Carta que solo entenderás tú

He tenido que pensar durante unos segundos cuál era la dirección de mi blog. Creo que todavía me duran los efectos del último peta. Que sepas que toda incongruencia que suelte por aquí será culpa tuya. Por haberme enseñado a aprovechar bien la calada.

Bueno... sabes que en todos tus cumpleaños desde que te conozco te he hecho alguna paridita. Te acordarás; fotos retocadas, post dedicados, cartitas, dibujitos, envíos de música... Y estaba yo pensando anoche en que podía ponerte hoy, cuando me dí cuenta de que todos los años en que había preparado algo para sorprenderte, sólo era porque en realidad no estaba contigo. No había celebración de cumpleaños. No podía decirte simplemente eso, "feliz cumpleaños". Y tú no podías besarme en mitad de la carretera de las dehesas, ni cogerme de los hombros mientras imitabas a Lee Marvin. Y todas esas cosas, que parecían tan pequeñas... fíjate. Resulta que eran muy, muy, muy grandes. Resulta que tú tenías razón. Resulta que yo no.

Te quiero. Gracias. Por todo. Por este día. Por esta vida.

Feliz cumpleaños.

Y una...

Hoy he dado mi primera clase de conducir. Saber dónde están los intermitentes, las luces, los limpiaparabrisas, las marchas y algunos botones chorras más, me ha costado 27 euros, así que he puesto muuuuuucha atención en aprendérmelos bien, bien, bien.

Como todo lo que intento aprender bien-bien-bien se me va de la cabeza diez minutos después, mañana probablemente gaste 27 euros más en avisar de un giro a la izquierda con el limpiaparabrisas y cambiar de segunda a tercera con el botón del aire acondicionado. Pero no importa. Aún me quedarán nueve clases promocionales para terminar de cagarla. Luego gastaré diez más de mi bolsillo para perfeccionar y... que san críspulo mondongo me proteja para lo que quiera que venga a continuación.

Mi profesor tiene un aspecto un poco temible. Como de psicópata simpático, de esos que tranquilamente se hacen un chaleco con tus intestinos mientras llaman a su abuelita para felicitarla el cumpleaños. Al decirle que era motorista me ha lanzado una mirada de rencor que me ha erizado un poquito las cejas. Con voz lúgubre ha preguntado: "¿de los que se estrellan o de los otros?" Yo me he dado mucha prisa en responder: "De los otros, de los otros..."

Sé que no está bien mentirle a un profesor en el primer día de clase, pero mientras él controle el otro juego de pedales, voy a intentar caerle lo mejor posible. Siento un cariño especial por mis incisivos superiores. No es cuestión de andar dejándomelos a estas alturas, clavados en el salpicadero de un vulgar nissan almera.

Vale, sí... no debería bromear sobre eso. Sobre todo porque mañana me toca a mí llevar el volante.

Las once y todo sereno

Es un poco tarde para estar aquí escribiendo esto, pero me pica un poco ver el test. A ver si así lo voy empujando hacia abajo. Dos líneas antes de irme a planchar los cuatro kilos de ropa que me esperan en la cesta desde hace semanas. Camisas y pantalones que gritan "arielpordios... líbranos de este infierno..."

He hecho el cambio de ropa de frío a calor. He desterrado abrigos, chaquetas, jerseys de cuello alto... Odio los jerseys de cuello alto aunque no sé bien por qué. Quizá porque odio toda la ropa que me encierra. Ahora siempre voy encerrado. Es por el vendaje del pecho. Doce semanas esperando a que me lo quiten. Soy el chico que nunca desespera.

Creo que odio todo lo que me encierra, así en general. Por eso he estado tanto tiempo solo.

Sacando viejas camisetas, camisas y chancletas, me doy cuenta de que no tengo ropa de verano que echarme a las tetillas. Tengo que llevarme a J. de compras. Nunca he ido de compras con J. pero lo imagino como toda una experiencia. Yo desapareciendo entre perchas, y él detrás de mí, arrastrando los pies, como los niños y diciendo "¿nos vamos ya?"

