A la mitad de sitios que voy, no debería haber ido

Hoy me he pedido el día libre para poder estudiar. Cuando ha sonado el despertador a las cinco (horario Karloszeta) me he puesto en marcha y me he encerrado en el cuarto de los ordenadores, lejos de loros y de monadas perrigatiles, armado con cuatro litros de café y dispuesto a pasarme toda la jornada estudiando. Toda. Toda, toda, toda.

Toda hasta que a mediodía Karloszeta me ha llamado a filas y me ha hecho ir al estudio para darle apoyo moral, porque estaba de bajón. Él no es un llorón. Cuando pide calor, lo pide de verdad. He ido, claro. Algo de eso hay en el "para lo bueno y para lo malo". Luego ha resultado que lo que son apoyos, no parece que le falten si los busca por alrededor. Para empezar, tiene una nueva asistente que es la caña de España. Un pedazo de hembra de 1,75 y 90-60-90. Espectacular. De las que te van quitando el hipo a golpe de tacón. Hasta la melena cayendo espalda abajo te deja en blanco. Todo el estudio babeando detrás de sus corvas. Con cada clic-clac de sus zapatos, se oyen escaparse los suspiros y miradas. El macho medio español es simple y limitado.

Se lo digo. "Pedazo de pibón que te has buscado". Se encoge de hombros. "Sí, es mona." Mona. Mona, dice. Como darle un matisse a un daltónico. Y este matisse se lo pone en bandeja. Tontea. Coquetea. Le quita motitas del hombro y pone morritos de chica Bond que le salen (franqueza en la derrota) de toma pan y moja. Hacen una pareja cojonuda. La señora de la plancha me lo dice mientras pasamos frío detrás de las cámaras, apoyados en la pared. "Qué buena pareja que hacen". Le pego un codazo a Karlos mientras robo una botella de agua del catering. "Dile que te has casado con un tío". Él pasa del mundo, para variar. "¿Qué?" Me pongo nervioso. "¡Que se lo digas! Luego ¿vale? cuando yo no esté" "¿El qué le digo y a quién?" Me desespero "¡al pibón! dile que te has casado con un tío. Pero cuando yo no esté ¿eh?..." "Cuando tú no estés. Ok." La chica se acerca clic-clac. Toda sonrisa. "Karlosss, cuando digasss. Todo lisssto." Arrastra las eses musicales y dulces. Karlos ni se inmuta. "Oye, niña, que me he casado con un tío." La chica y yo nos quedamos de piedra pómez. Lo mataría. Lentamente. Ella reacciona despacio. Cree que es un chiste. Se ríe. Hasta la risa la tiene bonita. Él la mira y también se ríe. Qué atractivo es, cojones. Nisiquiera debería estar conmigo. Tiene algo cálido y masculino que yo no tendré en mi puñetera vida. "¿Qué pasa? ¿de qué te ríes?" Ella se desconcierta. "¿Con un tío?" Él me coge en volandas por debajo de los brazos y me plantifica delante de su narices. Arrastro las puntas de los pies por el linóleo mientras me desplaza. Enrojezco hasta las orejas. Lo mataría otra vez. Siempre lo mataría cuando hace eso. Es tan humillante... "Mira. Mi mosquito". Me besa en el cuello. Con dos cojones. Se me pasan las ganas de matarle, porque es valiente y en este mundo, los valientes se agradecen. Sobre todo porque yo no lo soy. Intento apartarme de la trayectoria de su boca y tiendo una mano: "Qué tal... Ariel." La chica se queda mirando mi mano en el aire como si le tendiera la lengua de un leproso. Luego la estrecha sin mucha gana. "Ariel... ¿eres extranjero?" Ya sé lo que está pensando. Karlos también. Me vuelve a coger por debajo de los brazos. Vuelvo a notar que no hago pie. Intento zafarme sin éxito. Cuando abraza, echa la garra. "Es rumano. Nos hemos casado para que pueda tener la nacionalidad. En realidad tiene esposa y tres hijos allá en Covasna." Lo dice tan serio que por un momento casi me planteo que le he llegado a hacer tres hijos a alguien en... Covasna. Me giro. "¿Qué es Covasna?" Me besa. Otra vez con dos cojones. Delante hasta del público que está sentado en las gradas. En cuanto hago pie de nuevo, desaparezco por un hueco. Me siento en una silla y respiro. La señora de la plancha viene masticando un bollo, arrastrando sus piernas torcidas, y se me sienta al lado. Mira hacia la chica que sigue con los ojos fijos en Karlos y expresión de nada. Me los señala. "Qué buena pareja hacen ¿eh?".

Joder...