Monstruos, gatos y dolor de estómago

Pues finalmente sí que se comió el cable, así que mi chirigota de ayer fue premonitoria. Esta mañana he tenido que ir a la fnac a comprar un ratón nuevo para sustituir el mordisqueado. Ojalá se hubiera decantado por el cable de alimentación. A estas alturas, yo estaría menos mosqueado y él sería el primer gato afro madrileño.

Empiezo a entender por qué no tenía madre que lo alimentase. Las gatas tienen un sexto sentido para intuir cuándo han parido al anticristo.

Noche de halloween y de terrores. Los católicos, apostólicos y romanos, amén de los españoles de pro, andan protestando por la adopción de fiestas yankees y paganas, y el Papa santo-santísimo de Roma dice que nos disfracemos de Santos y Santas, que siempre son un clásico y van más acordes a nuestroseñormiojesucristo. A mí me parece que por una vez y sin que sirva de precedencia, ha tenido el buen hombre una idea estupenda. Sobre todo si echas un vistazo al santoral. El que no está asado a la parrilla, le han cortado una teta o me lo han taladrado a flechazos. Vamos que... te metes enmedio de una fiesta halloween vestido de católico mártir y dime tú a mí quién demonios iba a notar la diferencia.

Ana Belén se ha disfrazado de Catwoman. Como yo también soy un poco anticristo, mientras se duchaba, he ido sigilosamente hasta su armario, me he apropiado del disfraz y le he descosido el rabo de detrás, cosiéndoselo de nuevo por delante. Considerando que el rabo en cuestión llevaba un alambre interno para mantenerse tieso, me ha parecido que era una oportunidad de hacer el imbécil que no podía desaprovechar. Cuando se ha subido la cremallera y ha mirado hacia abajo, ha soltado una especie de gritito agudo extraño (más digno de Minnie Mouse que de Catwoman) y no ha tardado ni un nanosegundo en asociarme con la gamberrada, y tirarme uno de sus zapatos de tacón imposible, intentando hacer diana directamente en mi arteria subclavia.

Su mala puntería es mi fortuna. Si no, a estas alturas tranquilamente podríamos haber ido al baile en plan retablo gore, tipo "catwoman y subnormal desangrado sobre fondo bermellón".

El gato se ha situado otra vez estratégicamente al lado del ratón nuevo mientras escribo esto, y lo mira con ojos de deseo. Estoy a un tris de untar el cable de alimentación con crema de whiskas y hacer el día completo.

Me sobran horas de sábado

Peyote intenta comerse el cable de conexión, mientras yo intento averiguar cómo se pasan las fotos del móvil al pc. Hoy todos intentamos algo, sin conseguirlo del todo.

Me he levantado a las ocho y media para ir a clase. La verdad es que es un asco eso de tener que darle al sábado poderes de lunes. Mi profesor es encantador conmigo. Ha sido el primero en darme calor en todo lo que va de semana, y sin estar obligado a hacerlo, porque al fin y al cabo le tenía que pagar igual. Pero se ha molestado en animarme y hacerme reir y la verdad... se lo agradezco mucho. Le he dicho que cuando termine todo esto, le invitaré a una ronda en el Anciano Rey de los Vinos. Últimamente no pienso más que en emborracharme. A lo mejor es verdad que tengo un pie encima de la depresión. Sea como fuere, tengo que tener cuidado si no quiero terminar como mi padre. Anoche saqué ocho veces la botella de bourbon y ocho veces la volví a guardar. No es buena idea meterte alcohol cuando estás triste. Acabas dando cien vueltas sin moverte del mismo sitio.


Esto es mi cabeza haciendo sombra en la puerta de la habitación. Espeluznante. Otra vez necesito un corte de pelo. O dos. Cuando llueve o hay humedad, soy más nepomuk que nunca.

Ya sé interconectar el móvil. Qué bien. Ahora dejaré que Peyote se coma el cable y así terminamos el post los dos contentos.

Necesito un hada madrina de esas que no existen

Tengo quince minutos hasta mi reunión con el tutor. Quince minutos de post rapidito. Cuando dejo que pasen más de dos días sin escribir, me encuentro con semanas acumuladas de nada absoluta. Luego, cuando tenga 85 años y lea todo esto que estoy escribiendo seguro que me preguntaré "¿y qué demonios me pasó del 12 al 15 de octubre?" Y luego me responderé "¿y qué cojones me importa lo que pasara hace sesenta años, si ahora no me llega la pensión para comer, me empieza a fallar la próstata y encima no se me levanta?" y así quedará zanjado el asunto de los post que no escribí en su momento.

