Y ya queda un día menos cuando pasa un día más...

Bueno, a ver cómo te resumo un día cojonudo en dos líneas...

Hoy era mi último día de rehabilitación. Ha resultado muy emotivo. Todos los del grupo me han firmado en la camiseta, a modo de tarjeta de despedida improvisada. Me han puesto dedicatorias, grafittis, dibujitos pornos... e incluso el cirujano se ha dignado a dibujarme un ave fénix con rotulador morado en una de las mangas. De hecho, justo mientras él terminaba de dibujar la cola de fuego, he visto el logotipo de Tommy Hilfiger en el borde de la manga y he pensado "coño... si yo no tengo ninguna camiseta de Tommy Hilfiger..."
Conclusión 1: he vuelto a ponerme por equivocación una de las camisetas de Miguel.
Conclusión 2: Puede que el de hoy no haya sido mi último día de rehabilitación porque mañana, cuando Miguel se entere de lo que he hecho con su camiseta de 150 euros, lo más probable es que alguno de mis huesos no llegue a noviembre en su sitio.

El chico-arándano de prácticas ha vuelto a sus estudios y en su lugar me han traído a otro. Una especie de chico gigante extraño de mente corta. Y no lo digo como insulto, sino como definición. De hecho, después de pasar 8 horas con él, estoy casi convencido de que tiene algún tipo de retraso neurológico. No enlaza las palabras, no responde a las preguntas, masculla surrealismos, suelta frases si ton ni son... Es como si viviera dos horas más tarde que el resto del mundo. 100 kilos de materia inerte con gafas. Echo mucho de menos al chico arándano, con su lengua rápida y su jersey de pico. Comunicarse con el gigante de las gafas es algo surrealista e imposible. Yo le pregunto: "¿Conoces el programa indesing?" y él responde: "Mi madre trabaja haciendo bolsos..." Y así todo. Todo. Para trabajar con él necesito algo que no tengo. No sé el qué. Alguien de barrio sésamo que venga a explicarnos la diferencia entre arriba y abajo, o una lobotomía que nos deje a los dos al mismo ras. Yo que sé...

He ido a clase. No me he enterado de nada. Cada vez voy más perdido. Y Jung... maldito, maldito, maldito Jung... ¿por qué? ¿por qué no estudié botánica? ¿o sastrería? ¿o peluquería para caracoles?

Mayday... (hoy también te quiero, esto va en aumento)