Octubre en vena

Ya vuelvo. Aunque no estoy muy bien. Poco comunicativo. Por muchas razones y por ninguna. Pero ya vuelvo, porque tú me lees y tampoco tienes la culpa. Estoy un poco cansado de Septiembre. No está siendo un mes para cumplir deseos. Al contrario. Se ha convertido en un mes en el que todo se tuerce en la recta final. Necesito un chute de Octubre en vena. Reiniciarme. Ojalá tuviéramos un botón para eso. Una especie de Cntrl+Alt+Supr en versión humana. Porque de verdad que necesito resetearme y reiniciarme.

En casa estamos bien. Muy bien (cosa que no cuadra con mi espesura emocional, como siempre). Mi costilla ha ido soldando, y gracias a ella me he librado del zafarrancho de pintura que ha montado Jon Karlos en casa. Llevaba amenazando con ello desde hacía días, pero pensaba que era un pimpampum de los suyos que iría mutando en forma y hecho. Pero no. Ni forma, ni hecho, ni pollas. Compró un castillo de pintura plástica en botes de 15 kg. y movilizó a todos sus hermanos. En tres días se han pintado toda la casa. Y ha quedado preciosa, aunque ha sido un pequeño mini-infierno. Pestazos, plásticos, cintas de carrocero, muebles amontonados, gatos metiendo el hocico en pintura multicolor... Ahora amenazan con la segunda parte, que es cambiar la tarima de toda la casa. Bueno. Vale. Yo intentaré seguir mirándolo todo como el gato desde lo alto de la tapia. Prefiero no meterme por enmedio. No en este mes en el que todo se tuerce. Me falta impulso. O implicación. O las dos cosas.

También hemos operado a Pepe Penas de displasia de cadera. Ayer me tuvo toda la noche preocupado porque tenía fiebre. No sé cuántos viajes hice del bichobotiquín al culo del perro, y del culo del perro al bichobotiquín. Al final se la logré menguar a base de Dalsy. Dí mucho por saco al veterinario por teléfono. Sobre todo para las horas que eran, pero es que le veía muy apagado (al perro, al veterinario le noté más tirando a harto) y me preocupé. Pobre Pepe Penas. También es mala suerte ser un perro squatter y encima salir de mala calidad. Pero bueno, la operación salió bien, y en cuanto mejore un poco su sistema inmunológico, esperamos que pueda convertirse en un perro zangolotino y tocahuevos de los de toda la vida de dios y amén. Ahora tendremos que poner otra caseta junto a las tres que ya están. Yo no sé dónde demoños la vamos a ubicar. Al final tendremos que irnos nosotros a las casetas y dejar a los perros la casa. El porcentaje animal en proporción al porcentaje humano está creciendo exponencialmente en casa. Cuando sacamos a los perros por las tardesnoches, siempre voy mirando las madrigueras de conejos. Y Jon siempre me dice "mejor no encuentres, porque si entran en casa, ya será para hacerlos a la jardinera." Pues eso. Que éramos pocos y llegó Pepe Penas.

Creo que voy a cambiar la cabecera, a cerrar twitter, a abrirme un instagram de dibujos y a aprender a bailar vallenato.

Vale, lo del vallenato es coña. Pero todo lo demás lo ando pensando desde hace días.

Aunque también puede que no haga nada, y que toda esta sensación sea simplemente que voy necesitando un chute de Octubre en vena.