Ando triste desde hace un par de días. Aparentemente no debería, porque las cosas no van especialmente mal, pero sí estoy en cortocircuito con las personas que me rodean y no encuentro calor en ningún lado. Como uno de esos instantes en los que todo el mundo parece ir en dirección contraria a la tuya.
Por fin le he cogido el tranquillo al coche. Espero examinarme de aquí a octubre y sobre todo, espero aprobar. He puesto en venta el Ibiza de Teo y me he comprado un 4x2, al que tengo que subir dando un saltito. Uno de esos que no combinan nada bien con alguien como yo dentro. No era mi idea comprarme un tanque, pero ha sido una de esas oportunidades que se te ponen en las narices y he pensado que es bueno para la salud ir de vez en cuando en contra de nuestra propia naturaleza. Probablemente de aquí al 2012 tendré mil ocasiones de lamentarme por tener un coche tan difícil de aparcar, pero hoy por hoy, me siento divertido. Como un niño durmiendo en la cama de sus padres, o algo así.
J. no ha mostrado el menor entusiasmo por mi tanque nuevo. Me ha dicho que comprarlo era "una idea de bomberos". J. es el padre que nunca tuve. Ese al que enseñas tu primera nómina todo ilusionado y te dice: "pero...¿como has firmado el contrato con esta mierda de sueldo?" Él no entiende que ese tipo de cosas me duelan. Cree que debería valorar más la sinceridad, que los simulacros de terciopelo. Pero le escuché regalar un simulacro de terciopelo telefónico a su expareja y la verdad... me hubiera gustado ser ella para poder escucharle ese tono de voz y contagiarme de esa tranquilidad. Le hubiera cambiado gustoso a ese J. cálido y mentiroso, por el sincero, derrotista y crispado, que al colgar el teléfono me esperaba a mí.
Y supongo que sólo estoy celoso de que por otros se esfuerce y se controle, y a mí me venda las hostias en crudo y en directo.
Bueno. Que me quedo con el tanque, como me quedé con el pedogato. Contra corriente. No sé qué será lo próximo. Un duplex en Torrevieja o un alargador de pene mecánico. A saber.
chabacanismo es con b
No sé por qué me he despertado hoy pensando que tenía que continuar con los diarios. Tampoco sé por qué escribo, ni por qué dejo de escribir cuando llega el momento. Sólo sé que si tuviera que vivir de mis escritos me moriría de hambre, porque soy el tipo con la productividad más desordenada del mundo. Y que por suerte, o por desgracia... siempre me hago caso.
Ando preocupado porque ayer Tequila atacó a Tripi. Bufó, escupió e hizo ese chillidito tan majo que hacen los gatos cuando están cabreados. Por supuesto, el pequeño estaba por enmedio, aunque no llegué a averiguar cuál fue su papel exacto en toda la trifulca. Lo único que sé es que escuché el escándalo y ví a Peyote salir cagando leches por el pasillo (admirable la velocidad que puede alcanzar el minigato cuando se pone), mientras la gata se enfrentaba a Tripi hecha una furia. No entiendo qué le pasa. Temo que sus sentimientos maternales hacia Peyote le hayan vuelto un poco loca.
Jesús dice que son sucesos aleatorios y que no debo darles importancia. Que pasarán a medida que el pedogato vaya creciendo. Yo sufro por Tripi. Es mi favorito y no me gusta que nada ni nadie le amenace. Reconozco que me sale la vena de matrona italiana y que me gustaría agarrar una sartén y correr a Tequila por el pasillo al grito de "maledetta" mientras me sujeto el delantal de flores.
Vale... lo del delantal de flores era sólo gráfico ¿eh?********************************************
He cumplido un año más. Ha venido el verano. He sacado buenas notas. No estudio, pero leo y retengo. Lo retengo todo sólo con leerlo una vez. Sólo con vivirlo una vez. Mantengo ordenadas las estanterías de mi cabeza.
Me han devuelto a mi antiguo centro. El gato ha sobrevivido entre los jardines del patio, comiendo las sobras del comedor que cada noche le sacan los celadores. Se alegra de verme. Los demás chicos no. Aquellos que conocí, ya no me recuerdan. Salvo Teo el loco. Él sí me recuerda, aunque no lo demuestre. Aunque me ignore. Aunque me haya repudiado para siempre por haberle traicionado. Ahora sigue siendo la sombra que todos temen, pero ya no estoy bajo su ala, enseñándole a leer. Tampoco enseño a Maruk. Ya sólo estamos el gato y yo. Nos buscamos y nos saludamos chocando cada mañana nuestras cabezas. Ronronea sobre mis rodillas. Guardo mi ración de pan para dárselo mojado en leche por las noches. El gato es la única muestra de cariño que me permito. Para el resto del mundo, tengo el corazón muerto. Sin darme cuenta, me voy volviendo triste. La casa, la abuela Agra, Jim Boton... todo se vuelve seco y gris dentro de mí. Me he convertido en un crío que no volverá a ser crío.
Una vez por semana, viene Nicolás. Damos vueltas por el patio exterior, con las manos en los bolsillos. "El próximo día a ver si traigo algo de dinero y nos tomamos algo... mira que lo he pensado ¿eh? pero con esto del puto tren... ¿por qué coño tienen que poner estos sitios tan lejos?". Amontono la gravilla con la punta del pie. "No sé." "Sería más fácil si esto estuviera más cerca. Pierdo dos putas horas en venir, joder..." "Ya. Pues no vengas." Suelta risas al aire, levantando la barbilla hacia el cielo. "Jejeje, qué hijo de puta..." Me pasa el brazo por los hombros. "Las cosas van bien ¿eh? tengo un par de ideas para cuando nos den la pasta. Lo primero buscar una casa más grande ¿no?..." "No sé." Frunce el ceño. "No-sé-no-sé-no-sé. Pareces idiota, chaval..."
