Bueeeeeno...

Confiamos en que mañana le den el alta. Ya le han hecho de todo y todo lo da bien. El internista ha dicho (literalmente) que tiene un organismo de toro de lidia. Quedan sólo los resultados de la angioecografía y los análisis tiroideos que tardarán unos días. Mientras, él sigue igual de pichi. Se come los asquerosos purés y las repugnantes tortillas sin sal, como si fueran el más exquisito manjar y no se queja de nada. Tampoco de que le hayan tenido 9 horas sin comer para llenarle las venas de mierda radioactiva de contraste. Yo escribí una vez que en el mundo había dos tipos de personas; los que robaban energía y los que la transmitían. Carlos es claramente de los segundos. Arrimarse a él siempre es estar mejor.

Se ha pasado las dos últimas horas insistiéndome en que me fuera a casa a dormir. Yo no quiero, porque con la casa vacía le echo en falta, pero para no parecer un mariquita ñoño, le he dicho que me quedo para comprobar si la cosa radioactiva esa que le han puesto le hace brillar en la oscuridad (espero que no, porque llevo todo el día con dolor de cabeza y no estoy muy seguro de que me venga bien para dormir un gusiluz de 1.90).

El podólogo me ha dicho que me tengo que operar el pie y me ha mandado al traumatólogo cirujano. Y el traumatólogo cirujano me ha dicho un montón de cosas terribles como que tengo el arco demasiado pronunciado, el nosequé deformado y bursitis y sobrecargas en los nosedóndes. En dos minutos me ha dejado la autoestima plantar para el arrastre. Creo que ya no tendré humor para llevar una flic-floc en mi vida. Será un milagro si el lunes no voy a trabajar con botas de esquimal.

Tengo muchas ganas de salir de aquí. Pero tengo más de salir con él. No paro de pensar en Teo y en la puta habitación 505.

Ains...

Ya está en planta. Esperamos a que venga la cardióloga y nos diga algo. Yo estoy más calmado. Le han bajado a 16-9, lo cual es una burrada, pero menos. Me flipa un poco lo tranquilo que está. Es como el jedi del montepríncipe. Yo ando de la ceca a la meca como una ardilla atacado perdido hablando de esto y de lo otro con las enfermeras y él solo sonríe y me dice que tenga paciencia. Lo flipo. Cuando me imagino a alguien con 21 de tensión siempre pienso en ojos inyectados en sangre y las venas del cuello como chistorras, pero no... este está tan pichi. Igual que si estuviera pescando truchas en el lago Tahoe.

Me debo estar haciendo viejo antes de serlo.

Tampoco me deja avisar a su madre. No lo entiendo. Ella es médico. Sería la primera que debería estar aqui tirando del cuello de las enfermeras, y averiguando entre las trastiendas hospitalarias qué es lo que pasa con los resultados de sus pruebas, pero aún así, no me deja llamarla. Dice que teniendo hipertensión, lo último que necesita alrededor son 63 kilos de madre preocupada. Yo le digo que en realidad ya tiene alrededor 60 kilos de carne preocupada y él me dice "bueno, pero tú me lo compensas con muchas otras cosas".

Miedo me da preguntar cuáles. Temo que se quede mirando al techo y diga "pueeees... a veeeer... ehm... joder, alguna tiene que haber..."

Cuando llegue la próxima comida familiar y la doctora se entere de que su hijo ha estado en el hospital sin que yo avisara a nadie, me odiará. Dará igual que él diga y rediga que fue decisión suya. Ella me odiará y no volverá a regalarme condones de sabores, ni a hacerme rosquillas de San Isidro, ni a preguntarme si alguna vez me han salido manchas oscuras o protuberancias supurantes por la zona de los genitales.

Mpfh... necesitaría que alguien me tomara la tensión.

