Proteínas con leche y tortilla de espinacas.

He ido a trabajar. Las escaleras del metro me han costado un poco, así que las he bajado deslizando el culo por la barandilla. Ha sido genial. Cuando pase agosto, veinte personas bajarán conmigo y ya no podré hacer ese tipo de tonterías, así que tengo que aprovechar estos dos últimos días para mis arieladas particulares.
He conocido al chico nuevo de prácticas. Parecía aburrido de maquetar informes, así que le he enseñado a hacer un batman en Illustrator (también tengo que aprovechar la ausencia de jefe para las arieladas de la oficina). En un momento dado, justo cuando él daba un sorbo al café, le he querido explicar cómo funcionaba el boton de arrastre y literalmente he dicho: "utiliza la manita para movértela". Le ha faltado un tris para ahogarse en un ataque de risa con tos. Se ha puesto tan morado que casi parecía un arándano con patillas. Yo, sinceramente, no he encontrado tan gracioso el doble sentido, así que llego a la conclusión de que mi arándano de prácticas debe llevar una vida de monaguillo cuaresmeño (el polo de rayitas abrochado hasta el último botón así lo atestigua).

El lunes pienso dibujarle una batgirl con pezones en 3D.