Malasaña, 30 de Diciembre de 2011

"Soy un chico realista. Compro tazas absurdas y pijamas fluorescentes, pero soy un chico realista. He vivido muchas cosas y muy rápidas. No tuve ni tiempo, ni recursos para poder ser emocionalmente irresponsable demasiado tiempo. Y por no ser, no he sido ni enamoradizo. Pero ocurre que no estoy metido en una escena de cervatillos disney, por mucho que haga bromas con eso. Ocurre que él y yo no vivimos en un mundo de frases grandilocuentes, demostraciones explosivas de mil colores, ni viajes estratosféricos a ningún planeta de pastel. No hubo música de violines, ni el mundo se paralizó, ni se volvió de luces a nuestro alrededor. Sólo era por la noche, estaba lloviendo a mares, él estaba limpiando las lentes de su cámara y dijo "me gustaría que te quedaras conmigo..." Esa fue la frase. No hubo tequieros entre chimpunes. No hubo "llevo toda la vida buscándote baby y por fin te he encontrado". No hubo histrionismo de fotonovela. Sólo una mirada baja y un "me gustaría que te quedaras conmigo." Puedes darte mil hostias, volverte a levantar, equivocarte durante ocho vidas, pero cuando encuentras una viga maestra... cuando encuentras una viga maestra, lo sabes. De verdad, te lo juro. Lo sabes."