Me porto bien. No hago ruido. No me enfrento. No robo comida. No me escapo. Saco buenas notas. Pronto me volverán a dar permiso de salida. Miro los ojos transparentes de Nicolás. Podrían ser los ojos más bonitos del mundo.
"Tengo un par de ideas para cuando nos den la pasta..."
Pienso que debería aprovechar mi pase de salida para volver a juntar dinero.
Me han devuelto a mi antiguo centro. El gato ha sobrevivido entre los jardines del patio, comiendo las sobras del comedor que cada noche le sacan los celadores. Se alegra de verme. Los demás chicos no. Aquellos que conocí, ya no me recuerdan. Salvo Teo el loco. Él sí me recuerda, aunque no lo demuestre. Aunque me ignore. Aunque me haya repudiado para siempre por haberle traicionado. Ahora sigue siendo la sombra que todos temen, pero ya no estoy bajo su ala, enseñándole a leer. Tampoco enseño a Maruk. Ya sólo estamos el gato y yo. Nos buscamos y nos saludamos chocando cada mañana nuestras cabezas. Ronronea sobre mis rodillas. Guardo mi ración de pan para dárselo mojado en leche por las noches. El gato es la única muestra de cariño que me permito. Para el resto del mundo, tengo el corazón muerto. Sin darme cuenta, me voy volviendo triste. La casa, la abuela Agra, Jim Boton... todo se vuelve seco y gris dentro de mí. Me he convertido en un crío que no volverá a ser crío.
Una vez por semana, viene Nicolás. Damos vueltas por el patio exterior, con las manos en los bolsillos. "El próximo día a ver si traigo algo de dinero y nos tomamos algo... mira que lo he pensado ¿eh? pero con esto del puto tren... ¿por qué coño tienen que poner estos sitios tan lejos?". Amontono la gravilla con la punta del pie. "No sé." "Sería más fácil si esto estuviera más cerca. Pierdo dos putas horas en venir, joder..." "Ya. Pues no vengas." Suelta risas al aire, levantando la barbilla hacia el cielo. "Jejeje, qué hijo de puta..." Me pasa el brazo por los hombros. "Las cosas van bien ¿eh? tengo un par de ideas para cuando nos den la pasta. Lo primero buscar una casa más grande ¿no?..." "No sé." Frunce el ceño. "No-sé-no-sé-no-sé. Pareces idiota, chaval..."
Me porto bien. No hago ruido. No me enfrento. No robo comida. No me escapo. Saco buenas notas. Pronto me volverán a dar permiso de salida. Miro los ojos transparentes de Nicolás. Podrían ser los ojos más bonitos del mundo.
"Tengo un par de ideas para cuando nos den la pasta..."
Pienso que debería aprovechar mi pase de salida para volver a juntar dinero.
Mi anteanoche shaolin
Tengo mucho sueño, un pañuelo pirata en la cabeza y un gato pequeño comiéndoseme el yogur en cuanto bajo la guardia y la cucharilla. Están siendo días muy agotadores. Con mucho dolor en las piernas y poco tiempo libre para quejarme de ello (por suerte). Hoy tampoco he podido comer a mediodía por culpa de la autoescuela. A las cuatro he tenido que robarle a la máquina un paquete de galletas tucs y una lata de aquarius. Gran comida la mía; tucs y aquarius. Así jamás encontraré un equilibrio alimentario. Me pregunto cómo lo hacen las demás personas sanas del mundo mundial para comer, estudiar, trabajar, alternar y dormir en un mismo día. Quizá sólo sea un problema de organización.
Me he apuntado a clases de yoga. El fisioterapeuta semiflipado del hospital me ha convencido de que es lo mejor que puede practicar un agobiado como yo, para equilibrarse física y emocionalmente. Intenté convencer a J. para que se apuntara conmigo pero se ha escaqueado como un campeón. Dice que en septiembre va a estar muy ocupado desesperándose por su situación económica y no cree poder sacar tiempo para respiraciones del diafragma y posturas del loto. Le pregunté qué era eso del diafragma y dijo "uy, uy... mal lo llevas para el yoga si no sabes nisiquiera respirar correctamente ¿eh?"
Maldito... no sólo no comparte mi camino al fracaso, sino que encima siembra en mí la incertidumbre. Cuando sea un yogui equilibrado y guais, a ver si me acuerdo de darle un par de patadas de monje shaolin en el chi.
Ya... ya sé que eso es kung fu. Da igual. Los monjes shaolines somos capaces de todo cuando aprendemos eso del... ehm... diafragma...
Me he apuntado a clases de yoga. El fisioterapeuta semiflipado del hospital me ha convencido de que es lo mejor que puede practicar un agobiado como yo, para equilibrarse física y emocionalmente. Intenté convencer a J. para que se apuntara conmigo pero se ha escaqueado como un campeón. Dice que en septiembre va a estar muy ocupado desesperándose por su situación económica y no cree poder sacar tiempo para respiraciones del diafragma y posturas del loto. Le pregunté qué era eso del diafragma y dijo "uy, uy... mal lo llevas para el yoga si no sabes nisiquiera respirar correctamente ¿eh?"