Tequila vuelve a estar en celo. Yo también, un poquito. Creo que lo de las compras con J. sólo es un plan específico de mi subconsciente para hacerle una encerrona en el probador, como un vulgar actor de peli cutreporno.

El maldito Teotest

Bueno, Teodoro. Pacto entre caballeros. Tú te has comido el pescado... yo te respondo al test. Mañana te comes el puré... mañana te pongo comentarios. Y así, vamos haciendo girar el hospitamundo ¿no?

Mi nombre completo: Ariel Giovan Nepomuk Rüth-Serlik Nouri
Mi fecha de nacimiento: 21 de julio. Llovía.
Mis padres: Nicolás y Narjwa.
Mi signo: Cáncer
Mi lugar de nacimiento: Cefalu
Mi color favorito: El azul índigo
Mi color secundario favorito: El índigo azul
Mi cosmético preferido: mh... agua... jabón...
Un lugar: Un mirador que hay escondido en lo alto del Puerto de Navacerrada.
Una persona: Jesús (me ha quedado muy místico, pero no me refiero al que clavaron, sino al que hace webs)
Grupos musicales favoritos: Queen
Cantantes favoritos: mh... ¿Queen?
La mujer más bella : Jennifer Connelly. Para mirarla.
El hombre más bello : Clive Owen. Para dejarte de miradas e ir al grano.
La persona más interesante : Kenny, el de South Park.
Un libro: Las aventuras de Huckleberry Finn
Una frase : Siéntate a las puertas de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
Una película: El Milagro de P. Tinto
Mi mayor felicidad: Supongo que el primer negativo de mis marcadores tumorales.
Me gusta: El tequila barato. El chocolate caro. El chocolate caro con tequila barato. Los hombres despeinados. Las chicas con uñas cortas. Hacer chistes sobre cosas terribles. Las converse de colores. Jesús. Calvin&Hobbes. Desconcertar al enemigo. El silencio.
No me gusta: La comida gelatinosa. Que me toquen los pies. Los coches rojos. Los dueños de coches rojos. Los gritos. Toledo. Que me den consejos que no he pedido. Que me digan lo que tengo que hacer.
Una sonrisa: La de los gatos cuando me huelen la lengua.
Las risas: Las de Jesús. Entrecerradas, malévolas, medioaspiradas. Molan todo.
Un futbolista: Tripi con las pelotas de papel albal.
Mi bebida favorita : Tequila barato.
Algo extraño en mí : La paraguafobia
Bebidas Alcohólicas? : of course... Tequila barato (y van tres)
¿Cigarros?: De tabaco no. De hierba, of course también.
Algún vicio: Cuando estoy muy relajado se me van los dedos a la trúlara, como un vulgar chimpancé. Tchsk... ritos atávicos de mi eslabón perdido.
Una virtud de doble filo: Pensar
Un defecto : La soberbia
¿Otro defecto?: La desconfianza
Fe: Ninguna. Prefiero la seguridad de lo obvio, por chunga que sea.
Una mascota: El gato.
Un estilo: El grunge, pero limpio.
Una manía o tic: Qué largo es esto, coño... no sé... ¿no vale lo de tocarse la trúlara? Bueno pueeeees... me obsesiona quedarme sin bolsas de basura. Compro los paquetes de seis en seis. Jesús dice que soy como Félix Unger (el muy cabronazo).

YO Y LOS DEMÁS....
Físicamente me gusta: Mh... un cuerpo desgarbado con vaqueros y converse.
Físicamente me da grima: La combinación gomina + camisa + bermudas + naúticos.
Espiritualmente valoro: La educación. La curiosidad. La perseverancia. En ese orden.
Espiritualmente odio: La patanería. La inmadurez. La brutalidad sin causa ni sentido.
Prejuicios: Desconfío de las personas religiosas. Conlleva altos índices de frustración. La frustración crea monstruos.
Me llevo bien: Con quien me deja espacio y tiempo.
Mis amigos 100%: Teo y Jesús.
El amor de mi vida: El único que he tenido, el único que tendré; Jesús.

