Flaco

Empiezo a ordenarme un poco. No mucho, solo un poco. Con el ojo izquierdo sigo viendo doble de vez en cuando, así que me imagino que alguna cara de Lina Morgan debo de poner a veces, pero bueno... por lo demás mejor. Ayer estuve toda la tarde con dolor martilleante detrás del oído izquierdo (todas las mierdas se me coordinan en el mismo lado) y me tuve que tomar una de las drogas duras, así que me sobé en el sofá cuando no eran ni las diez y media. Jon dice que me llevó al baño, me ayudó a lavarme los dientes, me puso el pijama y me acostó. Yo no me acuerdo absolutamente de nada. Solo de dormirme en el sofá viendo Star Trek (y soñar que estaba en el Enterprise) y de despertarme en mi camita, tan pichi. Hoy tengo uno de los días buenos, así que por ahora no he tenido que tomar nada. El dolor por ahora ha sido suavecito e intermitente, y me encuentro bastante lúcido. Incluso he dado un paseíto por el salón en monopatín (hola Jon. No me riñas. Recuerda que soy un huerfanito operado cerebral). Tengo muchas ganas de dibujar una historieta de María, así que... por favor, cerebro... déjame dibujarla mañana sin incidentes ni ojos dobles. Este blog necesita dibujitos. El universo en general necesita dibujitos. Estamos todos demasiado crispados para lo tonta que es la vida.

Antes he estado leyendo una noticia sobre una entrevista que le hacían a David Delfín y he recordado mis épocas de quimio. Me he sentido afortunado, por encima de mi ojo doble y mi oído que duele a ratos. Es un poco pedorro sentirse afortunado a costa de las desgracias de los demás, pero también es bastante humano. A mí me va a servir para intentar comer más. Sé que tengo preocupado a Jon con lo de la comida. No quiero que se preocupe, yo no lo estoy (ya me conozco esto y sé que saldré como salgo de todo) pero entiendo perfectamente que él lo esté, así que el lunes me pesaré y empezaré a comer varias veces al día para ir entrenando el estómago. Es verdad que no puedo tirarme todo el día con una sola comida y encima hacerla mal.

Por la forma en la que me saco los pantalones sin desabrocharlos, intuyo que lo de la báscula va a ser un disgusto, pero bueno... tengo que dármelo o no arrancaré nunca. Y estoy viendo que al final, en las montañas rusas de Port Aventura a todos les van a poner el cinturón de seguridad, y a mí un pisapapeles.