Viernes off

Carta exprés de un viejo amigo de cuando los blogs eran trascendentes, para decirme que él si lee en agosto. Me ha dado mucha alegría reencontrarle vivo y con voz. Éramos muchos y ya nos contamos con los dedos de una mano. La blogosfera mutó. Ahora es mucho más estética, mucho más veloz y mucho menos divertida. Antes todos querían provocar empatía y ahora todos quieren dar envidia. Antes todos nos escondíamos y ahora todos necesitan fotografiarse hasta las bragas. Nada es mejor o peor, no me quiero poner en plan abuelo Cebolleta. Es simplemente... distinto. Y mira. Aquí sigo. En mis terceros nepomundos. Ya no dibujo como antes y si paso un día sin escribir no se cae ningún techo sobre mi cabeza. Pero aquí sigo. Haciéndome reír. Que al fin y al cabo ese fue siempre mi único fin. Salvarme a base de reírme de mí mismo. No hay remedio más sano, más sencillo, más eficaz, que no tomarse en serio. Te lo digo yo.

Fin de la semana. Esta mañana he tenido que taparme de madrugada con la sábana porque el airecillo de la ventana me estaba poniendo la carne de gallina y ha sido cuasimaravilloso. He vuelto a ser un poco persona. Sigo igual de salido, eso sí. Ahí no mejoro. Voy detrás de Jon K. como un piojillo baboso, frotándome con él en cuanto se queda quieto (vale, aquí exagero un poco, pero pillas el concepto). De seguir a este ritmo, para el fin de semana ya no me quedarán reservas en las gónadas y podré pasar dos días tranquilo. O no. No sé. Igual me sorprendo. Hace un rato estaba recordando la imagen de Jon K. afeitándose a navaja semidesnudo en el cuarto de baño, con la espalda ancha morena y tersa llamando a mi nariz, y se me han erizado los gusanillos del bajo vientre (*).

Estamos avanzando en agosto y no hago ejercicio (salvo el anteriormente reseñado) desde hace aproximadamente... cinco semanas. A este paso me voy a caer de narices en octubre y me voy a comer el yogalates ese y las clases de los niños danzarines con la forma física de una patata. Luego, cuando el universo sea una pura agujeta, lloraré.

(*) esto era una figura poética. No es que ahora tenga lombrices, ni nada de eso.