Maldito... no sólo no comparte mi camino al fracaso, sino que encima siembra en mí la incertidumbre. Cuando sea un yogui equilibrado y guais, a ver si me acuerdo de darle un par de patadas de monje shaolin en el chi.
Ya... ya sé que eso es kung fu. Da igual. Los monjes shaolines somos capaces de todo cuando aprendemos eso del... ehm... diafragma...
Zum-zum
No paro de cambiar de móvil. Ahora decido quedarme con el de Teo... ahora no... ahora sí... ahora no... tarjeta para un lado... tarjeta para el otro...tarjeta para un lado... tarjeta para el otro...
Como siempre quemo mis naves, cada vez que quito la tarjeta de uno, borro todos los mensajes. zum-zum. Bandeja de entrada-bandeja de salida. Así se me fueron todos sus tequiero. Al final he vuelto a mi viejo motorola chungo y fácil de manejar, pero ahora está vacío absolutamente de tequieros. Nada. Ni uno tiene el pobre. Sólo un mensaje frío de la comunidad de Madrid y otro de Pablo que dice "jajaja".
Me mola la gente que gasta un sms en decirte jajaja.
Quisiera llamar a J. y pedirle que me enviara algún tequiero nuevo pero no quiero parecer más ñoño de lo imprescindible. Además, tampoco lo haría aunque se lo pidiera, porque hace mucho calor y tiene mucho trabajo. Y esas dos cosas bastan para resetearle la mente por completo. Zum-zum. Bandeja de entrada-bandeja de salida.
Hoy he dado dos clases seguidas de conducir. En total, he cruzado unas veinte rotondas. Tres bien y diecisiete mal. No sé qué demonios me pasa a mí con los círculos. Le he preguntado si conducir por Móstoles era más complicado que por Madrid. Me ha dicho que lo que más hay son rotondas.
Qué bien... mira tú...
Como siempre quemo mis naves, cada vez que quito la tarjeta de uno, borro todos los mensajes. zum-zum. Bandeja de entrada-bandeja de salida. Así se me fueron todos sus tequiero. Al final he vuelto a mi viejo motorola chungo y fácil de manejar, pero ahora está vacío absolutamente de tequieros. Nada. Ni uno tiene el pobre. Sólo un mensaje frío de la comunidad de Madrid y otro de Pablo que dice "jajaja".
Me mola la gente que gasta un sms en decirte jajaja.
Quisiera llamar a J. y pedirle que me enviara algún tequiero nuevo pero no quiero parecer más ñoño de lo imprescindible. Además, tampoco lo haría aunque se lo pidiera, porque hace mucho calor y tiene mucho trabajo. Y esas dos cosas bastan para resetearle la mente por completo. Zum-zum. Bandeja de entrada-bandeja de salida.
Hoy he dado dos clases seguidas de conducir. En total, he cruzado unas veinte rotondas. Tres bien y diecisiete mal. No sé qué demonios me pasa a mí con los círculos. Le he preguntado si conducir por Móstoles era más complicado que por Madrid. Me ha dicho que lo que más hay son rotondas.
Qué bien... mira tú...
Pero aún tengo ganas de hacer chorraditas...
Hace muchísimo calor en Madrid. Un calor espantoso. No es muy divertido que haga tanto calor cuando me duelen las piernas pero... supongo que cuando los dioses te escupen, te escupen de verdad.
Dolores reumáticos. Eso me han diagnosticado. Sea como fuere, me cuesta caminar, levantarme, sentarme, saltar a la pata coja... Jesús dice que tengo que ordenar mi cabeza porque los dolores óseos y musculares suelen surgir cuando estás sometido a mucho stress mental. Puede ser. Reconozco que desde que Teo enfermó, mi vida ha sido una especie de caos encadenado, pero el saber el origen del problema no me ayuda a resolverlo. O dicho de otro modo; que de ser un chico jodido, paso a ser un chico jodido y enterado.
Resulta complicado mantenerte cuerdo cuando te duelen las piernas y tienes un gato diminuto mordiéndote a todas horas tobillos y chancletas. Está desproporcionadamente pesado y trasto. A veces tengo que hacer esfuerzos sobrehumanos para no guardarle en un tupperware y meterle en un armario. Si no fuera por ese hocico rosa de rata chunga y esas patas zambas, ya lo habría hecho. Tchsk...
He intentado dar de baja la línea movistar de Teo. En la página web de telefónica había un letrerito con letras chachiguais que rezaba "TELÉFONO DE ATENCIÓN TOTALMENTE GRATUITO. LLAMA Y TE ATENDEREMOS ENCANTADOS LAS 24 HORAS DEL DÍA LOS 365 DÍAS DEL AÑO". Acabo de marcarlo. Sale un contestador que dice "nuestro servicio de atención es de lunes a sábado de 9 a 22 h. Rogamos nos llame dentro de ese horario."
Tampoco estaría mal lo de meter a movistar en un tupperware. Pero nada de armarios. Al microondas directamente.
Dolores reumáticos. Eso me han diagnosticado. Sea como fuere, me cuesta caminar, levantarme, sentarme, saltar a la pata coja... Jesús dice que tengo que ordenar mi cabeza porque los dolores óseos y musculares suelen surgir cuando estás sometido a mucho stress mental. Puede ser. Reconozco que desde que Teo enfermó, mi vida ha sido una especie de caos encadenado, pero el saber el origen del problema no me ayuda a resolverlo. O dicho de otro modo; que de ser un chico jodido, paso a ser un chico jodido y enterado.
