Post escrito AE (Antes de Examen)

Otra sesión de biblioteca en la que debería estar repasando, pero voy a postear. Hoy penúltimo examen. Creo que cuando termine el último volveré a ser mucho más simpático. Estos días estoy estúpido y erizado y me basta el pelo de un calvo para bufar como un gato. Pobre Jon K. Eso de aguantarme por contrato tiene que ser una puñeta. Pero bueno... visualicemos Julio y nuestra casa de los mil cuartos. La piscina, el huerto, la poza de aguas cristalinas, las croquetas, el vino embocado de la tasquilla por las noches, al fresquito, los perros correteando entre los frutales... Visualicemos verano y olvidemos que en breve voy a tener que desarrollar todo un ladrillo sobre coeficientes de determinación que probablemente ni entiendo.

Ayer estuvimos de perreras. Hace unos días se murió el perro-salchichón de Gustavo. Tenía un tumor y tuvieron que sacrificarlo. En principio Jokin estaba hasta el gorro y ya no quería más perros, pero llegó el momento y Gustavo se hundió en la pena más negra. Pasó viernes y sábado llorando, casi sin comer y diciendo "perdona, perdona, se me pasará..." pero sin que se le pasara ni un ápice. Así que con esas llamó Jokin a nuestra puerta para que le ayudáramos a conseguir otro perro. Cuando queremos a alguien, queremos a alguien. Si nuestro deseo está por encima de ese cariño... chungo. Esa es una verdad que todos deberíamos afrontar cuanto antes. Para bien y para mal.

Hice un par de llamadas a la chica de la asociación y al final terminamos en una perrera de atomarporcul de Madrid, fuera de hora, fuera de cita y fuera de todo. Pero bien. Jokin eligió al cachorro más parecido al pobre perro-salchichón. Y debo decir que acertó de lleno. Casi parece su gemelo de salchichonez. Hicimos papeleos, lo vacunamos, le dimos de alta, le pusimos el chip, le sacamos cartilla, le bañamos, le despiojamos, le pusimos una correa roja y le llamamos Kiko. Yo dije que tenía cara de Baldomero pero afortunadamente nadie me hizo el suficiente caso y con Kiko se quedó. Por la tarde, se lo llevamos a Gustavo. Seguía con los ojos como dos huevos duros, pero nada más ver a Baldomer... a Kiko, se le despejó el cerebro y la cara se le transformó. Así, entre sus brazos de achuche y sus lagrimones como puños, me pareció que el nuevo perro-salchichón no era en realidad tan feo.

Rey muerto, rey puesto. Se lo dije a Jon cuando volvíamos a casa sintiéndonos un poco como dos superhéroes de la causa perruna. Él dijo "toma nota y el día que falte, en vez de llorar búscate a otro con más pasta y más polla." Yo le dije "No hay. Que ya he buscado." Y él en respuesta, me mordió en la yugular. Ya lo dije en otro post. Jon es así. Como una cría de mapache de 95 kilos.

Buscarme a otro. Ya ves tú. Como si la salvación fuera algo que pudiera caernos dos veces.