Tchsk... humor negro. Ese es un síntoma inequívoco de que estoy bien jodido. Y lo estoy. Triste, deprimido, harto y con la autoestima a la altura de mis huevos azules. No sé qué especie de maldición me ha caído en estos últimos cinco meses de vida, que todo, absolutamente todo, me sale como el culo. Creo que si hago un balance, lo único bueno que saco es haber encontrado a Peyote, y eso teniendo en cuenta que ayer se comió por todo el morro, 32 euros en makisushis que yo amorosamente guardaba para la cena de esta noche. Esa es toda mi fortuna. Un gato bulímico y chorizo.

Necesito un hocus pocus. Que alguien me lo haga por favor.
Tengo los ojos medio abiertos, medio cerrados, pero unas líneas antes de acostarme no me matarán y me ayudarán a resetear un poco la cabeza, que falta me hace.

Mañana examen. Ya no me hago iusiones de aprobarlo, pero si tengo unas ganas casi demoníacas de terminar con todo lo referente a la autoescuela. Estoy cogiendo una manía a lo de conducir que ya prácticamente, no me cabe en el cuerpo. Y no diré otra vez lo de "con lo agusto que iba yo en bici" pero... ¡con lo agusto que iba yo en bici! Mi nuevo profesor dice "como en el fútbol. Cambio de entrenador, victoria segura". Que el demonio le oiga.

Compré un pack de calzoncillos marinos en nomeacuerdodónde que una vez puestos han desteñido y me han dejado los huevos del color de los ahogados. Todo un shock hepático, eso de ir a hacer pis y encontrarte la churra morada. No se lo recomiendo a nadie que tenga un corazón sensible.
Lo peor es que como es una zona difícil de frotar si no quieres terminar cantando de soprano, no termina de irse el azul del todo, ni después de cinco duchas, así que ahora mismo tengo los genitales como un fantasma de película japonesa. Estoy sopesando la posibilidad de sacarme un huevo durante el examen. Fijo que de esa forma, el examinador no iba a fijarse absolutamente en nada más que no fuera mi cataplín lapislázuli.

Vale... pensándolo bien, y considerando la cantidad de gente que se examina del carnet de conducir con un huevo fuera, creo que el examinador no se fijaría en nada más, incluso a pesar de que el huevo presentara su color y textura habituales.

Hay amores que te alteran y odios que te apacigüan

Ahora mismo debería estar en clase. Acabo de despedirme de J. diciendo "subo corriendo a por los libros y me piro", pero... nada más salir del ascensor he notado como que me pesaban las botas, así que... como que me saco una cervecita y una lata de aceitunas y la filosofía me espera hasta mañana. Además ando un poco de mediacelebración porque me han dado mi coche nuevo y resulta que al final no es azul mariquita, sino azul cobalto (alabado sea Jehova). Esto de tener el coche antes que el carnet es un fallo de estrategia muy típico de los genes Serlik. He querido cogerle para dar una vueltecita a la manzana (en plan ahoraquenomiranadie) pero Miguel no sólo se ha negado a coparticipar en la aventura, sino que además me ha quitado las llaves y ha salido cagado leches.
Tener amigos sensatos al lado es un coñazo y una suerte, a partes iguales.

Le he pedido que cuando termine el partido del Madrid, me lleve un rato hasta El Pardo para ver que tal rueda. Me ha dicho (y juro que es totalmente cierto) que primero me lave las manos de grasa de aceitunas para no manchar el salpicadero. Yo le he dicho que como si me bajaba los pantalones y plantaba el culo en el cristal delantero, porque era MI coche. A él le ha dado la risa tonta y casi se ahoga con la cocacola.

Miguel siempre ha tenido un don especial para tocarme las pelotas. Echa el anzuelo, y yo pico como un besugo. Ahora tengo terribles tentaciones de hacer de verdad lo del culo y el cristal y darle un pequeño escarmiento (de algo tiene que servirme ser un irresponsable). Lo pensaré de aquí a las once.

Las clases con mi maestro saolín son increíbles. Creo que por primera vez desde que empecé todo esto, conduzco. Y encima, hasta lo hago feliz como una lombriz. Tanto que hasta ponemos la radio y discutimos de fútbol por el camino (no sé cuanto tardará en darse cuenta de que me lo invento todo porque no tengo ni puta idea de deportes, pero mientras resulta entretenido). Me examino el martes que viene, junto con una señora de 55 años. Como ella apruebe y yo suspenda, pienso llorar y llamar a mi mamá, hasta que alguien me abrace y me haga un ea-ea. Y lo digo absolutamente en serio.

