Ya

YA HE VUELTO, NO TE ENFADES CONMIGO, YA ESTOY AQUÍ.

¿Mi principal motivo? que estoy en el trabajo. Con mi aire acondicionado, mi mac, mi sillita mullida, mi vacío vacacional compañeril alrededor, mi cumpleaños... Sí. Hoy es mi cumpleaños. Alegría, alegría y Pan de Madagascar. Un paso menos en mi camino hacia los 30. Bailemos:



Con lo tempranito que es y ya he tenido mis mimos. Me han hecho un desayuno de majarajá, con mi zumito, mi tabla de quesos, mis croissants calentitos, mi copita de cava, mis cadenetas y mis globitos (a las 7 de la madrugada, que tiene bastante mérito) y ME HAN DEJADO LA HARLEY DAVIDSON PARA VENIR A TRABAJAR. Todo chulo de mierda, que he venido hasta la oficina. Con mis cinco minutos de margen para coincidir con mi jefe y aparcarla delante de su bigote. Ya ves tú con qué minitonterías me pongo yo contento. Manejando una moto que ni siquiera es mía. Pero tan feliz. Luego esta noche nos iremos a cenar a algún sitio fresco y mi tribu me dará sus regalos. Sus cuadros de macarrones. Sus portalápices hechos con pinzas. Sus loquesea. Y yo tan feliz. Porque feliz estoy, aunque no tenga en las manos todo y todo me quede por conseguir. Pero mira. He llegado hasta aquí y con todos los huesos (más o menos) en mi sitio. Ya es mucho. Mucho en comparación con lo que tenía en la primera entrada de este blog.