Cuentas atrás

El gallego sigue enfadado conmigo. Y yo sigo sin saber por qué. Pero a diferencia de ayer, hoy ya no me importa demasiado. Creo que le dejaré enfadado hasta agosto. Total... ya que ha cogido carrerilla...

Estoy cansado. Esta tarde será el último ensayo porque quiero dejar el viernes a los niños para descansar. Entiendo que si yo estoy hasta los cojones, ellos lo estarán aún más y no es cuestión de hacerme odiar tan tempranito. Queda todo un curso por delante a partir de septiembre. Además solo son niños. No van a participar en ninguna audición para el Bolshoi. Esto de la búsqueda de la perfección siempre me ha parecido una idiotez más propia de mentes enfermas, que de seres humanos. Así que yo seguiré pintando brillis, cosiendo tules (que no tenía yo ni puta idea y en dos días me he hecho un experto) y mezclando músicas. Y ellos que jueguen y se olviden de todo este sarao. El sábado saldrá lo que salga. Y el domingo me lo pasaré en bañador en el jardín, bebiendo limonada y mojándome con la manguera.

Anoche estuve hablando de política con Jon en uno de los escasísimos minutos de tiempo libre que está teniendo estos días (algo oscuro pasa en Dinamarca). Y no sé si fue su exposición o el empuje de los dos chupitos de vodka, pero llegué a plantearme cambiar mi voto del domingo. Ando dándole vueltas. No le he dicho nada porque si lo hago empezará a darme argumentos irrefutables con media sonrisa y me camelará. Y no quiero que me camelen. Tiendo a admirar a las personas que quiero por encima de mis posibilidades y en cuestiones políticas no me apetece una puñeta bailar al son de nadie. Así que esta noche terminaré de consultar mi voto con la almohada. Que sí. Que será un puto voto, pero oye... con putos votos se cambia el mundo.

Estoy adelgazando. Ha sido mi descubrimiento asqueroso de anoche, cuando me desfruncí el nudo del pantalón del pijama y se me cayó hasta los tobillos. Lo de evitar mirarme en los espejos no me ha servido demasiado para negar la evidencia. La verdad es que entre decorados, funciones, ensayos, polos de congelar y viajes del espartano, no se puede decir que esté yo muy moderado con lo de la vida sana. A ver si me pongo las pilas en el campo y por lo menos nado algo en la piscina. Al menos hasta que lleguen las croquetas de la terracita de la plaza y me ganen por k.o. técnico.