Las redes que nunca me atrapan

No he ido a trabajar. Cada vez que respiro sueno como si tiraras una piedra a un pozo. Nunca he estado tan cerca de ser Darth Vader. De hecho, si apagas las luces y sólo escuchas, acojono bastante. He intentado utilizarlo para asustar al minigato pero no ha dado resultado. Mi gato-mono-araña no se asusta con nada. Ayer le pillé metiendo el hocico dentro del tubo de la aspiradora. Creo que entre las tetillas lleva la s de supermán.

En estos momentos mastico un montadito de pan de hogaza con jamón serrano que trajo ayer alguien de nosequé pueblo de Segovia. No debería comerme la comida de los demás pero en esta casa reina tal anarquía, que ya sólo nos falta asesinarnos los unos a los otros y clavar nuestras calaveras en estacas para adornar la terraza de antenas. Por todo lo demás creo que ya hemos pasado.

Hoy debería quedarme en la cama a disfrutar de mi bronquitis, pero no lo haré porque sigo siendo un irresponsable. En lugar de eso, me iré a dar una clase de circuito por móstoles con mi profesor saolín.

Dos de mis exparejas de tiempos muy, muy lejanos, han saltado como gatos al leer mi post de anoche, y me han dedicado comentarios furibundos sobre lo de "caminar en un fango de tristeza". Y lo más curioso del tema, es que no me refería a ninguno de los dos, sino a un barcelonés llamado Jose (Jose, si lees esto, te invito a que también me dejes comentarios furibundos por lo de sacarnos los hígados). Bueno. Esto es internet. Aquí un pringado grita ¡fuego! y siempre habrá otro pringado dispuesto a sacar la manguera. Es un acuerdo no tácito que nunca falla.

No quiero ni pensar lo que sería de mí si me meto en facebook. Creo que todos mis conocidos terminarían tirándome piedras. Soy así. La voy cagando socialmente allá por donde voy.

Y hablando de facebook... Quise meterme en el facebook de cadena 100 para participar en un concurso, pero no me dejaban echar un ojo si no me registraba, así que metí mis datos en plan pim-pam-pum, asomé la cabeza, miré y me fuí, y ahora me llegan correos al gmail diciéndome que hay algunas personas esperando a que las acepte. Sé que no debería haber metido la zanca donde no me iba a quedar pero... ehm... ahora no sé cómo borrarme (añadido a un poco de pereza para averiguarlo) y me he quedado ahí... flotando en el mundo de los arieles virtuales que quedan como cochinos por no contestar a los amigos.

En fin... lo dicho. Condenado a la piedra que estoy. Forma parte de mi naturaleza.

Se me ha despejado la mente de golpe

En serio... Me siento mucho mejor después de haber visto la versión que Ramoncín ha hecho del Come As You Are de Nirvana. Qué panzada a reir pordios... Si estoy en la sala fijo que me hago pis en vivo y en directo.

Con qué esfuerzo chilla, el pobre. Si dan hasta ganas de pagarle un aquarius para que reponga electrolitos. Y es que los viejos rockeros nunca mueren, señores.

Por desgracia.

Creo que odiaremos un poco el año 2010

Esdoy buy resbriado. Bucho. Debasiado. He pasado una semana de llagas en boca, otra de inflamación de encías y ahora una de toses y mocos. Se ha debido soltar alguna tuerca de mi sistema inmunológico. Al menos espero que lo próximo en atacarme siga siendo curable y poco importante. Quiza una indigestión... una leve conjuntivitis... un poquito de lepra...

Puede que sea el stress. Llevo una agenda tan jodida entre autoescuela, facultad, trabajo, yoga y médicos, que ya ni recuerdo cuándo fue la última vez que pude sentarme en un sofá a no hacer nada. Por no poder, nisiquiera puedo escribir. Cuando llego a casa a veces me gustaría encerrarme unos minutos en el baño a darme de cabezazos contra la puerta y llorar. Eso es síntoma inequívoco de que algo no anda bien en la distribución de mi tiempo, o de mi cabeza.

