Por ahora... café de ese con cafeína que no debo tomar

En el hospital cuidando de mi enfermo. He perdido la conexión así que lo publicaré luego cuando llegue a casa. Me encanta escribir así. En el interludio presente-futuro. Así puedo cambiar veinte veces las frases, poner letras que me he comido, separar los porqués para que a E. no me riña y me llame melón...

Mi enfermo está algo mejor. Tiene una sonda nasogástrica, una sonda de desechos, un vía con oligoelementos, otra con suero y una nasal para el oxígeno. Eso significa que en estos momentos las partes de su cuerpo agujereadas y conectadas con algún chisme superan con creces a las que no lo están. Le he traído mi muñeco Epi de pinza para que le dé un poco de alegría, pero como todo está tan lleno de tubos, he tenido que colgarlo del crucifijo de la pared. Queda cantidad de simbólico allá arriba, con su cara naranja y su camiseta gay, colgando de los pies del cristo. Como él no podía mover la cabeza para verlo, le he hecho una foto con el móvil. Ha gemido un poquito al verla y me ha dicho que por favor me estuviera quietecito y callado, porque le dolían mucho los puntos al reirse. Yo le he dicho que no había ningún problema con eso, y mientras me apoyaba en la barandilla de su cama, sin darme cuenta, he presionado un poco el tubo del oxígeno. Le he dicho que eso me recordaba a la escena de Aterriza como puedas, cuando la azafata toca la guitarra y le arranca los tubos a la niña terminal, y él ha vuelto a reir-gemir y me ha dicho "te voy a coser la boca".

Ahora ya me porto bien y me estoy quieto y callado, y sólo me levanto para mojarle la cara con la toalla, para hacerle frufrús en los cuatro pelos que tiene y para recolocar el Epi, porque tal y como lo he puesto, parece que le está mirando los huevos al cristo por debajo del faldullín.

Y... estoy contento de no haber dicho eso en voz alta.