Cuando quieren salvarte y te matan más

Ayer nos metieron un perro por la valla del jardín. Así. Con diurnidad y alevosía. Ahuecaron la verja y lo enchufaron. Tan a lo bestia, que incluso nos la rompieron (había sangre, intuimos que de perro y de dueño, así que si esto fuera CSI ya podíamos llamar a Grissom). En la casa estaba Pedro solo y, afortunadamente, con el implante puesto. Mis tres perros se tiraron al nuevo a matar. Lógico y normal. Están entrenados para defender la casa y a los niños. Pobre perro manchado. Él no tenía culpa de nada. Pedro dio orden de mando y los paró antes de que lo escabecharan. Se los conoce bien. Es el paseador de perros cuando Jon no está y los controla con la precisión de un coronel marine. Nos dice que oyó a alguien correr por la gravilla en dirección al monte. Ahora tenemos un perro semiescabechado y una verja rota. Lo segundo no nos importa mucho porque lo arreglaremos en media hora. Lo primero, sí. Lo primero va a ser más complicado de arreglar.

No podemos quedárnoslo. Ya no tenemos sitio ni en el coche para tanto perro. Todos los sabemos. Además es un perro relativamente grande, ya mayor y con una displasia leve de cadera. Cojea un poco. El veterinario le calculó unos ocho años. Sin chip. Salvo las magulladuras del revolcón, los arañazos de la verja y alguna cicatriz, no está demasiado mal. Tiene las almohadillas de las patas un poco heridas, como si hubiese estado en una superficie caliente (¿cemento al sol?). No entendemos muy bien la situación en la que nos han metido. Hasta cierto punto parece lógico que nos hubieran colado un cachorro, porque hubiera nacido y no quisieran hacerse cargo de él, o un perro semiadulto que hubiera dejado de ser mono, pero este perro es grande y está bastante destartalado. Parece el típico perro de finca que hubiera estado atado toda su puta vida. Si ha tenido un dueño lo bastante cabrón como para tenerlo así, no nos cuadra que luego se molestara en buscarle una casa donde le dieran de comer. Generalmente, ese tipo de dueños son los que luego los cuelgan o directamente los entierran vivos. Jon dice que probablemente alguien que no podía o quería quedárselo se lo encontró, o se apiadó de él y tiró por la calle de en medio, dejándolo en una casa donde supiera que había perros. Y supongo que también fue lo bastante imbécil como para no pensar que precisamente en una parcela con perros, un animal cojo tenía todas las papeletas para ser atacado y escabechado.

No es un mal perro. Está muy asustado, pero parece dócil y bueno. Ha dormido con Pedro y no ha dado un palo de guerra, salvo la típica meada mañanera del terror dóndeestoyquéhapasado. Los otros tampoco le dejan mucha cancha. Llevan gruñéndole en la puerta desde que llegó. Normal. Están educados para eso. Pero también son buenos perros, y mantienen la distancia a raya. Hoy hemos pedido permiso en el trabajo, para asearle un poco y llevarle al refugio. Pedro no está de acuerdo. Por alguna razón, empatiza con el perro manchado, todo lo que no empatiza con los humanos. "Debería quedarse con nosotros porque en casa los que no son normales están bien." Eso nos ha dicho. Hemos tardado más de tres minutos en procesarlo. Estamos entre sorprendidos y espesos con todo este asunto del perro okupa.

Yo por ahora solo intento no pensar mucho con el corazón, cuando lo miro.