Resulta complicado mantenerte cuerdo cuando te duelen las piernas y tienes un gato diminuto mordiéndote a todas horas tobillos y chancletas. Está desproporcionadamente pesado y trasto. A veces tengo que hacer esfuerzos sobrehumanos para no guardarle en un tupperware y meterle en un armario. Si no fuera por ese hocico rosa de rata chunga y esas patas zambas, ya lo habría hecho. Tchsk...
He intentado dar de baja la línea movistar de Teo. En la página web de telefónica había un letrerito con letras chachiguais que rezaba "TELÉFONO DE ATENCIÓN TOTALMENTE GRATUITO. LLAMA Y TE ATENDEREMOS ENCANTADOS LAS 24 HORAS DEL DÍA LOS 365 DÍAS DEL AÑO". Acabo de marcarlo. Sale un contestador que dice "nuestro servicio de atención es de lunes a sábado de 9 a 22 h. Rogamos nos llame dentro de ese horario."
Tampoco estaría mal lo de meter a movistar en un tupperware. Pero nada de armarios. Al microondas directamente.
Hoy me duele todo
Lo más normal del mundo cuando uno tiene una cama de 1,50 y tres gatos es que pueda echarse una siestecita tranquilamente sin problemas de espacio.

Lo más normal del mundo siempre y cuando los tres gatos, no sean mis tres gatos.

Lo más normal del mundo siempre y cuando los tres gatos, no sean mis tres gatos.
Nosotros nos conocimos un 20 de agosto de 2004
Ya se ha ido la chica casper de los jabones y ha venido Javier. No me gusta nada el cambio, porque mi compañero Javier es uno de esos tipos que necesitan autoafirmar su masculinidad cuando está con otros hombres, haciendo las típicas chuminadas de tío: describirme coches que me importan un cojón... agarrarme por el cuello haciendo como que lucha... inventarse chistes sobre lo grande que tiene la polla y lo mucho que la usa... Y no es que me moleste, pero sí me acaba resultando cansino y plasta. Al final siempre termino inventando excusas idiotas para largarme, tipo "perdona, tengo que bajar ahora mismo al almacén para ver si ya han repuesto el surtido de gomas elásticas..."
Quiero examinarme del carnet de conducir en septiembre, así que mi profesor ha empezado a hablarme como lo suelen hacer los examinadores. En plan: "Tire usted por la primera a la derecha y en la intersección coja la salida de Colmenarillo de Cifuentes", en lugar de sus habituales tuotraderechaarielpordios quenoscomemoslarotondacoño queesaesprohibidaportupadre, etc.. También me ha aconsejado que vaya al examen con el calzado más cómodo que tenga, porque una de sus alumnas ha suspendido el examen por cambiarse de zapatos en el coche. Le he dicho que mi idea era ir con pijama y pantuflas de conejito y me ha contestado muy serio "Bueno... tampoco te excedas..."
No sé si reír o llorar por el hecho de que se haya tomado lo de las pantuflas absolutamente en serio. A lo mejor es verdad que la gente, después de pasar determinados días conmigo, pierde por completo la capacidad de sorprenderse.
Quiero examinarme del carnet de conducir en septiembre, así que mi profesor ha empezado a hablarme como lo suelen hacer los examinadores. En plan: "Tire usted por la primera a la derecha y en la intersección coja la salida de Colmenarillo de Cifuentes", en lugar de sus habituales tuotraderechaarielpordios quenoscomemoslarotondacoño queesaesprohibidaportupadre, etc.. También me ha aconsejado que vaya al examen con el calzado más cómodo que tenga, porque una de sus alumnas ha suspendido el examen por cambiarse de zapatos en el coche. Le he dicho que mi idea era ir con pijama y pantuflas de conejito y me ha contestado muy serio "Bueno... tampoco te excedas..."
No sé si reír o llorar por el hecho de que se haya tomado lo de las pantuflas absolutamente en serio. A lo mejor es verdad que la gente, después de pasar determinados días conmigo, pierde por completo la capacidad de sorprenderse.
Post con karité y aloe vera
Ayer regué la terraza para quitar el polvo africano ese que trajo el viento durante los últimos días. Una idea genial eso de mezclar agua con polvo africano (o extremeño, que para el caso hubiera dado lo mismo). Armé un barrizal de mil pares de demoños, y todo el mundo me odió un poco, salvo los gatos que se lo pasaron muy bien llenando la casa de huellecitas embarradas a tres tamaños: grande, mediano y junior (sobre todo junior).
Mi compañera gallega hace jabones artesanos y los vende por los mercadillos medievales. Para ser solidario y hacerle gasto, le pedí que me vendiera un surtido completo (ignorante como soy de la diferencia entre un jabón de coco y uno de chistorra) y hoy me ha traído una caja king-size adornada con flores y lazos, que contenía unos ocho kilos de cosas bienolientes artesanas, todas con sus etiquetitas escritas a mano. Sales de baño, aceites relajantes, pomadas balsámicas, jabones multicolores... De esta forma, ella ha hecho un buen cliente, y yo he aprendido que no hay que subestimar la cantidad de potingues diferentes que puede inventarse una gallega en un momento dado.
Estoy abrumado. No sé si dispongo de cuerpo suficiente como para gastar todo esto en lo que me quede de vida. En breve tendré que ponerme a frotar, untar y perfumar a los que tengo alrededor, si quiero vaciar la caja gigante algún día. He empezado por Jesús y le he regalado un jabón de café desodorizante y un aceite de lavanda antiarrugas. Para que no se lo tomara como algo personal, he prometido llevarle también unas "bombas efervescentes de canela" para el baño. Le he dicho que a lo mejor si disolvíamos 20 ó 30 en el agua a la vez, podíamos montar un jacuzzi casero. Él ha dicho que mejor probáramos con 20 sobres de petazetas que saldría más barato. Cuando a Jesús le sale el toque Fesser, siempre termino haciéndome pis encima de la risa.
