Snif

Se ha llevado Jon K. a los tres niños a la peluquería y los ha sacado a los pobres que parecen tres niños de Paracuellos. Aunque no sé por qué digo "los pobres" porque me acaban de pasar unos cuantos selfies comiendo tortitas y parecen hiperfelices con sus respectivos pelados craneales. Sobre todo María. Ahora mismo ya es todo ojos y gorra militar, solo interrumpida por dos diminutas orejitas redondas espachurradas a ambos lados. No sé yo si cuando tenga 15 años mirará estas fotos de minimarine y se cagará en nuestros respectivos muertos, pero por ahora parece bastante conforme con lo llevar el pelo listo para servir a la patria. De hecho, cuando quisimos ponerle la chuminada esa de la flor para la boda de Jokin, dijo que las horquillitas se las pusiera mi padre. Así que por ahora me quedo sin argumentos para defender el derecho a tener pelos absurdos. Al menos mientras sea verano y nos sobren en calores hasta los pelos de las cejas.

Hace un rato he calculado lo que cobraré una vez me hayan hecho la revisión de categoría y resulta que en vez de "puta mierda" va a ser "mierda" a solas. Pero mierda, al fin y al cabo. Me he deprimido bastante. Bastante como para subir a darle patadas a la máquina y comerme un bollo del tamaño de Aranjuez y un batido de chocolate.

Ahora además de estar deprimido también tengo ardor. Ya ves. Ni para suicidarme sirvo.