Londres y yo

A Londres nos llevamos solo dos mochilas con un par de mudas, y lo puesto, para no facturar. Iban a ser muy pocos días y se supone que para eso no necesitas mucho equipaje. Lo puesto suponía las botas militares, las parkas, los vaqueros y un par de camisetas por si la lluvia. Pero luego una vez allí resultó que en la celebración se incluía una noche con cena en el Ritz y entonces descubrimos que igual necesitábamos chaquetas y corbatas. Le dije que no importaba, que podíamos cenar en la habitación y que sería igual de guay, pero él levantó su ceja izquierda, que viene a ser como un "pero qué dices, muchacho..." y sin más fuimos a Harrods a por chaquetas. Me fascinó Harrods. Era como un minimundo de lujos y cosas que no necesitas pero quieres. Allí compramos dos chaquetas imposibles que no cantaran mucho con vaqueros y botas militares, y la verdad es que fuimos rápidos y no nos gastamos mucho, considerando que llegué a ver un traje que valía 4.000 libras (muy bonito y muy hecho para otro cuerpo que no fuera el mío). Cuando salíamos, delante de nosotros iba un chico negro con dos chicas y al pasar por los detectores, las alarmas empezaron a hacer un ruido de mil demonios. El chaval negro salió corriendo a la velocidad de la luz y de nosedónde, empezaron a salir hombretones como armarios con traje, corbata y gorra de Harrods corriendo detrás de él, parando el tráfico y dando saltos por encima de los coches. Jon me sujetó (supongo que para evitar que diera un paso en falso y muriera aplastado en la estampida de gigantes Harrods) y yo procuré quedarme más quieto que un arenque, ahí plantado viendo pasar gorilas de Harrods a ambos lados como si estuviéramos viviendo en una película de Tarantino. En una de esas, a uno de ellos se le cayó la gorra justo a mis pies. La recogí y me quedé ahí con la gorra en la mano dudando unos segundos si quedármela, hasta que me imaginé a 28 gorilas como armarios tirándose encima de mí en montón y siendo fiel a mi cobardía (y a mi frágil esqueleto), la dejé en un rinconcito de la acera, pegada al escaparate. Pocos segundos después aparecieron los veintemil matones Harrods llevando en volandas al chico negro, que yo no sé qué coño se habría llevado pero desde luego algo que debía valer más que toda mi mochila junta, y entonces me dirigí a uno de los gorilas y en mi inglés de Calatayud le dije "se os ha caído una gorra". El tipo me miró con el ceño fruncido y cara de no haberme pillado ni cacho, así que Jon acudió a mi rescate, señaló la gorra y dijo en inglés de Inglaterra "Se le ha caído la gorra a tu compañero." Ahí el gorila sí que entendió (porque el inglés de Inglaterra es lo que tiene) y me volvió a mirar ya con otra cara más amigable, así que yo, envalentonado, quise señalar también la gorra y decir "just there!" pero lo que hice fue levantar el dedito pulgar y decir "light year!"

¿Por qué levanté el dedito pulgar? I haven't ni puta idea. ¿Por qué dije light year? Because I'm gilipollas.

Ahí me quedé, con mi dedito levantado y mi cara de lemur, mientras el gorila seguía mirándome como si yo fuera un ornitorrinco con sombrero, y Jon me bajaba suavemente el dedito con su mano derecha y decía "No, Ari... Light Year no. Light Year es el de Toy Story."