Pez espada. Agua y paracetamol. Un día extraño.

Alguien quiere regalarme flores.
Hoy me han llamado de una floristería cercana a mi trabajo, diciéndome que tenían un encargo para mí, y que lo único que les habían dado era mi nombre y mi número de móvil. Me pedían una dirección para entregármelo. Al preguntarles el nombre del remitente, me han contestado que quien me hacía el regalo, quería permanecer en el anonimato.
He mandado sms a todas las personas que podían hacer algo así, y que no disponían de mi dirección, pero ninguna había sido. Ahora reviso los nombres de mi agenda uno por uno, con cara de tonto, y sin saber qué hacer. Flores para Ariel. ¿De quién? ¿de alguien que está leyendo esto en este momento? ¿alguien para quien, quizá, me he puesto demasiado oscuro? ¿alguien que sí que sabe encontrar besos por ebay?
Se me ocurre que deberíamos hacer un pacto. Un pacto de valientes. Salir ambos de nuestra madriguera. Yo por aquí... esa persona por allí... Y encontrarnos a cara descubierta en el centro.