Estúpido y perezoso

Me he pasado toda la mañana entre metros, escaleras, transbordos y pasillos y estoy absurdamente agotado. Lo de sacarse el carnet de conducir estuvo bien. Incluso a pesar de haber tardado cuatro intentos, 286.000 clases y 20 millones de euros en conseguirlo. Pero reconozco que he perdido toda el entrenamiento en transporte público que llevaba encima de mi época malasañera. Ahora me sacas del autobús de la uni y parezco a Paco Martínez Soria cogiendo el tren-bala en Tokio. Vamos... que me falta la cesta con las gallinas y la caña de lomo en papel de estraza.

Hoy tenía una entrevista para un trabajillo que podía haberme proporcionado un dinero extra. No me apetecía una mierda. Ni la entrevista, ni el trabajo, ni las complicaciones de horario que conllevaba, ni nada, pero tenía que cumplirla porque era un contacto de un excompañero de clase y no podía dejarle mal. Así que ahí he estado. Perezoso y para nada. También he tenido la consulta con el médico de la Unidad del Dolor. Ahí también he estado perezoso y para nada. Me ha soltado un montón de buenas y comprensivas palabras. He estado muy estúpido. Casi he podido notar mi propia mirada idiotarrogante de "drógame y corta el rollo." Estoy muy estúpido esta semana por culpa del dolor. Espero que el universo me perdone y me dé una tregua hasta el lunes, que vuelva a reencontrarme. O... algo.