No me sale el color que tiene en los ojos

Qué mal escribo por las noches... Es como para darme con la mano abierta. Se me debe ir espesando la cabeza a medida que avanza el día y claro... cuando me siento al ordenador a las ocho, ya en vez de cabeza tengo puré de patata. Resulta complicado que de un puré de patata salgan frases bien construídas.

Bueno, no tengo los huevos como dos pasas de corinto, así que sigo siendo un chico afortunado con gónadas normales de las de toda la vida. Aleluya, aleluya y pan de madagascar. Y además he aprobado el examen teórico del otro día. Más aleluya, aleluya, etc. La semana que viene empiezo a circular. Que el demoño se apiade del alma de todo aquel que se cruce en mi camino. Mi experiencia de motorista me precede. Cada vez que salgo a la calle, las farolas se apartan un poquito.

Vuelve a llover en Madrid. Hace años, la lluvia me ponía triste. Siempre calaba por las junturas de la única ventana que teníamos y resbalaba hasta el colchón que nos hacía de cama. Nicolás ocupaba el colchón por el día y yo por las noches, pero cuando llovía era como acostarse en una esponja, así que no lográbamos dormir ninguno de los dos. Los días de lluvia, él los pasaba dando golpes furiosos a las cosas y yo quitándome de enmedio. Supongo que ese era el motivo por el que la lluvia me ponía triste. Siempre suponía malos presagios.
Recuerdo haber dormido una tarde de tormenta en los sillones de plástico que había a la entrada en el portal. Recuerdo a un señor con bigote blanco despertándome y diciendo "Eh chico, que te va a reñir tu madre, sube para casa." Recuerdo a una mujer que iba de su brazo, diciendo "Si es que ahora no duermen, con tanta televisión..."

Vuelvo a escribir los diarios. Tengo que pedirle a J. que me ayude porque quiero agruparlos en una sola sección de este blog para que puedan leerse juntos, y no sé si se puede hacer sin tener que meter tags. Hace siglos que no le doy la vara a J. con lo de las plantillas. Me da un cargo de conciencia que antes no me daba. No sé por qué. O sí. Es porque ahora miro sus ojos de agotamiento cuando dan las siete y media. No apetece cargarle con mis chorradas. Apetece buscarle la risa y servirle un jack daniels con hielo. Apetece abrazarle y vaciarle el pensamiento de todo lo que suponga programar-trabajo-webs-ordenadores... Arieles dando la murga...

He releído las cartas que me escribía mientras yo hacía el tonto con Paco. Me he puesto muy ñoño. Son increíbles. Sinceras y bonitas. Por aquel entonces yo no podía creer que me quisiera. Me fascinaba la carga incondicional de su amor. Hay que ser todo un héroe para quererme a mí, soy un laberinto complicado. Todos los que se me han quedado por el camino lo saben. Afortunadamente, para cada laberinto siempre hay alguien con la perseverancia suficiente como para convertirse en Teseo.

Afortunadamente.

No te rías, J. que te veo...

Susto enorme con eso de que esta tarde me sangrara la polla. No llevo la cuenta, pero creo que he debido de sufrir ya todos los síntomas del mundo mundial con cada una de las partes de mi cuerpo. Como mucho me deben de quedar vírgenes de achaques las orejas y las pestañas. Y eso como mucho. Todo lo demás ha pasado ya impepinablemente en una u otra ocasión, por las manos enguantadas de algún médico de urgencias. Creo que fácilmente debo ser el chico más médicamente sobado de todo Madrid. Tchsk... perra vida...