...y preocupación

Íbamos a ir a Bricor a comprar unas persianas para la terraza. O ese era el plan. Y al pasar por plaza de España hemos visto una caseta informativa de la campaña "protege tu corazón" donde te toman la tensión y te dan uno de esos panfletitos parias llenos de consejos sanos. Y Carlos ha dicho "oye, pues ya que estamos vamos a mirarte a ver qué tal estás..."

Primero he pasado yo. 11-8. He salido tan contento que casi me dan una piruleta. Y luego ha pasado Carlos. Y le han dicho que tenía 20-11. Y todo el mundo se ha puesto muy asustado y una señora con una bata blanca nos ha dicho "Iros a urgencias YA". Y yo he empezado a notar que se me iba haciendo una pelota en la garganta, porque todo eso, lo de "iros a urgencias", lo del susto, lo de la pastilla bajo la lengua... me era asquerosamente familiar.

Hemos pasado cerca de cuatro horas en urgencias. El electro le ha salido normal. Hipertensión asintomática. No siente nada raro; ni dolores de cabeza, ni mareos, ni pollas en vinagre. Pero tiene las venas como globos. Le han dado ya dos pastillas y sigue en 21-13. Es una burrada. Una verdadera burrada. El médico ha decidido dejarle monitorizado en la UVI hasta mañana, y dice que le mantendrán hospitalizado un par de días para vigilarle y controlarle. Y me han echado de allí, claro. No se permiten visitas en UVI. Cuando me iba, él me ha dicho desde la camilla "No te preocupes por mí niño, que estaré bien" Me he puesto tan nervioso, que lo único que me ha salido antes de que se cerrara la puerta ha sido: "¿Sabes si tengo que coger algo del super?"

Eso he dicho. Esa ha sido mi maravillosa frase de consuelo y despedida. Preguntarle por la lista de la compra. Se podría ser más gilipollas pero desde luego, no sería tarea fácil para nadie.

Mientras estoy aquí en casa, esperando a que pasen las horas, doy vueltas a las cosas. Pienso que sólo le conozco desde hace tres meses y que todo el mundo a mi alrededor se hace de cruces y me dice que es muy poco tiempo para haber apretado tan estrechamente el lazo. Y yo les digo que sí. Que es cierto. Que no hay ninguna explicación al respecto que pueda sonar coherente. Salvo que por primera vez en mucho tiempo, siento que estoy por fin donde quería estar y... y todo esto de tenerle en un hospital donde nisiquiera me dejan verle me parece una jodida y asquerosa mierda.

Necesitaría marihuana.  O una lobotomía. O... algo.

Hambre, exámenes, sueño...

En el trabajo he encontrado un disco con "las 100 mejores canciones frikis para animar fiestas". Me las he descargado en el mac y ahora mientras trabajo, las voy pinchando para despertar la psique del abotargamiento mental que me produce estudiar hasta las tantas. Es un acto de absoluto egoísmo por mi parte. Sobre todo porque el hecho de que a mí me despierte la neurona el torito guapo de El Fary conlleva que a más de uno de mis compañeros se la achicharre para siempre. Pero bueno... tendré que considerarlo daños colaterales. Al fin y al cabo ya supe que tendría que asumir odios ajenos desde el primer día que fui a trabajar en chancletas flicfloc.

Tengo el pelo muy largo y no me lo quiero cortar porque Carlos me ha tocado las pelotas llamándome perroflauta. No sé cuanto tiempo aguantaré con esta protesta pasiva. La verdad es que, independientemente de que ya empiezo a parecerme un poco a David Cassidy, el calor no me ayuda en absoluto. Siento enormes tentaciones de volver a raparme la cabeza pero temo que sea contraproducente en mi campaña "ponga un perro cojo en su vida". Quiero darle a Carlos una imagen de madurez emocional, y no parecerle uno de esos pirados radicales que se lanzan un día a una idiotez y al día siguiente defienden la contraria.

O dicho de otra forma... no quiero parecerle lo que en realidad soy.