Si la chica gallega se enterara del cachondeo que nos traemos con las bombas de canela, creo que guardaría sus cajas king-size para gente más sofisticada.
Mi compañera gallega hace jabones artesanos y los vende por los mercadillos medievales. Para ser solidario y hacerle gasto, le pedí que me vendiera un surtido completo (ignorante como soy de la diferencia entre un jabón de coco y uno de chistorra) y hoy me ha traído una caja king-size adornada con flores y lazos, que contenía unos ocho kilos de cosas bienolientes artesanas, todas con sus etiquetitas escritas a mano. Sales de baño, aceites relajantes, pomadas balsámicas, jabones multicolores... De esta forma, ella ha hecho un buen cliente, y yo he aprendido que no hay que subestimar la cantidad de potingues diferentes que puede inventarse una gallega en un momento dado.
Estoy abrumado. No sé si dispongo de cuerpo suficiente como para gastar todo esto en lo que me quede de vida. En breve tendré que ponerme a frotar, untar y perfumar a los que tengo alrededor, si quiero vaciar la caja gigante algún día. He empezado por Jesús y le he regalado un jabón de café desodorizante y un aceite de lavanda antiarrugas. Para que no se lo tomara como algo personal, he prometido llevarle también unas "bombas efervescentes de canela" para el baño. Le he dicho que a lo mejor si disolvíamos 20 ó 30 en el agua a la vez, podíamos montar un jacuzzi casero. Él ha dicho que mejor probáramos con 20 sobres de petazetas que saldría más barato. Cuando a Jesús le sale el toque Fesser, siempre termino haciéndome pis encima de la risa.
Si la chica gallega se enterara del cachondeo que nos traemos con las bombas de canela, creo que guardaría sus cajas king-size para gente más sofisticada.
... y expirar
Me he pasado todo el sábado durmiendo. Del sofá a la cama, de la cama al sofá. Durmiendo y malcomiendo, malcomiendo y durmiendo. No sé qué me ha pasado. Quizá el bajón de toda la tensión nerviosa de la semana, o quizá, simplemente, el chute de los antihistamínicos. Me duelen el cuello y las articulaciones. Creo que ha sido demasiada almohada hasta para mí.
Me dieron los resultados. Tengo todo el sistema digestivo hecho una mierda por los antiinflamatorios de estos últimos años, pero nada chungo que no se pueda superar o que me condene a una agonía nueva. Erosiones en todo el tubo digestivo, esofagitis, hernia hiatal, úlceras... Nunca semejante estropicio digestivo puso a alguien tan contento.
Tengo cita con el dietista dentro de quince días. Mientras tanto, me ha dicho el de digestivo que anote en una libreta todo lo que como en una semana normal y se lo lleve para que vea dónde puede estar el origen de mi caos. He debido poner cara de espanto, porque me ha dedicado una sonrisa beatífica y ha dicho "venga, venga... no será para tanto ¿no?"
Como se nota que no me conoce. Cuando le presente a ese pobre hombre mis quince páginas de lacasitos, vermuses, patatas fritas y quesazos, no va a tardar ni dos nanosegundos en dejarme dos meses a base de tofu. Tengo enormes tentaciones de escribir una libreta mentirosa, pero no estoy seguro de que resulte muy útil. Mi cupo de idioteces ya está muy sobrepasado este mes.
Me dieron los resultados. Tengo todo el sistema digestivo hecho una mierda por los antiinflamatorios de estos últimos años, pero nada chungo que no se pueda superar o que me condene a una agonía nueva. Erosiones en todo el tubo digestivo, esofagitis, hernia hiatal, úlceras... Nunca semejante estropicio digestivo puso a alguien tan contento.
Tengo cita con el dietista dentro de quince días. Mientras tanto, me ha dicho el de digestivo que anote en una libreta todo lo que como en una semana normal y se lo lleve para que vea dónde puede estar el origen de mi caos. He debido poner cara de espanto, porque me ha dedicado una sonrisa beatífica y ha dicho "venga, venga... no será para tanto ¿no?"
Como se nota que no me conoce. Cuando le presente a ese pobre hombre mis quince páginas de lacasitos, vermuses, patatas fritas y quesazos, no va a tardar ni dos nanosegundos en dejarme dos meses a base de tofu. Tengo enormes tentaciones de escribir una libreta mentirosa, pero no estoy seguro de que resulte muy útil. Mi cupo de idioteces ya está muy sobrepasado este mes.
Las tonterias de un impass
La chica gallega que se parece a Casper ya habla. Me cuenta que en su aldea natal hay mucho machismo y que todos los hombres de allí, consideran un signo de virilidad soltar de vez en cuando un par de leches a sus mujeres para dejar claro quién manda en casa. Yo pongo cara de pánico y le pregunto si su marido también es de esos y ella sonríe tímida y me dice "Bueno... es que las madres gallegas de las aldeas educan así. De hecho mi marido nunca come conmigo. Él come en el comedor, y yo como sola en la cocina, con las niñas." Acto seguido, y casi sin respirar, se entusiasma y me cuenta que ella y el troglodita van a clases de bailes de salón y yoga en el ayuntamiento. Y yo me imagino a un maltratador machista dando clases de chachachá y pactricando mantras y...
...y llego a la conclusión de que la chica gallega que se parece a Casper me vacila que es un primor.
