Lo inesperado

Creo que no está funcionando blogspot, así que no sé cuándo podrás leerme hoy. Pero no importa. Yo te escribo. Yo te escribo siempre. Siempre que mi bipolaridad me lo permita, tú lo sabes.

Anoche me entró el sueño mortal en cuanto terminó la masacre de The Walking Dead y me acosté cuando no eran aún ni las once y media. María había tenido su primera clase de Taekwondo y se había quedado frita antes de las 21:00h. así que fue una tardenoche apacible y bien encadenada. Me acosté somnoliento y feliz de poder dormir más horas de lo normal. Y me he levantado de una mala hostia considerable. ¿Por qué? pues no lo sé. Pero he abierto los ojos, he hecho un repaso mental de todo lo que me esperaba en el día y he pensado "No quiero hacer NADA de lo que tengo que hacer hoy." Hay días de esos. Días en los que piensas que nada de lo que haces te gusta. Y luego suelen ser los días que mejor terminan saliendo, porque Murphy es Murphy y está aquí para joder las previsiones. Por eso hoy ha resultado que no he pillado NADA de atasco y he llegado a mi trabajo en 10 minutos, que me han tocado 40€ en un rasca, que había pollo teriyaki para comer, que por fin me han ingresado la pasta que me debían, que ya tengo entradas para ver Dr. Strange este viernes, que después de un mes, he conseguido hablar para que me den de alta en el sindicato y que he ligado. Yo. Con mi estúpida cabeza de colorines y mi gorro encasquetado y me han pedido el teléfono para salir. A mí.

Supongo que mañana o pasado, me despertaré y pensaré "mmmh...qué bien he dormido, que bien me siento ¡me encanta mi vida!" y justo ese día, será cuando tenga una maravillosa jornada de 24 horas de mierda, en la que TODO salga mal, y de la que no pueda salir más que enterrando la cabeza como una avestruz.

Aún no sé si es maravilloso o terrible esto de que solo acontezca lo inesperado. De verdad.