Leyendas

Dice Karlos que ya no va a comer más carbohidratos hasta que nos vayamos de vacaciones. Y luego, para rematar la promesa con toquecillo surrealista, ha hecho un bizcocho de chocolate y plátano. No debería ponerse a hacer bizcochos cuando soy el único que va a comérselos. Sobre todo porque lo hago. Chino-chano. De una tacada. Una rodajita ahora... otro cachito después... un último trozo con esta leche... anda pues no era el último trozo... y luego, cuando ya solo quedan migas, termino como termino. Como si hubiera digerido cuarto de kilo de piedras.

Ahora mismo estoy en la faceta del "último con esta leche". Anticipo que cuando den las 00:00h empezará la etapa piedras, y está se convertirá en una noche muuuuuy larga.

He vuelto a practicar escalada con mi cuñado. La idea era hoy subir los mismos 3 metros, pero perfeccionar un poco la técnica de agarre y las tracciones con los brazos, pero no hemos podido hacer mucho, porque se ha puesto el tiempo tormentoso y nos ha pillado una lluvia suave. Yo hubiera seguido, aún así, un poco más, pero Karlos ha tardado dos nanosegundos en salir del coche con Simón y decirme a gritos que bajara porque podía caerme un rayo. Me he reído mucho con eso. No sé por qué. Se me ha antojado casi una viñeta de tebeo berlanguiano. Pero no debía ir muy desencaminado, porque cuando ha empezado a tronar, todos los que colgaban a mi lado, han ido bajando cagando leches, como un grupo de monitos. Cuando he pisado suelo le he dicho a Karlos "Hay algo de legendario en morirte de un golpe de rayo ¿no?" y él me ha dicho "Pues no. Todas las muertes son estúpidas. Si quieres ser leyenda, mejor permanece vivo."

Me ha encantado la frase. Si quieres ser leyenda mejor permanece vivo. Debería escribirla en alguna de mis 38 camisetas. Sí. Tengo 38 camisetas. Las he contado esta tarde, al hacer el cambio de armario. No sé si es una filia o una estupidez. Probablemente, lo segundo.