La tribu walpurgis

Se ha dado por cumplida la acogida preadoptiva de Pedro, se ha ratificado la retirada de la patria potestad a su padre, y se ha admitido a trámite nuestra solicitud de adopción. En resumidas cuentas y sin tanto palabro: Pedro ya es nuestro. Lo será oficialmente de aquí a pocos días. No se lo hemos dicho. Al no tener aún 12 años hemos podido hacer todos los trámites sin que tuviera que tomar parte en ellos. Pero ahora que ya va a cambiar sus apellidos, tenemos que hablar con él y decírselo. Y la verdad, estamos algo preocupados. Bueno... yo estoy preocupado. Jon no. Jon sigue siendo un Leónidas (ah-uh) de poliespán y dice que todo irá bien. Pero a ver... ¿como va a ir bien, así sin anestesia previa ni nada? Pedro es mayor. Conoció a sus padres. Los recuerda (chungamente, pero los recuerda). ¿Qué le decimos? ¿abra-cadabra-plus-paraflús se esfumaron? Pues no. Hay que explicarle que su madre murió y que a su padre no volverá a verlo. Y Pedro no es como Simón o María, que parecen felices con todo lo que les venga. Pedro piensa, y repiensa, y llega a mil conclusiones, y deja de dormir, y de comer y... y... Y me estoy atacando otra vez innecesariamente y de forma muy gilipollas. Venga. Ya. Yo también voy a hacerme el espartano de poliespán y a no pensar por ahora en un Pedro en crisis walpurgis. El 29 es su cumpleaños. Le he preguntado qué quería hacer para celebrarlo y me ha dicho "comer tarta". "Pero comer tarta ¿y qué más?" "Comer tarta y estar en casa."

No suena mal un cumpleaños de comer tarta y estar en casa. A lo mejor es que yo también me estoy volviendo un poco walpurgis.

Jon no me deja aún empezar el entrenamiento para resucitar mis musculitos. Dice que son tablas semanales y que tienen que hacerse de lunes a lunes. Le he preguntado por qué no podíamos hacerlo de miércoles a miércoles, porque al entrenamiento lo del calendario lunar fijo que le importa un carajo de mono, pero me ha dicho que ya lo había dejado programado de lunes a lunes, con sus estiramientos y sus descansos, y no quería volver a cambiarlo. Yo le he dicho que me lo dejara, que ya le tachaba yo lo del lunes y escribía encima MIÉRCOLES (sornita Nepomuk), y entonces él me ha dicho que o empezábamos el lunes, o directamente ya podía empezar a entrenarme yo solito en el tobogán de la chinchilla.

Jon K. suena superconvincente cuando me amenaza con la chinchilla, así que... eso. Que empiezo el lunes, con mi calendario lunar, mis estiramientos, mis descansos, mi comba, mis pesas y mis 356 flexiones que jamás haré.

No es coña. Hoy he probado a ver cuántas era capaz de hacer de un tirón. Y ya lo he descubierto. Una. Y lo suficientemente mal como para comerme el parquet.

Voy a ser un éxito.