Girandeces

Bueno, ya está. Vamos a aprovechar este paréntesis mental.

Dejé de poder focalizar. Vinieron los dolores parietales y de oídos y empecé a tener una especie de visión caleidoscópica. Todavía la tengo un poco, pero noto que va remitiendo. Aún así, ahora mismo estoy en el trabajo y veo como ruedas de carro girando en mi campo visual derecho superior. Vamos... una juerga. El viernes me asusté y dejé el coche en el trabajo (conducir con el campo visual periférico dando vueltas es algo que no recomiendo mucho). El sábado por la mañana empecé a guardar la calma que siempre llega tras el pánico absurdo y al ver que el festival de luz y color me respetaba ya la zona central de visión, organicé lo más gordo y delegué en Pedro para el resto del mogollón. El fin de semana ha sido duro. No solo por no poder centrar la vista, sino por el dolor, que no se iba con nada. Jon volvió de Kuwait a última hora de la tarde y me encontró hecho una alcachofa. Dijo "voy a guardar la bronca para cuando estés más recuperado." Nos fuimos de urgencias y me hicieron un TAC. Me inyectaron corticoides y el dolor se hizo suavecito y leve (aleluya). El TAC dio cosas extrañas de las que aburren si las pones en un post. Tengo cita para el martes para hacerme una punción lumbar y averigüen de dónde vienen mis cosas raras que aburren en un post. El nervio óptico estaba bien (aleluya, aleluya y Pan de Madagascar), así que los desencadenantes pueden ser muchos. Bueno. Vale. Los esperaremos de pie. No me queda otra. Lo de sentarse a lloriquear nunca es una opción.

Jon está semienfadado conmigo por no haber llamado a mi suegra y haber ido a urgencias antes, pero como también está aliviado de que el nervio óptico no esté fallando (lo de dibujar y escribir ciego sería un pelín complicadito), se ha embolsado el cabreo y es bueno conmigo. Me ha comprado entradas para el estreno de Star Wars y esta mañana me ha subido 250 kg. de caramelos de Halloween. He venido a trabajar porque los fenómenos giratorios no me estorban, y necesito normalizarme. También estoy escribiendo el post por eso. Para normalizarme. Normalizarse es muy importante en momentos idiotas. Aún así voy un poco trastabillado, en general. Me he tropezado en la entrada con los bolsillos llenos de caramelos de Halloween y aquello ha sido como si pasara la cabalgata de los Reyes Magos chungos.

Tengo otra cabecera para el blog. Y algunos cambios. Y cosas qué cerrar. Muchas cosas para cerrar. Necesito más paréntesis mentales de estos. Cientos. Miles de kilos.