Check-in

Pocos días para nuestras últimas minivacaciones familiares otoñales. Pedro está atacado. Suele ser su estado natural, pero últimamente está más elevado al cubo que nunca. Es terminar de hacer los deberes y ponerse a hacer el planning. Nuestra conversación de anoche, antes de que volviera Jon:
-¿A qué hora se hace el check-in en el hotel?
-¿Qué es eso?
-La hora a la que te dan habitación
-Ah pues...no sé. Suele ser a las 12h.
-He leído en una página que en nuestro hotel es a las 15:00h.
-Pues será a las 15:00h.
-Pero necesitamos saberlo para ver a qué hora salimos (mosqueíllo de aprendiz)
-Salimos a las 7:00h.
-¡¡Pero entonces llegamos muy pronto!! (mosqueo in crescendo)
-Bueno, pues vamos comiendo y damos un paseíto por el parque y...
-¿¿Pero cómo vamos a comer y dar un paseíto con las maletas?? (mosqueo nivel medio)
-Bah, seguro que nos dejan dejarlas en una consigna o en el coche...
-¿Y si no nos podemos mover del vestíbulo hasta la hora del check-in? (mosqueo advanced)
-¿Qué era el chequin? (Ariel jugándosela más que su tocayo con Próspero)
-¡¡YA TE HE DICHO LO QUE ERA EL CHEKIN, NO ME ESTÁS ESCUCHANDO!!
-Bueeeeeeeno, tranquiiiiiiiiilo... Tú solo estate con tu bolsa preparada a las 7:00 para salir y del resto deja que me encargue yo.
-Tú no vas a poder encargarte de eso
-¿Por qué no?
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡PORQUE NO SABES NI LO QUE ES EL CHECK-IN!!!!!!! (Mosqueo senior. Saltitos furibundos y mutis del cuarto entre jolines.)

Y misma escena repetida con ligeras variantes (check-in, check-out, comidas, desplazamientos al parque, horarios de espectáculos, horarios de heladitos, de pises, de voyasentarmeunrato...) durante toooooooodos los días que resten hasta irnos.

Un festival.