Bueno... he cambiado de autoescuela. Ahora voy a una mucho más cara, así que tengo un profesor absolutamente encantador y un pedazo de audi entre las manos. Me siento como si me hubieran escupido del infierno al cielo. Ya nadie me grita, ni al coche se le cae ningún trozo. Ahora el motor ronronea, las marchas parecen de espuma y el profesor me dice cosas de maestro saolín, como "coge el volante como si cogieras un gorrión" o "recuerda Ariel... levantar pie, levantar cabeza..." . Cada vez que bajo del coche me dan ganas de darle dos besos (al profesor, no al coche). No se si aprobaré el 25, pero desde luego voy a ir con el espíritu mucho más tranquilo. Eso sí, como en el centro de exámenes me encuentre con el almera de mi exautoescuela, pienso echar un pisecillo contra las ruedas (y porque echárselo al exprofesor quedaría feo, que si no...)

Peyote tiene la cola como un mono araña. Nunca había visto un gato con el rabo tan largo. Tranquilamente podría colgarle mi colada de calcetines y aún sobraría sitio. Miguel ha hecho un chiste fácil con lo de la cola del gato y el dueño, pero se han reído todos menos yo. Con los chistes de pollas me pasa lo mismo que con los chistes de pedos. No les veo la gracia por ningún sitio. Si tuviera que trabajar en la industria del humor norteamericano, me parece a mí que iba a terminar recogiendo latas debajo de un puente. Cada vez que llega a España alguna de esas películas americanas tipo nosecuantos-movie, siempre pienso "¿y cómo coño habrán podido pasar de los hermanos Marx a esta mierda?" Debe ser que al contrario que el resto del planeta, la cultura norteamericana involuciona, o algo así.

Creo que yo también estoy involucionando un poco, porque ahora, en vez de leer en el metro, me paso las horas muertas jugando a un juego de esos idiotas que te vienen de serie en el móvil. Creo que el stress también tiene que ver con eso. Leer me supone un esfuerzo mental para el que estoy agotado de antemano, mientras que lo de juntar bolitas lo puedo hacer igual que un chimpancé se rascaría los huevos. Pim-pam-pim-pam, y sin pensamientos de por medio.

Qué ganas tengo de escapar de todo, joder... Ojalá fuera otra vez pequeño, para salir corriendo.

Tachunda chunda

Estoooo... que me han suspendido otra vez. Porque no he hecho un segundo stop (o algo así) y por tirar dos veces hacia Madrid cuando me habían dicho dos veces hacia Badajoz. Jesús me ha señalado que hubiera bastado con hacerle al examinador una exposición tipo "ya, ya, pero déjeme usted, que le quiero enseñar la floración de los abedules de este lado de la carretera, que en esta época del año está preciosa..." pero yo ya le he dicho que el hombre tenía poca cara de chirigota y mucho me temo que amén de suspenderme, si le vengo con esas lo mismo hasta me escupe.

También me he pegado un poco con la autoescuela. Bueno... en realidad, me he pegado un mucho, porque se les ha puesto en la punta del nardo subirme 8 euros por clase y a mí se me ha puesto en la punta del mío decir que esos ocho se los podían meter por el ch***o. Y así, entre nardos, y demás genitales de rima ocurrente, me he puesto chulo y he dicho que me dieran mi expediente y una hoja de reclamaciones porque me iba a otra autoescuela a seguir suspendiendo. Y me han dicho que tardaban siete días en dármelo. Y yo he dicho que por mis pelotas (ya que el nardo le había usado una vez y no era cuestión de ponerme repetitivo) iba a esperar una semana para tener un papel que me podían dar en cinco minutos y que además era legalmente mío. Y como he vuelto a pedir las hojas de reclamaciones, a ponerme más chulo y a decir otra vez lo del nardo, se me han cuadrado un poquito, y me ha llamado la dueña en persona para decirme que perdonara, que había sido un "error informático" y que me volvían a poner las clases al precio de antes. Pero como me cuesta tanto-tantísimo ponerme chulo, cuando lo hago ya no reculo (hoy estoy poeta), así que... he salido de allí con mi expediente, mi hoja de reclamaciones y con un portazo de "adiospongoportestigo" que ha hecho botar en las sillas a los pobrecicos que estaban a mi derecha haciendo test psicotécnicos online.

Me parece cantidad de injusto que siendo educado y buen chico se rían de mí y me estafen, y que siendo maleducado, grosero y gritón, me tomen en serio. El mundo no debería estar construído así. Cuando lo pienso, me deprimo un poco.

Cabreado soy como un niño vestido de mafioso. Creo que no está en mi naturaleza.