Guisantes y tres litros de agua. Ningún dolor. Qué cansado estoy...
El catéter se me ha descolocado mientras dormía, y esta mañana me he levantado como uno de los protagonistas de la matanza de Texas. Creo que es el cambio de colchón. Antes giraba haciendo ñugui-ñugui y ahora giro haciendo ¡fop!. A todas luces, me falta amortiguación o me sobra movimiento. Lo cierto es que me cuesta acostumbrarme a las nuevas camas tanto como me cuesta acostumbrarme a las nuevas personas. Esa combinación perfecta me convierte en el tío más nulo que ha pisado la tierra en materia de promiscuidad, de lo cual ahora mismo, no estoy seguro si me alegro o maldigo mi perra suerte.
Estoy cansado y bajo de moral. Mataría por un poco de sexo con besos. Aunque fueran diez minutos. Aunque fueran dos besos. Aunque no supiera ni de dónde me venían hasta que ya los tuviera puestos.

Ójala los vendieran en ebay, como si fueran vulgares calcetines.