Port Aventurasperger

Nuestro Pedro ha terminado por fin su proyecto-planificación de viaje para Port Aventura. Ayer por la mañana estaba satisfecho y (por fin) más tranquilo, pero como él JAMÁS te enseña nada que no considere absolutamente cerrado, no pudimos echar un vistazo a sus planos secretos de agente walpurgis hasta la noche, durante la cena. Casi nos dio un chungo cuando empezó a explicárnoslo. De hecho, casi nos dio solo cuando empezó a desenrollar el plano sobre la mesa. De verdad, te juro que he visto pancartas de fútbol bastante más pequeñas que ese plano. No te lo puedes imaginar, de verdad. Ha dibujado un croquis exhaustivo de cada puñetera atracción, cada función y cada espectáculo, con su consiguiente recorrido y cálculo de tiempo de duración, así como una disposición de horario calculado al segundo para que podamos verlo TODO, montar en TODO (menos en Hurakan Condor, que como él tiene vértigo y no quiere subir, considera que nadie más va a querer hacerlo) y disfrutar de TODOS los restaurantes temáticos distintos durante los tres días de parque que disfrutaremos. Jon, conciliador, ejerció de abogado del diablo: "Pedro, esto está muy bien. Te felicito. Pero ten en cuenta que una visita nunca puede planearse al milímetro, porque vamos con una niña de dos años, y puede tener pis, o sed, o..." y él expandiendo su megaultraplano (diría yo que unos tres DIN A3 consecutivos pegados con papel adhesivo, no te digo más) y plantificándonoslo delante de nuestras narices dio cinco golpecitos de tenedor pif-pif-pif-pif-pif y respondió "Aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Son los baños. He calculado uno por cada tramo." y terminó de dejarnos de pasta boniato. Hasta el punto que creo que incluso se me debió caer alguna judía verde directamente de la boca abierta hasta el plato.

Ahora nos reímos, Jon y yo. Y hacemos chistes al respecto y eso. Pero supongo que luego cuando llegue el momento y aparezca Pedro en el buffet del desayuno con un silbato agrupándonos a lo Von Trapp ya las ganas de jijijajá se nos van a quedar ligeramente congeladas a la altura de la tráquea.