Veamos...
El martes pasado yo estaba más bien solo, más bien triste y más bien preocupado por cómo iba a poder cubrir gastos durante los próximos meses.
Hoy lunes, tengo a J. conmigo, besos y mimo hasta en los bolsillos, y un boleto de euromillón premiado con seis mil setecientos euros.
Y llevo mirándome todo el puto día en el espejo del baño, agarrado al amuleto que él me regaló y que nunca quito de mi cuello, porque aún no puedo creerme que yo siga siendo yo, que este mundo siga siendo el mío y que... todo esto... sea...
...¿real?