Aluche. 10 Octubre, 2005. 16:54h. Diario de clientes.

La comadreja me ha llamado muy temprano. No he podido dormir más de dos horas. Odio a la comadreja cuando no respeta los horarios. "Acabo de acostarme, no me jodas..." "Tengo un cliente. Es un tipo raro. ¿Lo quieres?" Un tipo raro. Claro que lo quiero. No hay muchos reparos que valgan "¿Qué tipo de raro?" "No sé. De los que hablan." No sé por qué pregunto. La comadreja no es muy listo. "Vale. Lo quiero." "Llámalo. Hotel Atlántico. Cobra lo que sea y le pagas a Bochi a la vuelta."

He subido directamente. La puerta abierta y el tipo sentado en la cama con un aspecto algo tenebroso, pero nada que sugiera peligro. Bebe un líquido ambarino de un vaso de tubo, y hay dos más vacíos sobre la mesa. Nisiquiera me mira. Agita la mano en el aire con la vista en el vaso. Debería ponerme simpático, pero dos horas de sueño no van a facilitarme las cosas. "Hola. Me manda Bochi. Y tú tienes un aspecto horrible." Me mira y se ríe. "Tú estás fantástico." Vale, hombre lúgubre. "Bueno ¿quieres que...?" Tiene los ojos fijos en mí. Quieres que qué. Me quedo sin palabras. Putas cuatro horas de sueño que me faltan y que paralizan los motores. Se afloja el nudo de la corbata."¿Cómo te llamas?" "Jalisco." Suelta otra risa. "Digo el de verdad." "Jalisco." "¿Te pusieron Jalisco?" "Sí. Sucede cuando tus padres son muy aficionados al tequila." Se le cierra la sonrisa y me mira muy serio. "Has hecho un chiste." Me encojo de hombros. "Sí. Puedo ser muy gracioso. Oye... me desnudo ¿no? porque el reloj corre tictac-tictac..."

No suelta el vaso. Sigue ahí mirándome con aire lúgubre. "¿Estudias o algo?" Un tipo raro de los que hablan. No ha sido tan estúpido la comadreja al fin y al cabo. "Algo." "¿El qué?" "Mecánica." "No, no... No creo que seas un estudiante de mecánica." Empiezo a cansarme. "Ya...Mis profesores me lo dicen a menudo. ¿Empezamos? porque en una hora tengo que irme." Subo de rodillas sobre la cama. Si no estuviera tan lúgubre, nisiquiera sería feo. Miro los dibujos de la corbata. Eses u ochos. No sé qué hace un hombre con corbata a las 12 horas de un domingo. Debería ponerme simpático. Sonrisa amplia. Venga. Otra vez. "Bueno...¿no te gustan los mecánicos o qué?" Sigue demasiado serio. No puede decirse que esto esté siendo un éxito. Termina y sal de aquí, Ariel. Cierra los ojos."¿Qué opina tu madre de que hagas estas cosas?"

Me pongo de pie. Largo zapatillas y calcetines. Aflojo el cinturon. Fuera los pantalones. "Hey. Mírame, hombre con corbata. Hoy vas a aprender un montón de cosas." Me mira el tatuaje del tobillo. "¿Qué es eso?" Vuelvo la cabeza. "¿Esto? un código de barras. Mola ¿no?" Me mira. Sonríe. Algo plácido y pacífico en su sonrisa. "Es lo más deprimente que he visto en mi vida, Jalisco." Me quedó ahí. De pie, en calzoncillos. Mirándole, con la cabeza rellena de nada. Risas en la habitación de al lado y el ulular de una ambulancia que rompe la calle de domingo, por entre los cristales de un ventana de la séptima planta.

"¿Cómo te llamas?" "Ariel."