Al final ha sido una chorrada inflamatoria resultante de otra medicación, que se me pasará con un par de días de antibiótico, pero... joder... cuando el ecógrafo ha dicho "pásale a resonancia porque veo una sombra extraña en el riñón", me ha faltado el pelo de un calvo para agarrarme a las piernas del enfermero y llamar a mi mamá. Cuando he entrado en la habitación de Teo, con mi receta antibiótica en una mano y mi resonancia en la otra, mi cara tenía exactamente el mismo color que el puré de su cena. Me ha preguntado qué me pasaba y yo le he dicho "Nada... que se me ha inflamado el tubo de un huevo." Y se ha vuelto a descojonar. Y se le ha vuelto a mover el catéter medular. Y la enfermera me ha vuelto a reñir. Y yo... me he tragado la bronca sin rechistar porque me ha dado un corte de la muerte confesarle a la ats que no había chiste, y que era verdad que tenía medio huevo inflamado.

Ahora pensándolo en frío... la verdad es que es muy triste que se te hinche un huevo y que encima te echen la bronca. Vamos... igual podía haberme pasado por el parque para que algún borracho me escupiera un poco. Así echaba el día completo.

No paro de mirarme la entrepierna al espejo, pero no veo señales significativas. Una de dos. O resulta que soy un huevón y hasta ahora no me había dado cuenta, o es algún tipo de inflamación involutiva y mañana amanezco con los nibelungos como dos pasas de corinto.

Perra, perra, perra vida...

Y halayá

Hoy he hecho el examen. Para mi sorpresa, ha resultado ser fácil y rapidito, así que he sido el primero en entregarlo. La chica que tenía a mi izquierda me ha lanzado una miradita de asco cuando me levantaba. Una de esas en plan "mira el listo este..."
La verdad es que me habían pintado lo del examen como un monstruo de siete cabezas, así que creo que al final he dedicado a empollar los test más tiempo del que hubiera sido necesario. Los seres humanos nos ponemos muy dramáticos a la hora de contar las cosas. Yo hubiera agradecido alguien sincero que me dijera "que sepas que lo del examen teórico es una soplapollez..." en lugar de los veintitantos que me han dicho "Es horrible... fulanita suspendió ocho veces... te ponen trampas para que falles... apenas te dan tiempo..."
Claro, así al final he ido esperando preguntas espantosas del tipo "si usted circula por la autopista de arcen inferior a 1 m. pavimentado, con un remolque de menos de 3.500 kg. y un menor de doce años desangrándose en el asiento delantero, ¿qué velocidad no podrá superar si ha realizado una parada de dos minutos tras cruzar un poblado con una luz de cruce fundida?"

Pero no. Más bien ha sido:
"¿Se le quita el casco a un motorista accidentado?"
A. No
B. Sí, pero después de darle un par de patadas para ver si se mueve.

Y así, más o menos todo.

Luego he ido a casa de Jesús a comer. He llevado conmigo dos menús bigmac con sus correspondientes kilos de patatas fritas grasientas y sus dos helados sandy con chocolate. Pobre J. Ha mirado la bolsa de papel como quien mira un íncubo. Le ha faltado hacerme la señal de la cruz o salpicarme con agua bendita. Él, que sólo toma azúcar moreno y se empolla hasta la lista de conservantes de la horchata chufi, zampando comida basura.

Creo que soy una mala compañía para los sistemas digestivos del mundo mundial.

Tarararí-chimpún

Hay una gotera encima de la cabeza de Jesús. Es por la lluvia madrileña, que parece que se va, pero nunca termina de irse. No pueden arreglárselo hasta que no deje de llover y el techo se seque. A Jesús le deprime mucho lo de la gotera. Dice que estar trabajando al lado del barreño, las toallas y el plitchi-plitchi, es como formar parte de una novela de Charles Dickens. Me río mucho cuando dice eso, aunque él no lo diga exactamente en broma. A Jesús le desesperan cosas que a mí no me parecen graves, y a él no le parecen graves las cosas que a mí me desesperan. Y me parece estupendo, porque siempre es útil que el microuniverso esté equilibrado. Así yo me despreocuparé de la gotera y él se despreocupará de que me haya olvidado de bajar las botellas al contenedor de reciclaje.

