De libros y mea culpa

14 mayo 2008
Me regaló el libro de Ruiz Zafón. La ley del regalo sencillo es así. Los que no leen, regalan betsellers a los que leen, igual que los fumadores reciben mecheros, y los aburridos, colonia. Yo ya le avisé que soy un racista de libros. No tengo amigos que lean, así que mis estanterías rebosan bestsellers que no he llegado a tocar. Libros de 700 páginas (cuanto menos tiene que decir alguien, más palabras emplea para hacerlo), con encuadernaciones brillantes y reseñas en la portada que dicen: "¡18ª edición!" "Más de ocho millones de lectores!" "¡El mejor libro del año! según The observer!".
Yo nunca hago caso a The observer y mis bestsellers se van enterrando bajo capas y capas de polvo y aburrimiento.
Guardé el libro en la mochila con destino a la estantería de los olvidados. Esa misma tarde lo saqué en la sala de espera del dentista, por que no había revistas que echarse al ojo. Me enganchó el corazón en la página 3.
A estas alturas de la 350, todavía no me lo ha devuelto.

Mis estanterías rebosan bestsellers y mi vida collejas contra mi propia soberbia.

Intereses

12 mayo 2008
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De... primeros siempre fueron mejores

09 mayo 2008
Dejé el microondas en descongelación y el té, en lugar de caliente, quedó tibio y asqueroso. Y mientras intentaba beberme el aguachirli, refunfuñando sobre los días que salen mal por que ya empiezan mal, Ulises ha pegado un puñetazo en la mesa de la cocina, que ha hecho tintinear los colacaos, las cucharillas, y hasta el ojo bueno de Bartolo. Sin mirarme siquiera, ha empezado a gritar que estaba harto de mí y de mis lloriqueos. De mis ocho mil cajas. De mis veinte mil libros. De mi torpeza. De que no supiera jugar al warcraft cuando hasta los niños de 12 años jugaban. De que no pudiera ni atornillar una jo**da cama sin abrirme un dedo en canal. De mis animales lisiados. De mi falta de mala leche ante sus borderías. De mis tartamudeos y mis pucheros de niño bobo. Luego se ha levantado, ha venido hasta mí, me ha cogido la cara con ambas manos, y me ha besado en la boca saboreándome con su lengua de mandarina durante los cinco minutos más largos de toda mi vida. Con las mismas, ha dado media vuelta, y ha salido por la puerta.

Mientras Bartolo ladraba, y Roberto luchaba por que no se le cayeran los dos ojos al cuenco de los cereales, yo me he quedado ahí. Agarrado a mi taza de aguachirli, y con la boca abierta, como el tonto-simón, pensando que deberían alquilar besadores automáticos por horas. Personas con lengua de mandarina, que todos los días convirtieran mañanas pedorras de tés aguados, en inesperados días demoledores...

...eléctricos... desasosegantes... turbios...

De expertos chimpancés borrachos

07 mayo 2008
Me invitaron a jugar a warcraft.

Ponerme a a mí a jugar a warcraft es como darle una pistola cargada a un chimpancé ciego y borracho, con nivel 3 de parkinson. Pero como me aburría, me callé como una pu** y dije que era un experto jugador. Me hice un mago y le llamé Jarripoter. Ulises suspiró y dijo: "Empezamos bien..."

Nos atacaron. El amigo de Ulises dijo: "Tranquilos, nuestros gigantes los machacarán". Yo lancé un hechizo con una mano, mientras con la otra sujetaba la chuleta. Convertí a los gigantes en ovejitas. Los gigantes-ovejitas se pusieron a pastar por el campo de batalla, mientras el enemigo nos daba hasta en el carnet de identidad. Ulises gritó:"Pero...¿¿QUÉ HACES??" y su amigo dijo: "No... ¡NO! ¡LANZA ALGÚN HECHIZO DE FUEGO!". Yo tiré la chuleta por los aires y me puse a dar a las teclas como un chimpancé armado, borracho y ciego, con nivel 3 de parkinson. Logré lanzar un hechizo de fuego. Me los cargué a todos. A todos los de mi equipo, claro... Los enemigos se limitaron a pasar por encima de nuestros cadáveres y terminar con mi corta existencia como mago, de un mazazo en el cráneo.

