Lux aeterna

No podemos irnos hasta las doce de la noche porque Jokin está de guardia pero ya tenemos todo listo y previsto para irnos a ver la lluvia de Perseidas a donde Cristo perdió la chancleta. Sí. Viene Jokin. Y Gustavo. Y los perros. Y el perrosalchichón II de Gustavo. Y nadie más porque ya no cabe que si no... igual nos traíamos un chimpancé arpista o una dominátrix pucelana. Yo que sé. Aquí se ha empezado a sumar gente al plan y ahora llevamos hasta nevera con comida. CON COMIDA. Hace un par de años, las vimos Jon y yo, solitos, con dos botellines de cava y una mantita. En plan solitario... romántico... cuchicuchi... Y ahora mira. Llevamos niños, amigos, perros y telescopio. Y sandwiches. SANDWICHES.

Sí, lo de la comida me flipa. No vamos a ver ni nuestras propias narices, como para ver dónde está el jamón. Espérate que no terminemos comiéndonos alguna oreja de perro.

No pasa nada. Lo pasaremos bien. Es imposible que no lo hagamos. Somos nosotros. Los Ingalls. ¿Qué podría salir mal?

PD. Pedro está a un pelo de calvo de vetarme y dejarme en casa.