No sé si me he precipitado al decir que tenemos energías positivas. Entre las historias que me enchufa y el coro de gaitas gallegas que ha puesto como timbre móvil, me tiene los nervios a la miseria. Casi que hubiera preferido a Conchita y su guitarra.
El alergólogo me ha dado fecha para el 27 de septiembre. Olé sus huevos. Me da tiempo a que se me caiga la nariz ocho veces.
Hoy recojo los resultados. Nunca cuatro horas habrán pasado tan despacio.
...y llego a la conclusión de que la chica gallega que se parece a Casper me vacila que es un primor.
No sé si me he precipitado al decir que tenemos energías positivas. Entre las historias que me enchufa y el coro de gaitas gallegas que ha puesto como timbre móvil, me tiene los nervios a la miseria. Casi que hubiera preferido a Conchita y su guitarra.
El alergólogo me ha dado fecha para el 27 de septiembre. Olé sus huevos. Me da tiempo a que se me caiga la nariz ocho veces.
Hoy recojo los resultados. Nunca cuatro horas habrán pasado tan despacio.
Güindous siete
Acabo de escuchar una canción nueva de Conchita. Resulta que sigue cantando. No sé si escribir a la Corte Penal Internacional de la Haya para ver si pueden hacer algo.
Un día de estos tendré que psicoanalizarme para entender por qué odio tanto a Conchita, si la pobrecita no me ha hecho nada. Creo que es el nombre. O la voz. O el airecillo pánfilo. O la voz, el nombre y el airecillo pánfilo todo junto, en plan arma-de-destrucción-masiva-con-botines-chonis.
Sea como fuere, cada vez que la oigo, me apetece arrearla con la chancleta.
Todos mis ordenadores se están descuajaringando. Debo estar emitiendo algún tipo de onda chunga. Ya no me funciona bien ni mi portátil, ni el de Teo, ni el pc de torre. Como no tengo ni puta idea de informática, cuando me preguntan por el origen de los fallos, hago lo que veo hacer a todo el mundo. Pongo ojos de furia y digo eso de: "el maldito windows vista..." . Y lo hago tan convincentemente, que hoy el instructor de informática me ha dejado un disco de windows 7 encima de la mesa con una nota que decía: "Formatea los equipos, instala el windows 7 y me cuentas".
Y este es justo el momento en el que llamo a Jesús y le digo "oye, ¿me ayudas a formatear e instalar el windows 7 en el portátil?" y él me contesta "uuuuuy... no te lo aconsejo, he leído en un foro del sudeste de Groenlandia que los farcinbles meripeisions del windows 7 crean una incompatibilidad técnica de líneas uporicránicas que desembocan en una emperitersia del adobe photoshop CS3..." Y yo le contesto "aaaah... ¿y... no rula el fotosops o qué?" y él dice: "No sé... espérate que cuando tenga un rato te lo miro..."
Y luego es cuando pasan ocho meses y yo sigo esperando a que me diga algo de los farncinbles y las uporicránicas. Hasta que un día le pregunto "oye Jesús, ¿me has mirado lo de los farcinbles?" y él aprieta los labios y me contesta "¿farcinbles? ¿qué farcinbles? no sé de qué me hablas..."
Y yo maldigo, me pongo el pañuelo de kamikaze, hago un tora-tora-tora y halaaaaaaaaa... Instalo a la brava, ignorando por completo la sabiduría de los del foro de Groenlandia ese. Y por supuesto, se me rompe todo. Y Jesús me dice "claro... como siempre vas con prisas...." Y yo le empiezo a mirar como miraría a Conchita si me dedicara una canción.
Y... eso. Que qué bonito es el amor y la informática cuando se juntan.
Un día de estos tendré que psicoanalizarme para entender por qué odio tanto a Conchita, si la pobrecita no me ha hecho nada. Creo que es el nombre. O la voz. O el airecillo pánfilo. O la voz, el nombre y el airecillo pánfilo todo junto, en plan arma-de-destrucción-masiva-con-botines-chonis.
Sea como fuere, cada vez que la oigo, me apetece arrearla con la chancleta.
Todos mis ordenadores se están descuajaringando. Debo estar emitiendo algún tipo de onda chunga. Ya no me funciona bien ni mi portátil, ni el de Teo, ni el pc de torre. Como no tengo ni puta idea de informática, cuando me preguntan por el origen de los fallos, hago lo que veo hacer a todo el mundo. Pongo ojos de furia y digo eso de: "el maldito windows vista..." . Y lo hago tan convincentemente, que hoy el instructor de informática me ha dejado un disco de windows 7 encima de la mesa con una nota que decía: "Formatea los equipos, instala el windows 7 y me cuentas".
Y este es justo el momento en el que llamo a Jesús y le digo "oye, ¿me ayudas a formatear e instalar el windows 7 en el portátil?" y él me contesta "uuuuuy... no te lo aconsejo, he leído en un foro del sudeste de Groenlandia que los farcinbles meripeisions del windows 7 crean una incompatibilidad técnica de líneas uporicránicas que desembocan en una emperitersia del adobe photoshop CS3..." Y yo le contesto "aaaah... ¿y... no rula el fotosops o qué?" y él dice: "No sé... espérate que cuando tenga un rato te lo miro..."
Y luego es cuando pasan ocho meses y yo sigo esperando a que me diga algo de los farncinbles y las uporicránicas. Hasta que un día le pregunto "oye Jesús, ¿me has mirado lo de los farcinbles?" y él aprieta los labios y me contesta "¿farcinbles? ¿qué farcinbles? no sé de qué me hablas..."