Volvimos a encontrarnos con Bosco en el super, el sábado pasado. Resulta que al final se ha quedado a vivir por el barrio con su nueva pareja (miratúquebien...). Fue un encuentro cantidad de significativo, porque volvió a crecerse y a ponerse estúpido conmigo y Carlos le puso en su sitio clavándole con una frase corta como una puñalada, que le dejó paralizado y con la boca abierta. He decidido dibujar ese encuentro en formato comic para el domingo que viene. Ojalá pueda plasmarlo tal cual fue. No todos los días siente uno que gana al lado de un tipo como Bosco.

Ayer fuimos a ver Piratas del Caribe. Tranquilamente podríamos habernos gastado los doce euros en cacahuetes para monos. Ni en mis peores pesadillas podía llegar a imaginar que echaría de menos el mohín bocachumi de la Knightley. Vivir para ver.

Debería estar estudiando...

...pero ya no me da de sí la cabeza.

Acabo de reirme una jartá con J. al teléfono. Dice que va a votar al partido pirata. Yo le digo que no es serio eso de votar a un partido que hace las asambleas en un chino, y él me dice que eso da igual. Que si el movimiento 15M llega a tiempo de cambiar los resultados de estas elecciones, molará mucho eso de que salgan mogollón de partidos minoritarios y extraños, formando una especie de girigai en el ayuntamiento y la comunidad, mientras la Hope y el Gallardón se comen los muñones. Dice que todo será como en uno de los números musicales de los hermanos Marx.

Yo sí que me estoy comiendo los muñones. Desde el lunes pasado, he cambiado mi voto ocho veces. Ahora mismo tengo un cacao maravillao con los veintemil programas electorales que me he leído. Por querer tener un voto responsable, lo único que he logrado conseguir finalmente es un chochazo mental responsable. Creo que mañana me plantaré delante de las papeletas y haré un pito pito colorito entre los montones que vea menos abundantes. Todo será que por error termine votando a la ultraderecha y Carlos me haga dormir en la bañera de aquí hasta el 2012.

Llevo todo el día con dolor de estómago. Creo que es por las tensiones. Tensión por las elecciones, tensión por el 15M y el nolesvotes, tensión por los exámenes, tensión por el perro de tres patas y tensión porque Peyote ha descubierto una nueva forma de tocarme los huevos y ya son cuatro las veces que ha abierto la lavadora, ha sacado la ropa prenda por prenda, y la ha ido repartiendo a lo largo y ancho de toda la casa.

Muy edificante, eso de que venga algún hermano de Carlos a verle y lo primero que pise en el pasillo sean mis calzoncillos sucios. Muy edificante y muy inspirador.

No sé. No sé cómo coño puede un gato abrir una lavadora. Empiezo a barajar la posibilidad de llevarle a la NASA. A ver si allí, de paso que le analizan el cerebro, lo lanzan a la órbita lunar al estilo Layka y me quitan un problema de encima.

A lo mejor me duermo antes del último punto...

Resulta un poco complicado sacar media hora para escribir entre trabajo, exámenes, lectura de programas electorales y revoluciones sociopolíticas. Molan estos momentos. Que el pueblo llano haga historia es algo que uno no vive todos los días. Nos llamaban la generación dormida y ahora se acojonan porque nos hemos despertado. Pues hala. Ajo y agua.

No tengo neuroma de Morton. Tengo un área pseudo nodular hipoecogénica de 9 mm entre las articulaciones metatarsofalángicas tercera y cuarta. Suena tan completito que no tengo ni puñetera idea de qué significa. Pero bueno... por lo que yo se, todo lo que tenga prefijo hipo no será un mal que cien años dure, así que esta noche mi pie izquierdo y yo, dormiremos tranquilitos y de buen rollo.

