Más pollo. Y sandía. No hay dolor. Ole, ole...

Desde que sé que no lee mi zona gris, reescribo los diarios con más tranquilidad. Menuda gilipollez pero... es así. Creo que quizá Nicolás resucitado no me asustaba tanto por mí, como por lo que le hiciera sentir a él. Bueno... en todo caso, Nicolás resucitado ya no asusta a nadie. Todo el mal rollo que me producía se está diluyendo por el ombligo. Quizá al final no haya sido tan mala idea lo de destriparme la memoria. Cuando me quede vacío, a lo mejor dejo de soñar con aguas estancadas y animales muertos y empiezo a tener sueños eróticos en el paraíso de las 10.000 vírgenes de los terroristas suicidas.

Estoy mucho mejor. Contento con la foto. Patxi, el gato malvado. Si le miras fijamente, puedes leerle el pensamiento en sus ojos de cabrón. Está diciendo: "Cuando se dispare el objetivo haré sashimi con tus pelotas, maldito humano..."