He presentado fotos de mis tres gatos en el concurso de belleza gatuna de pequenet. A los dos vivos y al muerto. A este último, en un arranque de humor negro, le he rebautizado como Deaddy. Pobre Tao... un día de estos me caerá un rayo. Creo que cuando me llegue la hora, por un lado estaré agonizando, y por el otro pensando en frasecitas coñonas para mi lápida. No puedo evitarlo. Cuanto más tristes me parecen las cosas, más coñas me salen. Creo que es algún mecanismo de defensa que desarrollé a raíz de las chungueces de mi vida en el periodo prejesusaico.
Hoy me he puesto los patucos verdes del hospital en las orejas y le he dicho a Teo "Mira, soy la dama de Elche". Le ha dado una risa espasmódica con ataque de tos, que ha hecho que se le descolocara el tubo del drenaje y viera las estrellas durante casi media hora. Nunca le había oído decir tantos tacos seguidos. La enfermera me ha mirado severamente. Creo que le hubiera gustado darme con la cuña en la cabeza un poquito.

Ese es mi apunte mental de hoy. Ser un poco menos yo, cuando estoy en el hospital.
Jesús dice que dejar el blog en blanco da sensación de mal rollo. Como de congoja o algo así. Yo le digo que me siento un poco idiota dejando mensajitos del tipo "lo siento chicos pero estoy pasando por una etapa de crisis y bla-bla-bla...." como si fuera una estrella del rock y a alguien le importara una mierda lo que yo hiciera o dejara de hacer con lo que escribo, así que directamente, cuando necesito una pausa blanca, la pongo, sin más movimiento por mi parte. Es lo más coherente. Aún recuerdo aquellas primeras épocas de los blogs cuando todo el mundo se creía superimportante de la muerte y cada movimiento era como un anuncio con trompetas, angelotes anunciadores y muchas chiribitas por todas partes. Las cosas han cambiado. Creo que nos hemos ido tranquilizando y anonimizando. Aleluya. Todo resultaba muy agotador. Sobre todo para nosotros, los bichos raros.

Mi único amigo de la infancia se muere. Bueno, sí... Todos morimos. No me voy a salvar por ser rubio, ni mi portera por ser mormona. Lo sé. Sólo que su plazo parece (parece) mucho más corto que el mío o el de mi portera. Vuelvo a caminar por los pasillos del hospital y a pedir dosis de dolantina. Vuelvo a cambiar empapadores y a llevar cuñas de la cama al baño, del baño a la cama. Vuelvo a vigilar las botellas, las sondas, los sueros...Vuelvo a cabrearme, a perder la paciencia, a dar alguna que otra patada a la pared, algún que otro grito. Él vuelve a decirme "¡Que te jodan! ¡de todas formas voy a morir!". Yo vuelvo a responderle "¡por supuesto! ¡porque te ahogaré con la almohada si no te tragas las PUTAS PASTILLAS!". Y así andamos. Más o menos igual que el verano pasado, pero mucho más cansados.

Quiero correr la carrera de Casa de Campo, del día 11. Siempre se me ocurren ideas absurdas cuando paso por alguna tristeza personal, no falla. Otras veces han sido tatuajes... piercings... un puenting (en el que, por cierto, no salté)... pintar una habitación de color morado obispo... Esta vez será correr 16 km. con mi rodilla remendada. Me gustaría que corriera Jesús conmigo. Él me dijo "Prepárate, porque yo voy tan despacio que a veces parece que incluso fuera marcha atrás". Estuve riéndome cuatro días con eso.

Bueno. Paralelamente a la tristeza y a las discusiones pro-vida, tengo amor y risas. Podría ser peor.

Pedopost para J.

Debería estar limpiando la tierra de los gatos y pasando la aspiradora en lugar de escribir este pedopost para ti, pero nunca hago lo que digo que voy a hacer. Te ríes de mi maldición djin ¿no? pues... haces mal.