Sigo en mi campaña proadopción del perro tripático. Este fin de semana voy a llevar a Carlos a conocerle con la oscura y oculta intención de que se gane sus simpatías (las de Carlos hacia el perro, no las del perro hacia Carlos). Pensándolo a fondo, me doy cuenta de que no es precisamente una idea brillante por mi parte. El pobre animal no entra precisamente por los ojos. De hecho, es la cosa más fea en perro que uno pueda llegar a imaginarse. Y eso estando quieto, que como encima le saque de la jaula y empiece a menearse en diagonal... ya la expresión de Carlos va a ser como para enmarcarla y ponerla en el salón. Vamos que como no le enseñe al chucho a dar los buenos días en euskera haciendo el pino puente, mucho me temo que tenga pocas posibilidades de impresionar en positivo.

Estoy cansado. Somnoliento y cansado. Y aún me quedan por estudiar unas... msñmsñmsñ... 195 páginas de apuntes. Si apruebo alguna asignatura este año, creo que empezaré a sopesar que algún dios exista por algún lado.

Creo que es la luna llena

Quiero adoptar a un perro con tres patas. Lleva ya mucho tiempo sin que nadie lo recoja y al paso que va la burra, supongo que lo terminarán por sacrificar de aquí al verano. Es un perro cantidad de simpático, pero claro... el handicap de que vaya en versión trípode no lo hace especialmente atractivo para ningún futuro dueño. De hecho, cuando corre uno no sabe muy bien si viene o si va, con ese balanceo de tentetieso que le entra. Por mucho que intente desplazarse en línea recta, el pobre termina siempre avanzando en diagonal, como uno de esos carritos de rueda chunga que a veces te tocan en el supermercado y que se empeñan en ir hacia la leche cuando tú lo que quieres es llevarlo al jamón york.

A pesar de que sea cojo, feo y despeluchao, a mí me gusta. Creo que nos entendemos bien y que se alegra de verme cuando me asomo a la jaula. No me importaría nada llevármelo para casa, pero el problema (el gran problema) es que no sé cómo planteárselo a Carlos. Ya hizo bastante sacrificando su maravillosa terraza para evitar que mis gatos bipolares se lanzaran por la barandilla. Si encima le digo de meter un perro lisiado no estoy seguro de que un día de estos no me deje gatos, maletas y perro tripático en el felpudo. Si al menos mi ramillete de encantos diera como para hacer compraventa de favores... pero nah... mucho me temo que como dependa de mis prendas, el pobre perro tiene un futuro más bien tirando a negro funeral.

El chichón lateral se me ha puesto de color verdoso. Voy a tener que ir inventándome algo para cuando me asome por debajo de las greñas y la gente empiece a preguntarme. Ya tengo bastante fama de descerebrado sin necesidad de que nadie sepa que me he pillado la cabeza con la puerta de mi propio coche.

Que me voy a ver a Woody Allen

Hoy me han hecho radiografías y ecografías del pie chungo. Para hacerme las primeras, he tenido que subirme a una especie de escalerilla de tres peldaños y mantenerme encima a la pata coja y en tenguerengue durante los cinco segundos de la exposición. Por no abrazarme a la máquina (que abrazarse a una cosa radioactiva siempre da mal rollito) casi me hostio en caída libre. Le he preguntado a la chica si nunca se les había matado ninguna ancianita ahí arriba y me ha dicho que tenían otro podium un poco más ancho, para las personas con peor equilibrio.

No sé dónde ha visto esta buena mujer que yo podía tener buen equilibrio. Entre los pelos de surfero y las camisetas de skater, tengo a medio Madrid engañado.

En general ha sido un día muy accidentado porque también se me ha olvidado sacar la cabeza cuando cerraba el coche, y me he hecho un chichón en la sien con el pico de la puerta. Aunque lo tengo escondido debajo de las greñas surferas, parece talmente que me estuviera naciendo un cuerno lateral en diagonal izquierda. Siempre pienso que no puedo ser más tonto, hasta que nace un nuevo día y vuelvo a superarme. Mi pobre autoestima a estas alturas debería tener ya entrenamiento de marine.

