Go

Hola trabajo, hola mac, hola rutina, hola vida activa, hola jefe acomplejado...

Ya estamos de vuelta. Me ha costado un poco lo de llevar los vaqueros ya puestos a las 7h. de la mañana, pero bien. De vez en cuando uno necesita volver a sus rutinas, está claro. Sobre todo yo, que tiendo al caos. Si me dan por delante 300 horas libres y quiero llevar a cabo todos mis planes, ten por seguro que pasaré 299 jugando a la PS4 y 1 asumiendo que ya haré los planes cuando tenga otras 300. Soy así. Un hedonista desbordante. Pero mira... por lo menos ya he aprendido a ser un hedonista sin cargo de conciencia. Que ya es mucho.

Ahora pronto empezaré con los horarios imposibles y las noches de cenar con una mano y pasar apuntes con la otra. Hasta ahora he podido ir a clase y cumplir con el master en un horario normal. Ahora ya solo tendré las tardesnoches, cuando ya estoy psicológicamente agotado y no haré más que acumular horas de falta de sueño. Pero bueno. Hagamos refranero y pensemos que quien algo quiere, algo le cuesta. El puto refranero o la forma de ponerte las evidencias en las narices con una rima mona.

Hoy me reconcilio con mi cerebro. Esta noche, intentaré hacerlo con mi cuerpo. El nivel de óxido en mis articulaciones está llegando ya a nivel robot y el costillamen emergenge, a nivel xilofón. Tanto que empiezo a evitar mirarme en los espejos. Yo no sé si entre todas las veces que he dicho que voy a empezar a cuidarme, va a ser de verdad la vez que voy a empezar a cuidarme, pero oye... al menos vamos a intentarlo.

Un hedonista sin cargo de conciencia y con más moral que el Alcoyano. Ahí estoy.