San Isidro y cierra España

No está Jon. Anda metido en un fregado militar de los suyos del que no sé mucho, pero que le tiene yendo y viniendo a Zaragoza día sí y día también a lo largo de toda esta semana. Así que ayer no pudo venir a dormir y esta mañana me ha tocado zamparme lo de los trajes de chulapo y chulapa de Simón y María. Con Simón no ha habido mayor problema que ayudarle a ponerse el clavel en la solapa. Con María un show, como siempre. Venga a anudar pañuelo y sujetar clavel, y venga a recoger ambos del suelo cinco segundos después. Me flipa la tranquilidad y amabilidad con la que me pasa por el potorro. "No te quites el pañuelo." "VALE." "¿No te lo vas a quitar?" "NO MI LO QUITO, SOY MUY MUENA Y NO MI QUITO EL PANUELO." "Muy bien. Buena chica." Me doy la vuelta un segundo y hala... el pañuelo a tomar viento y el clavel en la boca del perro, como si fuera una folclórica. Lo peor es que no soy capaz de controlar la situación, porque en esos casos Jon se pone serio y se enfada y entonces ella le hace caso. Pero a mí me da la risa floja. No puedo evitarlo. La desfachatez en niños tan pequeños me descojona. Y regañar entre jajajás, obviamente, no resulta muy efectivo. Pero bueno... voy a considerar que no puedo dar más de sí. Cada uno sirve para lo que sirve, y en casa el que educa en la disciplina es Jon K. Y yo el que se descojona persiguiendo niñas de dos años alrededor de la mesa diciendo noteloquites-noseasmala-sueltaeseperro.

Doy gracias a los dioses por vivir en Madrid. De verdad te lo digo. Porque si esto fuera Valencia y hubiera tenido que vestirla de fallera, probablemente a estas alturas yo ya me habría cortado las venas con el cortauñas del baño.