Más gato

Ayer se me olvidó ponerle las gotas al gato (Nepomuk golpeando la cabeza contra la pared de forma compulsiva y entonando el mea culpa). Acabo de acordarme ahora, que estoy sentado en mi mesa del trabajo y ya poco puedo hacer hasta las siete de la tarde. Soy gilipollas. Con esto de los entrenamientos hemos entrado en una rutina de tardesnoches de cenar pronto y llegar a las once de la noche más muertos que vivos (aunque no sé por qué pluralizo, porque Jon K. llega tan pichi y tan fresquito como antes, el cabrón) y ayer encima pusimos una película canadiense mientras nos comíamos el mierdiyogur con mierdimuesli. No te digo ná. Pasé directamente de la peli canadiense al coma profundo (y eso que era de osos asesinos y supervivencia). Tanto que ni recuerdo cómo llegué desde el sofá a la cama. Probablemente llevando en volandas por brazos espartanos. Probablemente. Y con esas, pues se cerró el día y no le puse las gotas al gato. Esta mañana me la he pasado mirándole fijamente con ojos de lechuza esperando ver algún movimiento en él que indicara retroceso en la otitis. Creo que al final incluso le he acabado dado miedito porque directamente ha saltado por encima de mi cabeza en plan "bye-bye zumbao."

Creo que voy a ir hoy al veterinario si le logro meter en la gatera (al gato, no al veterinario). Ayer otra vez hubo movida policial en la zona. con manifestantes, gritos y calles cortadas, pero es que no puedo seguir con esta angustia tan gilipollas. O voy y lo soluciono, o muero en el intento. Y mira... si los UIP me vuelven a bloquear el paso ya actuaré con violencia y a la desesperada. Es decir, levantando la gatera en el aire y gritando "¡ATRÁS TODOS! ¡AQUÍ DENTRO TENGO UN GATO DE OCHO KILOS Y NO DUDARÉ EN UTILIZARLO!"