Un compañero me ha regalado un bonsai de ginkgo. Me ha dicho que es el único árbol que puede sobrevivir a una hecatombe nuclear (no sé si era una indirecta o qué). He decidido llamarle Chuck Norris (al árbol, no al compañero). Jota siempre decía que el nombre hace al dueño y empiezo a pensar que puede ser cierto, porque a Franco no hay un rayo que la parta, y Peyote está más zumbado que las maracas de Machín. Y yo... pues bueno, Ariel significa "León de Dios", así que conmigo la teoría se va al carajo. León de Dios. Mira tú. León de Dios y me pillo la cabeza con la puerta del coche.

Vamos...chihuahua de San Pancracio y voy que chuto.

Feliz San Isidro langostero

Hoy no he podido dibujar comic porque me han invitado a una de las comidas familiares de Carlos Von Trapp. Ha molado todo. He comido vieiras, arroz caldoso, cordero y unas veintemil rosquillas de San Isidro. En las comidas familiares de Carlos yo debería mantenerme tímido, educado y controlado, pero como soy de natural gulero, siempre termino comportándome como un zampabollos, comiendo y bebiendo ocho veces más de lo que podría caberme en las longitudes de mi escaso cuerpo.

Después de comer, para hacer un poco de tiempo antes de ir a la manifestación, hemos jugado un rato al pictionary. Ha sido cantidad de divertido. Hemos formado dos equipos. Una con los hermanos Von Trapp y la otra con las parejas de los hermanos Von Trapp. Nos han ganado por goleada. Creo que tienen algún tipo de conexión química entre ellos, tipo clan de hormiguero o algo así. Sólo eso explica la sucesión de hechos paranormales que les han llevado a la victoria. Para muestra un botón...

1. Carlos dibuja dos putos palos (porque eran dos putos palos) y todos los hermanos corean ¡¡chaleco, chaleco!!

2. Samu dibuja una M minúscula y un martillo. Todos los hermanos gritan ¡¡pájaro carpintero, pájaro carpintero!!

Hala. Cágate lorito. Si eso no es conexión fraternal paranormal, que venga Iker y lo vea.

Tenemos una plaga de langostas en el barrio. No sé de dónde coño vienen, ni a dónde coño van, pero Peyote está encantado con la nueva remesa de víctimas. Lleva masacradas unas catorce. Ando un poco hasta las pelotas de limpiar el edredón de patitas y antenas. Le he dicho a Carlos que a lo mejor esto de las langostas voladoras malasañeras era un castigo de esos divinos, como los que había en Egipto, y que lo siguiente podía ser tranquilamente la muerte de los primogénitos. Él me ha mirado fijamente durante un segundo y luego ha dicho que no. Que no me dejaba la Harley.

Tener a alguien que te entienda hasta cuando no te explicas, a veces puede resultar una puñeta.

Aviones y ombligos

Carlos lleva tres días de viaje por motivos de trabajo. Yo llevo tres días de nipallá-nipacá por motivos de Carlos. Tres días en plan "bueno, pues si hay que vivir... pues se vive..."

Me sueno extraño. Yo debería tener un callo cojonudo para lo de estar solo. Al fin y al cabo he pasado así el 80% de mi vida (y el otro 20% mal acompañado). Pero me encuentro con que le echo en falta y me cuesta dormirme con la mitad de la cama vacía. Chungo. Eso significa que me he debido de ir enamorando por el camino, entre el ombligo sexy y la voz ronca de canalla hollywoodiense. Mala cosa. Conociendo mi proverbial buena suerte en amoríos, ahora es cuando él debería bajar del avión y explicarme que lo que de verdad le mola son los autobuseros peludos con biceps de los que se ven. Y yo quedarme otra vez triste, solo, abandonado y sin saber aparcar (que no tiene nada que ver con lo dicho anteriormente, pero que también me tiene el corazón en un puño).