Se hizo un gran silencio en la habitación. Ulises y su amigo me miraron con los ojos muy abiertos y un rictus en la boca entre furia y estupor. Yo solté una tosecilla y dije: "Bueno, chicos... yo lo dejo ya" y salí cagando leches escaleras abajo.

Presiento que a mi puerta ya le va haciendo falta un pestillito...

De tensiones y tormentas

06 mayo 2008
Ando desanimado, pedorro y triste. Camino por mi habitación revuelta, arrastrando los pies. Duermo sobre el colchón tirado en el suelo entre sábanas que nunca estiro, y llevo tres días poniéndome la misma ropa por no buscar otra, entre estas cajas del demonio. Soy una pereza con un poco de chico.

Roberto el lógico dice que mañana habrá tormenta. Que el aire se carga de iones positivos en los días previos a la lluvia, y que eso acentúa la depresión. Asegura que con la lluvia, vendrán los iones negativos y me sentiré mejor. Ulises el paradójico se ríe a carcajadas y dice que sólo los caballos y las gallinas barruntan tormenta, añadiéndome al oído: "y tú no llevas silla de montar...". Huele a mandarinas. Me quedo mirándole la boca durante unas décimas de segundo y tengo deseos de morderle el malvado labio inferior y hacerle sangrar. Me presiente. Por que me mide, como los leones. "¿Qué?", pregunta. "¿Qué de qué?", contesto. Noto un nudo en el bajo vientre, así que le empujo y me escabullo murmurando algún insulto. Le oigo reirse a mi espalda: "¿Ves lo que te digo? caballos y gallinas..."

De espacios y de wiis

05 mayo 2008
Compras la wii y piensas "¡qué maravilla, sin cables! ¡un mando como el de la tele! ¡la de espacio que me ahorro!". Al mes siguiente, decides comprarte la pistola de la wii. Luego te compras otra por si matas al alimón. Después vas a por la raqueta, y un poco más tarde a por el palo de golf. Otro poco más allá, te decides por el volante de coche. Y si el bolsillo lo permite, la wii-fit. Luego en los meses venideros ya te lanzas a por el wii-plus, el wii-peng, el wii-tracatrá y el wii-loquemechen.

Así que un día de estos, mientras habilito una habitación entera para poder guardar la wii & gadgets, estaré contándole a alguien: "¿el toro mecánico que hay enmedio del salón? ¡ah sí! es mi wii-horse, para practicar equitación. Sube, sube...verás la de espacio que me ahorro..."

De descubrimientos

03 mayo 2008
Tengo internet sin mesa ni silla. Internet a la japonesa.

Me despedí de D. Cristino. Le prometí ir a verle todas las semanas y llevarle barcos con cañones. Él me dió palmaditas en la cabeza sin mirarme, como el que achucha a un perro, y me dijo: "las moras verdes ¿eh?". Su cuidadora tenía cara de Bartolo con oreja.
Roberto me hizo el traslado cómodo. Llenamos la habitación de cosas y tiré el colchón al suelo. Ulises seguía midiéndome, dando vueltas a mi alrededor como un león. Descubrí que dormía en una habitación-buhardilla con baño que había arriba, pegada a la terraza general, por que subí detrás suyo a buscar unas llaves allen para mi camatrepa. Su espacio vital me fascinó. Había un dibujo gigante de Jim Morrison, un tablero de warcraft con orcos a medio pintar y una decena de móviles de cristal que proyectaban colores y música de las paredes al techo. No parecía la vivienda de un idiota, sino la de un mago. Me dijo: "Estás poniendo cara de tonto" y saltó desde la ventana a la terraza general. "Cuando estoy chungo, me tumbo aquí a mirar las estrellas bajo la mierda del cielo de Madrid." Me senté a su lado: "Ulises, eres como el campanero de Notre Dame". Se tumbó boca arriba a reirse. "No me jodas... lo que soy es una gárgola, así que no asomes mucho la colita por aquí si no quieres que te la corte".
Empiezo a entender qué lleva al ser humano a levantar paredes y cerrar las vallas del jardín. Nuestro espacio vital, nuestro habitat, nuestro entorno... nos define, nos desnuda y nos vulnerabiliza.
Más que ninguna otra cosa en el mundo.
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