La segun

Hoy hemos tenido la segunda revisión. Me ha dicho el neurólogo que voy muy bien, pero creo que lo ha dicho porque hoy no me he metido en ningún armario. Sí... la semana pasada, en la primera visita, en vez de la puerta, quise salir por el armario. Y todo el mundo se divirtió mucho, menos yo, que me quedé un buen rato ahí mirando con cara de "antes estas perchas no estaban aquí." Hoy no ha pasado nada de eso y he logrado salir por la puerta normal como un campeón, así que todo ha resultado menos surrealista y el médico me ha reafirmado que mi evolución era buena. Me ha recetado un analgésico para los dolores y paciencia para las lagunas mentales. Lo primero bien. Lo segundo ya... me angustia un poco más. Veo que a este paso voy a tener que salir a la calle con un pizarrín colgado del cuello con mi nombre y el teléfono de Jon.

Hoy sigo con el mal día de ayer, pero un poquito más recuperado. He comido mejor y el zumbido de moscardón de los oídos empieza a remitir y a dejarme descansar por la noche. Los brazos ya no me duelen. Los ojos aún un poco. Especialmente si llevo mucho tiempo con ellos fijos en la pantalla, así que por ahora las cibercosas las mantengo un poco racionadas y en segundo plano. No me preocupa mucho. Las cibercosas nunca me han preocupado realmente, es la verdad. Y lo cierto es que cada vez menos. El blog sí. Ya sabes. Este blog es nuestra isla. Si quieres quemar todo lo demás alrededor... por mí bien. De verdad que no necesito nada más que esto. Esto y a ti para escucharme.

María ha entrado en el colegio por la puerta grande. Lleva exactamente 3 horas alternas de clase, y ya la profesora la llama "la terremoto." Empezamos chupi. La adolescente con pelo morado, piercings, botas militares y camiseta fuck-the-police que toca la guitarra eléctrica con una púa de calavera, está mucho más cerca de nuestras vidas. Exactamente, una hora de Educación Infantil más cerca.