Tripas

Gastroenteritis. Ayer el galego que trabaja conmigo me decía que la había pasado en Nochevieja. Pues hala. Ahora la tengo yo. Estoy siendo un auténtico acaparador de virus. Me los voy quedando todos. Anoche ya barruntaba. Falta de apetito, frío, cansancio, me quedé dormido a las nueve en el sofá... Me despertó Maríamonita subiéndose encima de mi espalda con las botas de agua (últimamente se está convirtiendo en su afición favorita. Esa y estampar los correpasillos contra la pared, como Harry Potter buscando el andén 9 y 3/4). Luego hacia las 3:00 ya empecé a vomitar los hígados. Lo veía venir. La falta de apetito en mí es un síntoma muy chungo. Yo soy ese que se levanta a hacer pis de madrugada y se acuesta masticando un puñado de cereales trincados directamente de la caja. Conmigo no se concibe la inapetencia. Yo quiero. Siempre. De lo que tengas, LO QUIERO. Estoy flaco por obra y gracia del maestro tiroides, pero el día que la cosa cambie... el día que cambie van a tener que llevarme por la calle rodando y aprovechando las cuestas abajo. Y con estos pelos... madre mía. Voy a ser como una patata echando brote.

Mañana se supone que iba a hacer canelones como comida de fin de Navidad. Cada vez que me propongo cocinar me pongo malo. Al final voy a pensar que mi organismo tiene un plan preconcebido.