Olas

Nos quedamos al perro okupa. Al menos hasta que le encontremos un nuevo dueño (si es que le encontramos un nuevo dueño). La cosa fue más o menos llegar al refugio... sacarle del coche a rastras... meterle en el cubículo a rastras... verle pegarse a la pared aterrorizado... oírle llorar... llegar hasta el coche... subirnos... respirar hondo... arrancar... recorrer medio camino... dar media vuelta... sacar al perro... subirlo al coche y p'acasa (*). La verdad es que fue hasta gracioso porque no cruzamos ni una palabra durante el proceso. Como si todo estuviera ya sobreentendido a base de miradas. Yo suspiré, Jon paró el coche, apoyó la cabeza en el volante, murmuró "cagoenlahostia" y directamente dio la vuelta, mientras yo recolocaba el arnés con un brazo. La chica del refugio flipaba, claro. Nos dijo "esto no pasa mucho ¿eh?" Ya. Ya sé que no pasa mucho. Yo que sé. Nos pilló con el corazón blandito. Será que es el perro feo con la mirada más convincente del mundo. 

Pedro está feliz. Pasa el tiempo pegado a él, rascándole la cabeza y dándole abracitos. Eso no nos facilita para nada las cosas, claro. Que Pedro le dé un abrazo viene a ser como que Nosferatu se abriera un tumblr de gatitos. Pero el perro, imagino que poco acostumbrado a tanto amor walpurgis, le responde con cierto aire de devoción. Tanto es así que los otros tres han dejado de gruñirle. Que hayan necesitado solo 24h. para reconocerle como integrado en la manada, dice mucho del nivel de pegaculismo que está teniendo con Pedro. No paramos de repetirle que no se encariñe. Que el perro escabechinado tendrá que irse cuando tenga nuevo dueño. Y él nos dice que sí tranquila y paralelamente a no hacernos ni puto caso. Bueno. Vale. Corramos un estúpido velo y dejemos que la ola nos arrastre el culo por la orilla. Por ahora, el perro come, duerme, está limpio y nadie le patea. Ya veremos qué paso se dará mañana. Improvisar la vida de vez en cuando tampoco está tan mal.

Fuí a la neuróloga. Me hizo unas cuantas pruebas y me mandó a la traumatóloga. Y esta, me hizo otras tantas pruebas y me mandó al de medicina interna. "Descarto que sea musculoesquelético, Ariel. Hay que mirarte los órganos internos, empezando por los pulmones." 


Qué bien. Qué chupi todo. Empieza el festival de rayos gamma.


(*) Fe de erratas: que dice mi amigo Ca_in que esto está mal escrito.