Malos espíritus

Hoy tampoco. Seguimos para bingo en melancolía y desgana. Hace un rato me han dicho en el trabajo que lo de la luna llena eclipsera durará hasta el día 4. No sé si puede tener alguna relación, o simplemente es que vuelvo a estar escaso de tiroxina. Ojalá. Me gusta encontrar explicaciones físicas a todo lo que me rodea. Me tranquiliza. Mi madre estaba loca. Loca perdida. Como una cabra. Caminaba por los pasillos de la casa de mi abuela, descalza y en camisón, tarareando canciones. El pelo negro lamiéndole la espalda. Cuando me miraba, no me veía. Me sonreía, sin verme. Quererla era como atrapar agua. La abuela Agra me decía "la mamma tiene un mal espíritu", y todo me parecía mágico, irrevocable y oscuro. Ahora, cuando hablo de ella, no caben espíritus. Solo ciencia. "¿Qué le pasaba a tu madre?" "Que nació con hiperactividad de las neuronas dopaminérgicas mesolímbicas." "¿Cómo?" "Que era esquizofrénica." "¡Ah!"

No sé por qué cada vez que me siento triste pienso en la esquizofrenia de mi madre. A lo mejor aún espero que en cualquier momento mis neuronas dopaminérgicas mesolímbicas también estallen en un festival de luz y despropósito, y que yo también acabe descalzo por los pasillos con las greñas sobre los ojos y tarareando canciones. Cuando le digo esto a Jon, él me abraza y me dice que ahora mismo, con hiperactividad neuronal o no, ya estoy bastante cerca de eso. Y me río, claro. Porque es cierto. Ya estoy bastante loco. Solo que soy un loco controlado. Un loco de camuflaje por un mundo cuerdo.

¿O un cuerdo de camuflaje por un mundo loco?

Hasta que pase mi luna eclipsera y vuelva a encontrarme con mis ganas de saltar, voy a apuntar las cosas que me están poniendo del revés. Para ir tachándolas, según las procese, como quien hace la lista de la compra.

Negros:
1. Jon tiene estos días jornadas de 14 horas diarias entre trabajo y curso. No tenemos nuestro momento de charla. Cuando llega duermo, y cuando despierto, duerme él. Estoy como vaca sin cencerro.
2. Mi buhardilla es un zafarrancho de botes de pintura y trastos a medio colocar y no puedo esconderme a pintar, ni a escribir. Habría que recoger y recolocar todo, pero Jon no puede ayudarme, porque tiene jornadas de 14 horas diarias.
3. Me han vuelto a denegar la revisión de sueldo en el trabajo y a duplicarme la carga de responsabilidad.
4. He perdido todos los kilos que logré ganar a comienzos del verano, más 2 de propina que se me han escurrido por el camino.
5. Me siento flaco, pelánganos y miserable, sin buhardilla para esconderme.
6. No tengo un puto duro, ni quiero pedírselo a Jon (perdona si me lees, Jon).
7. Pepe Penas tiene fiebre por las noches y estoy preocupado.
8. Como estoy preocupado, casi no duermo.
9. Como casi no duermo, no rindo.
10. Como no rindo, me riñen en el trabajo (que manda huevos).
11. Como me riñen en el trabajo, me deprimo, malcomo a base de porquerías y no hago los ejercicios.
12. Como no hago los ejercicios me sigue doliendo la caja torácica, el esternón, las rodillas y los huesos parietales (qué bonito, parezco un fascículo de esos de El Cuerpo Humano).
13. Hace dos semanas que tenía que haber ido al médico a la revisión y no voy para que no me riñan más, así que si me falta tiroxina, voy a tardar en enterarme.
14. No he pasado la segunda audición. No fui lo bastante bueno.
15. No me siento lo bastante bueno en nada. Septiembre es el mes en el que nada se cumple.

Blancos:
Todo es eventual. Hasta yo.