Franco ha echado flores. Franco es mi planta. La que tengo encima de la mesa, en el trabajo. Me la regaló un compañero en uno de esos cumpleaños en los que llevé vino y jamón y terminamos todos con un pedete lúcido. Tan lúcido que en realidad nadie recuerda qué planta era exactamente y de dónde la sacaron. El caso es que hoy ha echado dos flores. Es una gran noticia porque Franco lleva cerca de dos años muriéndose y yo cerca de dos años luchando porque no se muera (de ahí el nombre que decidí ponerle, claro...). Y hoy me sorprende floreciendo de nuevo entre sus manojos de lechuga terminal. Alegría, alegría y Pan de Madagascar.

Espero que sea un buen presagio y que Carlos no baje esta noche del avión hablando de biceps de autobuseros. No sé si tengo ya la autoestima como para remontar más fracasos sentimentales.

Bueno, sí... lo sé. No tenía que haberme enamorado. Lo sé, lo sé, lo sé...

Lo recordaré la próxima vez que me pasee por su ombligo.

Yo no quería una pareja deportista

Me hubiera bastado uno de esos gorditos felices que se agotan al quitar el precinto de las pringles. Que si, que ya se que no son sanos, ni viven mucho, ni son buena influencia para unas arterias colesterólicas como las mías, pero coño... esto de tener un tio que tooooooodas las noches después de nosecuantas horas de jornada laboral, cuando más agusto te encuentras disfrutando del combi mandotele + huecoculoensofá, se te calza las mallas y sale a dar trotecitos cochineros alrededor de una pista de tartán, con una pesa en cada mano... no sé... como que crea un sentimiento de culpa y vaguería que no puede ser bueno para el alma.

Si al menos simplemente llegara y se fuera, y me dejara disfrutar tranquilamente de mi abesugamiento vespertino, pues vale. Pero no. No lo hace. Dedica cerca de diez minutos a hacer calentamientos y dar saltitos a mi alrededor preguntando "¿te vienes a correr? ¿te vienes a nadar? ¿te vienes a hacer pesas? ¿te vienes a hacer abdominales? ¿te vienes a echar unas regatas de traineras a San Sebastián?"

Vale, lo de las regatas aún no lo ha dicho. Pero lo dirá. En cuanto se le acaben los deportes urbanitas madrileños, lo dirá.

Le he dicho a Miguel que como soy el padrino de su boda, voy a encargarme de organizar su despedida de soltero. Ha palidecido un poco. Creo que tiene miedo de que los acabe llevando a todos una piscina de bolas. Ni le culpo, ni me sorprende. Veinte años de camisetas absurdas han conseguido labrarme a pulso una merecida fama de descerebrado vocacional.

Padrinos

Dibididabidibú

No estoy muerto ni nada. Sólo estoy vago y con una lesión en el hombro izquierdo. Menuda calamidad estoy hecho. Me lesiono hasta con un pedo. Anda que si el mundo tuviera que seguir adelante con hombres como yo, íbamos listos...

Me regaló unas zapatillas converse de superhéroes. Molan todo. Me dijo "para que te las pongas a juego con los calzoncillos". Le gustan los calzoncillos marvel porque le recuerdan al primer día que hicimos cochinadas juntos y yo llevaba la polla teñida de azul. Sigue descojonándose con eso cada vez que lo recuerda. Si nos casáramos estoy convencido de que lo mandaría bordar en las servilletas del banquete. "Enlace de Carlos y Ariel, que en el primer polvete llevaba la minga de color azul". Esa es la marca indeleble que dejo yo en mis parejas. Siempre piensan "ah, aquel chico de los pelánganos... cómo me descojonaba yo a su costa... qué recuerdos..."

Y hablando de bodas... Miguel y Ana Belén se casan este próximo Julio en Valencia. Por la Iglesia (cágate lorito). Yo había hecho lo que todo amigo de pro hace; apuntarse a la despedida de soltero e intentar escaquearse de la boda, pero me ha salido el tiro por la culata porque nos han elegido a Ana y a mí como padrinos (cágate lorito otra vez).