Y yo maldigo, me pongo el pañuelo de kamikaze, hago un tora-tora-tora y halaaaaaaaaa... Instalo a la brava, ignorando por completo la sabiduría de los del foro de Groenlandia ese. Y por supuesto, se me rompe todo. Y Jesús me dice "claro... como siempre vas con prisas...." Y yo le empiezo a mirar como miraría a Conchita si me dedicara una canción.
Y... eso. Que qué bonito es el amor y la informática cuando se juntan.
Hoy escribo dos veces. Qué tontería ¿no?
Me apetece chocolate, pero no lo puedo comer porque no quedaría bien que se me reventase el páncreas durante la jornada laboral. Para superar las ganas, me dedico a chupetear caramelos mentolín sin azúcar. Llevaré unos 50 desde esta mañana. Mi páncreas no reventará, pero la cagalera murciana vespertina no habrá quien me la quite.
Me han puesto a una chica gallega para ayudarme en el departamento hasta que vengan mis otros compañeros. Es muy redondita, muy blanca y muy callada. Cuando la miro, no puedo evitar pensar en Casper. Me gustaría decírselo, pero temo que no se tome muy bien el símil. Por tierno que resulte, no deja de ser un fantasma chato, ceporro y cabezón.
Entre la chica casper y yo hay buenas energías. Es una pena que no hable más, para que podamos explotarlas los pocos días que estemos juntos. Se lo he dicho al del autoservicio y él me ha contestado que si quiero que la gente me hable, debería empezar por callarme yo de vez en cuando. Es muy majo el del autoservicio. A ver si me acuerdo un día de estos de rellenarle el listerine con un poco de pis.
Estoy asustado. Me vendría bien un sobeteo de espalda.
Me apetece chocolate, pero no lo puedo comer porque no quedaría bien que se me reventase el páncreas durante la jornada laboral. Para superar las ganas, me dedico a chupetear caramelos mentolín sin azúcar. Llevaré unos 50 desde esta mañana. Mi páncreas no reventará, pero la cagalera murciana vespertina no habrá quien me la quite.
Me han puesto a una chica gallega para ayudarme en el departamento hasta que vengan mis otros compañeros. Es muy redondita, muy blanca y muy callada. Cuando la miro, no puedo evitar pensar en Casper. Me gustaría decírselo, pero temo que no se tome muy bien el símil. Por tierno que resulte, no deja de ser un fantasma chato, ceporro y cabezón.
Entre la chica casper y yo hay buenas energías. Es una pena que no hable más, para que podamos explotarlas los pocos días que estemos juntos. Se lo he dicho al del autoservicio y él me ha contestado que si quiero que la gente me hable, debería empezar por callarme yo de vez en cuando. Es muy majo el del autoservicio. A ver si me acuerdo un día de estos de rellenarle el listerine con un poco de pis.
Estoy asustado. Me vendría bien un sobeteo de espalda.
Empiezo a despertarme
Estoy alérgico. No sé bien a qué, porque no entiendo qué demonios puede florecer enmedio de este infierno. ¿Cactus? ¿cardo borriquero? ¿culo de chicharra?. Sea lo que sea, estoy alérgico. Me duele la cabeza, estornudo, se me hinchan los ojos...
Es terrible que a mí se me hinchen los ojos porque el 80% de mi cara es precisamente eso. Ojos. Me miras y ves ojos. Me recuerdas y recuerdas ojos. Me dibujas y dibujas ojos. Ojos y pelo. Pelo y ojos. Eso soy yo. Si encima se me hinchan es como si dieran un golpe de estado al resto de mi cara. Me convierto en algo así como "pelo y ojos encima de dos chancletas".
Sigo con pruebas para determinar si tengo un tumor en el páncreas. He pasado días de pensamientos negros, pero ahora me voy tranquilizando. Sobre todo porque el miedo no me llevará a ninguna parte, y el páncreas tampoco, así que... para qué me voy a angustiar. Espero pacientemente a que me entreguen el último sobre cerrado que no debo abrir, ni cotejar con internet, y que, por supuesto, abriré y cotejaré con internet, para desesperación de mi médico de turno.
Me compré un libro de esos pseudoexistenciales que había escrito un enfermo de cáncer. Se llama un mundo amarillo (o algo así). Creí que podía ser interesante, pero es una chuminada como un piano. No tengo mucha suerte con los libros últimamente. Cada uno que leo es más tonto que el anterior (de hecho, Federico Moccia tiene una incidencia muy directa en mi disfuncionamiento pancreático). De todas formas, lo del mundo amarillo este es como la crónica de una decepción anunciada. Todo el que intenta escribir un libro buenrollista sobre trances duros termina siendo ñoño, demagogo y cansino. Algún día me gustaría hacer alguna quema de libros "porqueyolovalgo" con María, regada con unos cuantos chupitos de bourbon (regada la quema, no María). Y eso porque quemar a los autores quedaría feo, que si no...
El pedo felino ha crecido y ya pasa a la categoría de semigato. Ha resultado ser más listo que un conejo. Sin madre, ni padre, ni perrito que le ladre, en un día ha aprendido por su cuenta cómo se come sólido, dónde se echan los pises, y cómo se baja de un sofá gigante, sin perder el hocico. Hay que quitarse el sombrero ante los gatos. Digan lo que digan los defensores properro, los felinos son la caña inteligente del mundo mascotil. Por muy fiel, entregado, y bondadoso que fuera mi perro Pucho, se me abren las carnes de pensar lo que hubiera sido enseñarle a usar un arenero. De hecho, creo recordar que hicieron falta cinco años para evitar que directamente no se comiera el contenido. Y no fue gracias al entrenamiento, sino a la tapa que al final tuve que poner encima.
