...Y esa sonrisa de pandillero juvenil

Ha quedado muy poco sexy eso de confesar que tengo antecedentes policiales, supongo... Bueno, míralo así. Era joven (o más joven) y no tenía nada que perder. Además me obsesionaba lo de volver a casa y el dinero que necesitaría para hacerlo.
Vendíamos todo lo que pillábamos. Igual daba que fuera oro, que ropa, que películas, que secadores de pelo... todo. Aco se lo llevaba a su comprador y al día siguiente nos repartíamos el dinero. Yo lo guardaba por dentro de la funda del colchón. Era el sitio más accesible si había que esconderlo rápidamente en la mochila. Llegué a reunir bastante. Luego no sirvió de nada porque cuando me cogieron por segunda vez me registraron hasta los calzoncillos, claro. Requisaron hasta el último duro y mi esperanza de volver a casa se fue el carajo. Y mejor ¿eh? porque de verdad... yo no sé qué coño esperaba encontrar a esas alturas en mi casa. A la nonna Agra resucitada o algo así. Estaba tan ocupado por sobrevivir que la mayor parte del tiempo se me olvidaba usar la cabeza para algo que no fuera llevar gorro.

Lo de la moto no sé cómo pasó. Yo me limité a elegirla, puentearla y a conducirla hasta Pitis. Es la única vez que he robado a un particular. Aunque te parezca una chorrada, tenía muchos conflictos morales con eso de robar pertenencias privadas. Me negaba sistemáticamente. Aco se cabreaba conmigo día sí y día también. Supongo que para mí no era lo mismo robar a Media markt que robar a menganito pérez. Qué quieres que te diga. A fecha de hoy, me sigue pareciendo algo completamente diferente. El caso es que no sé qué falló, ni quién se fue de la lengua. Sólo sé que después de cobrar la moto, vino la guardia civil a buscarme al centro y, como ya era reincidente después del asunto de los relojes, me fuí de cabeza al reformatorio. Dos nochecitas con los rusos, los rumanos y los rajadores profesionales. Y luego, nada. Susto, contricción, regañina y de vuelta al mismo sitio pero sin dinero bajo el colchón.

Pero oye, mira el lado bueno. Todavía sé puentear y reventar barras de seguridad. Si el día de mañana nos vemos inmersos en un nuevo madmax, al menos no vas a tener que preocuparte del transporte. Que tú no sabes lo cansadas que pueden resultar las carreteras de Ávila en un universo devastado...