A Ana Belén no le gusta un pelo que yo sea padrino de nada porque no le caigo bien, y porque sabe perfectamente que mi insensatez me hace poco fiable para las cosas serias, pero Miguel y la otra Ana han insistido. Creo que piensan que me hace ilusión porque no tengo familia y porque lo máximo que llegaré a apadrinar en mi vida será la caja de pirulos tropicales Miko que guardo en el congelador. Pero la cruda realidad es que no me gustan las iglesias y menos aún me gustan las misas. Cuando llevo cuatro minutos dentro, algo satánico despierta en mí. Me empieza a picar todo y en lo único que pienso es en hacer gamberradas sacrílegas, tipo pintar bigotes al Niño del Remedio. Creo que son reminiscencias de mi infancia con los frailes. Pero Miguel es uno de mis mejores amigos y no le puedo decir que no, así que... hala. Seré padrino y me portaré bien, como el resto de padrinos formales y cristianos del mundo mundial.

Carlos dice que me han escogido para ahorrarse el niño de arras. Cuando quiere es muy simpático, Carlos. Voy a ver si un día de estos le cambio el desodorante por insecticida para celebrar su enorme derroche de simpatía.

Las chorradillas del fin de puente

Me he dejado dos comics a medias. Ya los tendré que publicar el domingo que viene. Qué vamos a hacerle, es mi naturaleza pedorro-vago-compulsiva. No puedo luchar contra ella.

Fuimos a Vitoria a por la moto. En furgoneta, como los recolectores de cartones. Pasé las cinco horas de trayecto emocionadito perdido porque iba a montar en Harley Davidson. Ahí me dí cuenta de lo mitómano y gilipollas que puedo llegar a ser cuando me obsesiono con algo. Pero igual da, porque me perdoné enseguida al llegar, arrancarla y subirme encima. Jarl... no hay palabras. Hasta se me olvidó que el asiento trasero era para moñas y Vanes. Dimos una vuelta larga hasta el centro de Vitoria y volvimos. Luego le pedí que me dejará llevarla yo un rato y él me volvió a decir que los cojones del obispo. Yo volví a quejarme de que ir detrás no era para mí y él me dijo que entonces quitaría el asiento trasero para ganar aerodinamismo, que es lo que se hace siempre en motos de alta cilindrada. Yo cerré el pico y no volví a dar mi opinión sobre asientos traseros, ni sobre Harleys. Mejor ser una Vane lista que un machote tonto. O lo que es lo mismo... mejor viajar detrás que en ningún sitio.

Creo que la astucia de Carlos para manejarme está creciendo directamente proporcional a su conocimiento sobre mí. A este paso será capaz de negar mis insensateces hasta dos días antes de que yo se las plantee. Tendré que empezar a ser menos previsible.

Terminamos de cerrar la terraza. Ahora ya es un gallinero completo. Red por delante... red por detrás... red por los lados... Le dije a Carlos que podíamos comprar una casita de pájaros con dos o tres periquitos y dejarlos libres por la terraza. Él me dijo que no sería una mala idea, y Peyote nos miró a los dos y puso cara de "¡sí, sí! ¡pajaritos! ¡quiero pajaritos!"

Después de debatir la idea y sopesar pros y contras, hemos decidido aparcar indefinidamente nuestro proyecto de comuna ornitológica en libertad. Sobre todo porque con lo que nos costó montar la puñetera red, no nos apetece nada tener que volver a desengancharla finde sí y finde no, para limpiarla de higadillos de periquito. Carlos dice que a lo mejor con el tiempo podemos encontrar algún tipo de ave que vuele en libertad y que no resulte una víctima fácil para Peyote. Algo como una cotorrita... un loro... un cormorán carnívoro...