Y que también se acabó comiendo, por cierto...
Es terrible que a mí se me hinchen los ojos porque el 80% de mi cara es precisamente eso. Ojos. Me miras y ves ojos. Me recuerdas y recuerdas ojos. Me dibujas y dibujas ojos. Ojos y pelo. Pelo y ojos. Eso soy yo. Si encima se me hinchan es como si dieran un golpe de estado al resto de mi cara. Me convierto en algo así como "pelo y ojos encima de dos chancletas".
Sigo con pruebas para determinar si tengo un tumor en el páncreas. He pasado días de pensamientos negros, pero ahora me voy tranquilizando. Sobre todo porque el miedo no me llevará a ninguna parte, y el páncreas tampoco, así que... para qué me voy a angustiar. Espero pacientemente a que me entreguen el último sobre cerrado que no debo abrir, ni cotejar con internet, y que, por supuesto, abriré y cotejaré con internet, para desesperación de mi médico de turno.
Me compré un libro de esos pseudoexistenciales que había escrito un enfermo de cáncer. Se llama un mundo amarillo (o algo así). Creí que podía ser interesante, pero es una chuminada como un piano. No tengo mucha suerte con los libros últimamente. Cada uno que leo es más tonto que el anterior (de hecho, Federico Moccia tiene una incidencia muy directa en mi disfuncionamiento pancreático). De todas formas, lo del mundo amarillo este es como la crónica de una decepción anunciada. Todo el que intenta escribir un libro buenrollista sobre trances duros termina siendo ñoño, demagogo y cansino. Algún día me gustaría hacer alguna quema de libros "porqueyolovalgo" con María, regada con unos cuantos chupitos de bourbon (regada la quema, no María). Y eso porque quemar a los autores quedaría feo, que si no...
El pedo felino ha crecido y ya pasa a la categoría de semigato. Ha resultado ser más listo que un conejo. Sin madre, ni padre, ni perrito que le ladre, en un día ha aprendido por su cuenta cómo se come sólido, dónde se echan los pises, y cómo se baja de un sofá gigante, sin perder el hocico. Hay que quitarse el sombrero ante los gatos. Digan lo que digan los defensores properro, los felinos son la caña inteligente del mundo mascotil. Por muy fiel, entregado, y bondadoso que fuera mi perro Pucho, se me abren las carnes de pensar lo que hubiera sido enseñarle a usar un arenero. De hecho, creo recordar que hicieron falta cinco años para evitar que directamente no se comiera el contenido. Y no fue gracias al entrenamiento, sino a la tapa que al final tuve que poner encima.
Y que también se acabó comiendo, por cierto...
Antes de que se me olvide
Me han hecho una colonoscopia y una endoscopia, con sedación. Todas las pruebas en esta vida deberían ser con sedación. Endoscopias... colonocospias... hacer la compra un sábado a las doce del mediodía... escuchar a mi profesor de metafísica hablar sobre Wittgenstein...
Ha sido como un sueño dulce y espeso. No me he enterado de nada. Cuando he salido me han dejado en una silla de ruedas mientras me despertaba y he oído que decían en la sala "¿acompañantes de Ariel?". Luego se ha abierto una puerta y alguien me ha acariciado el pelo. El cebollón de la anestesia me ha hecho creer que había ido al hospital con Jesús y que era él el que me acariciaba el pelo. Cuando he abierto los ojos y he visto a Ana Belén y a Miguel detrás, me he puesto a llorar y a pedir que se fueran "esos" y que llamaran a Jesús. Así de empanado estaba yo en esos momentos. Cuando se me ha ido pasando el colocón, he oído a Miguel que le decía a Ana "¿quién es Jesús? ¿el anestesista?". Me ha dado la risa tonta. Sin embargo, como aún tenía la lengua de trapo, he terminado pareciendo una especie de foca joven llamando al macho para el apareamiento, y creo que he asustado a alguna enfermera que otra.
Sobra decir que Jesús no ha venido conmigo porque yo no le he dejado, claro. Me duelo de lo que yo mismo me monto. Soy así de majete.
Me voy a echar. Me estoy quedando dormido sobre el teclado.
Ha sido como un sueño dulce y espeso. No me he enterado de nada. Cuando he salido me han dejado en una silla de ruedas mientras me despertaba y he oído que decían en la sala "¿acompañantes de Ariel?". Luego se ha abierto una puerta y alguien me ha acariciado el pelo. El cebollón de la anestesia me ha hecho creer que había ido al hospital con Jesús y que era él el que me acariciaba el pelo. Cuando he abierto los ojos y he visto a Ana Belén y a Miguel detrás, me he puesto a llorar y a pedir que se fueran "esos" y que llamaran a Jesús. Así de empanado estaba yo en esos momentos. Cuando se me ha ido pasando el colocón, he oído a Miguel que le decía a Ana "¿quién es Jesús? ¿el anestesista?". Me ha dado la risa tonta. Sin embargo, como aún tenía la lengua de trapo, he terminado pareciendo una especie de foca joven llamando al macho para el apareamiento, y creo que he asustado a alguna enfermera que otra.
Sobra decir que Jesús no ha venido conmigo porque yo no le he dejado, claro. Me duelo de lo que yo mismo me monto. Soy así de majete.
Me voy a echar. Me estoy quedando dormido sobre el teclado.
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