Tres ya ¿no?

Tengo el blog estos días hecho un achacario (mezcla absurda de achaque + diario). Parece más bien la crónica de un abuelo en un sitio de esos de aguas termales. Lo siento. Tendrás que aguantarme. Me viene bien acordarme de mis postoperatorios. Así luego busco, comparo, me autoanimo...

Hoy mejor. Ayer por la noche tuve bajoncillo. Jon ha vuelto al trabajo, así que vino mi suegra a ayudarme y realmente no tuve nada o casi nada que hacer. Para cuando se fue, ya estaban los tres niños bañados, cenados y acostados y mi cena en una bandeja esperándome (mi suegra es la mamá que nunca tuve. Te lo digo de verdad), y sin embargo, para cuando llegó Jon, ya bien entrada la noche, me dolía toda la cruz superior de la espalda y la cabeza me latía otra vez en pumpunes de daño (ojo a la descripción científica maravillosa). Soy como una ola (y aquí ojo a la poesía absurda), empiezo el día subiendo, llego a mi culmen maravilloso de JODER-SOY-SUPERMAN y cuando entra la tarde voy cayendo en un gloglogloglopfffffffffsssss... para quedarme en nada. Por lo demás, si noto alguna mejoría comparando días pasados con estos. Ya veo más nítido, ya meto menos briks de leche en el cesto del wáter y ya soy capaz de comerme un desayuno si terminar echándolo por la nariz. Creo que esto marcha. Por increíble que parezca... marcha. ¿Ves? mala yerba.Te lo dije.

Hemos encontrado en el cuarto de Pedro unos recortes de una noticia del periódico sobre un niño en preacogida valenciano que ha sido devuelto a sus padres biológicos. Debió de oírlo en la televisión o en algún lado, y luego lo buscó en internet, lo imprimió y lo colgó en su corcho, así que intuimos que su maraña de angustias, ha vuelto a sumar lo de que alguien de su familia biológica venga a reclamarle y tenga que dejar nuestra casa y nuestra tribu. Eso es algo que no va a suceder de ninguna de las formas, porque ya es nuestro y porque nadie va a venir a reclamarle, pero él no lo sabe y los minimiedos que tenemos de adultos, a los doce años son gigantes, así que luego Jon va a intentar la doble misión imposible: 1. Que exponga sus miedos 2. Que los pierda. Se supone que debería ser yo, porque con eso de que soy el que le trae el caos y el desconcierto, suelo ser con quien más se abre, pero mucho me temo que mi cerebro no tiene ahora mismo la lucidez necesaria para poder convencer a nadie de nada, que no sea que necesito un descansito mental en algún cuarto a oscuras, así que... otra misión para el comandante Jon K.

No pasa nada. Triunfará. Los espartanos es lo que tienen. Que quieren, hacen y logran.