Tienes razón, la ira no es buena para la salud. La ira no es buena para nada y es verdad que nos arranca toda moralidad y nos aboca a decir o hacer cosas que en situación normal no haríamos ni diríamos. Sé que tienes razón. Pero es que si supieras el cinturón de gilipollas que tuve que cargar anoche en apenas dos horas de mi vida... Que después del primero pensé "bueno, tengamos paciencia", y después del segundo "en fin, será la luna..." y ya después del tercero fue como un "a la mierda todo". Y no creas que no estoy entrenado para aguantar gilipollas ¿eh? no sólo nací del esperma de uno, sino que compartí habitación con trece o catorce y luego e incluso tuve una relación pseudoamorosa con uno bien grande antes de conocerte a ti. Pero aún así... ya ves. Me sigo sorprendiendo cuando se me ponen delante.
A lo mejor el quid de la cuestión es que tengo cara de puching-ball o de muñeco de esos amarillos que se usan para simular hostiones en los coches. ¿Lo has pensado? Lo del muñeco amarillo fue idea de mi padre. Me lo dijo una vez, entre su sonrisa sin dientes. La verdad es que al menos él era un gilipollas ocurrente. No puedo decir lo mismo de los demás.

Estoy preocupado por Teo. He hablado hace un rato con él, para advertirle de este post, porque lo cierto es que él fue mi primer gilipollas de ayer. Ha soltado una risita de conejo porque sólo se acuerda de que me colgó el teléfono. Hoy tiene hambre y se encuentra mejor, pero sigue sin tomarse toda la medicación. Hace un pito-pito-colorito y guarda dos vasitos de cada tres. Te juro que tranquilamente los enrollaría despacito y se los metería por el...

Sé lo que me dirás. Me dirás que no puedo solucionar todos los males del mundo, ni razonar por otros. Que debo ocuparme de mi vida y punto pelota. Lo sé, lo sé. Es lo que más me gusta de ti. Tu imprecisión. Tienes toda la teoría para ser el budista perfecto, pero luego... cuando te toca vivir una situación chunga... bum-barrabum-bambum ¡a la mierdaaaaaaa! ¡Ariel, quiero matarrrrrrrrrrr!

Te quiero Yissuh. No sé qué coño haría sin ti.

Noches de blanco ñi-ñi-ñi

No me sé las fiestas de Semana Santa. Ya no sé si esto es viernes santo o... de pasión... o de ramos... o de resurrección o... de pollas en vinagre. Me hago un follón. Igual que los cepillos de dientes de nuestro baño. Cuando las cosas me lían, me lían para siempre.

J. anda enfurruñado. Yo me debato entre ayudarle o mantenerme a una distancia anímica prudencial. Sobre todo porque cuando J. se enfurruña no hay quien le ayude. Mh.. reconozco que eso le da un toque sexy, pero también apetece matarle un poquito de vez en cuando. Sólo un poquito.

Tequila va por su cuarto o quinto celo. No duermo de un tirón desde hace días. Voy a operarla cuando pase su ciclo de celos primaverales, si es que lo pasa. Mientras tanto, me deslizo como un fantasma entre sus noches de ñiiiii-ñiiii-ñiiii... y hago mi propia penitencia. Sería estupendo si al menos maullara como un gato normal de los de toda la vida. El chirridito que suelta es muy desasosegante. Como de otra dimensión.
Me ha arañado un ojo escarbando con la garrita entre el edredón y los pelos que me asomaban por debajo. Otro apunte mental: no taparme la cara cuando duermo si quiero seguir mirando en estéreo. Nunca hay que subestimar la curiosidad de un gato sobre lo que asoma debajo de algo.
Me ha hecho un daño de mil demonios pero no me ha dejado marca. Mala suerte. No podré darle penita a J. en su ciclo de enfurruño. Por que si hubiera tenido cicatriz, le habría dicho "mira lo que me ha hecho Tequila..." y él me habría abrazado-mecido y me habría dicho "joder, joder, pobrecito... ¿te duele?". Pero como no tengo cicatriz, sólo diré "Tequila me ha arañado un ojo" y él responderá "¿por qué? ¿qué le has hecho esta vez?"