La maldición djin...

Parafraseando canciones: Quise ver en ti, un lugar seguro. Un muro alrededor. Ese fue mi error.

Esta mañana salí a hacer una marcha por la montaña con Miguel y su novia. 25 kilómetros. Más o menos hasta que la pierna empezó a hacerme clac, aunque finalmente resistió más de lo que esperaba. Nos cruzamos con un fraile (hábito incluído) que hacía la misma ruta que nosotros. Aprovechamos para despotricar un poco contra la iglesia. Miguel dijo que solíamos meternos con el pañuelo de las moras y sin embargo nos parecía de lo más normal que un tipo hiciera la idiotez de meterse 25 kilómetros vestido de arpillera marrón. Yo le dije que a lo mejor era un hábito especial de decathlon con goretex. La novia de Miguel se atragantó con el agua de la risa y casi se hace pis encima. Luego pasó el resto de la ruta odiándome un poco y acusándome de no saber cuándo es momento de soltar la gracia. Yo pasé el resto de la ruta ignorándola.
Cuando llegamos a casa, todo el mundo se fue y me quedé solo viendo Sexo en Nueva York y llorando por octava vez. Cuando Ana volvió a casa y me pilló moqueando, me dijo que era muy triste que un tío de pelo en pecho llorara con una película de chicas. Yo le dije que estaba pasando por una etapa de separación amorosa y que era normal que esa película me afectara. Ella me recordó que también lloro con los anuncios de cocacola y con las canciones de La oreja de Van Gogh. Yo le dije que se fuera a lamer el poster de los Jonas Brothers y me dejara en paz. Ella se rió, se atragantó con la fanta y casi se hace pis encima.
No sé si será positivo eso de casi-provocar el pis en las mujeres, pero ya llevo dos...
Como por hoy ya me he comido todas las tristezas, melancolías y autodestrucciones que podía comerme, he decidido salir de mi jaula e ir al cine a ver Cuento de Navidad. Solos, yo y mis 250 grs. de ositos de goma. Sé que están hechos de azúcar mala, gelatinas chungas y conservantes cancerígenos, pero al menos no dirán esta boca es mía cuando me empiecen a caer las primeras lágrimas. Además... si tengo que ser patético, prefiero ser un patético con gominolas, qué coño...

Mañana tengo la punción, esta vez en la columna. No hay miedo. Sólo cansancio.