Hoy no me centro

Pepe Tripi anda loco por comerse mi barra de proteínas, y yo ando loco porque no se la coma. Mientras escribo esto, mantengo una especie de batalla de esgrima, barrita en mano, mientras sus 20 kilos de panza trepan por mi espalda con aviesas intenciones robagolosinas. Los gatos normales del mundo mundial comen atún y jamón york. Los míos no. Los míos quieren café con leche y barritas de proteínas. Hay que joderse...

Estoy nervioso porque mañana me fumaré un peta a oscuras con J. en su casa, y beberemos Jack Daniels. No sé distinguir si me pone más nervioso el Jack Daniels, el peta, el J. a oscuras o la combinación de las tres cosas fundidas en una.

Creo que será difícil que vuelva a estar tan cerca de la muerte por ataque de felicidad idiota y absoluta.


**********************
Nada. No les dije nada. Nunca diré nada. Él lo sabe. Yo lo sé. Si a él le encierran, a mí me encierran. "Sácame de mí." Se ríe entre dientes. "Uuuuh... ¿ya quieres irte? ¿no lo pasas bien en este puto trullo? jejeje" Pasa el dedo por la cicatriz de mi cabeza. "Tómatelo con calma y no des por culo ¿eh? " Vuelve a sentarse. Caladas profundas al cigarrillo. Ojos perdidos en alguna parte. Doy una patada contra la pata del sofá. "¿Cuándo vas a venir a por mí? quiero irme." Me mira. Ya no sonríe. "Siempre tocando los cojones, chico. Sieeeempre tocando los cojones. No sé por qué coño me he molestado en venir..." Doy otra patada. "Por la pensión que te dan por mí. Por eso has venido. Por eso te afeitas, te lavas, estrechas manos y te cortas las uñas." Sonríe. "jejejeje... chulillo de mierda..."

El director entra. "Perdone, no se puede fumar aquí..." Aprieta el cigarrillo contra la suela de la zapatilla. "Vaya, carajo... perdone. Chico, avísame de estas cosas hombre...". Vuelvo a encojerme en el jersey. Trenzo insultos mientras espero en el pasillo. Yonki, colgado, perdedor, cerdo, embustero, tramposo, borracho, mentiroso, cabrón... Cuando sale me aprieta el hombro. "Bueno, chico... pues ya iré viniendo a verte ¿eh? si te vas portando bien la próxima vez podemos dar una vuelta por ahí. Tomarnos una hamburguesa o ver una peli... piénsatelo" Se inclina sobre mí. Por un momento pienso que va a besarme. Tenso el cuello y aparto la cara. Él me la coje con las dos manos y apoya su frente sobre la mía. Dos ciervos midiendo astas. "Pórtate y come ¿eh? que no me tengan que decir nada." Me muerdo el labio inferior y levanto una vez más, el telón de mi teatro de guiñol. "Claro... papá."

Mientras el director me habla, yo miro el fondo del pasillo donde él se aleja con la celadora. "Está siguiendo el programa de rehabilitación... "Un trabajo fijo, una casa en condiciones..." "Está esforzándose mucho para que puedas volver con él..." "una nueva vida, empezar de cero..."
Antes de desaparecer, le veo girar sobre sus talones y sonreirme maliciosamente. Estrecha la mano de la celadora y la verja se cierra tras sus zapatillas rojas. El director me toca el brazo. "Ariel... ¿me estás escuchando?" Yo giro la cabeza y sonrío. "Claro. Es... genial. Gracias."

¿Por dónde se ha ido el lobo? ¡por alliiiiiii, por alliiiiiiiiii!...