Parcheando

Hola Jon. Voy a tapar la imbecilidad que te escribí ayer porque era muy tarde me dolía el cuello y las dos cosas juntas no es que me conviertan en un gran narrador. Anoche después de terminar con todo (con todo lo que tenía que hacer, no es que haya exterminado a la familia y pegado fuego a la casa con napalm) trabajé con la Cintiq (¡alegría, alegría y pan de Madagascar!) y resulta que eligiendo el pincel adecuado es una maravilla maravillosa. Hice un garabato de María en dos nanosegundos, con un blanco y negro impecable y autocorregido sobre la marcha. Flipé bastante. Con un dibujo que era una mierder pinchada en un palo, pero ya sabes cómo soy. Flipo con el universo de mi alrededor. Me estarán enterrando y se oirá desde el ataúd "¡¡¡MADRE MÍA, ESTE ACOLCHADITO ES LA CAÑA, TÍOS!!!"

Esta noche va a tocarme la lotería primitiva, Jon. Y creo que entonces ya podrás pedir pasar a la reserva activa y nos podremos ir a vivir a Islandia. Voy a ser cantidad de feliz allí. Sin gente, sin vecinos, sin Enrique Iglesias, sin bachata, sin reggaeton, sin gente de twitter a la que sacar de quicio... Solo yo, el bajo cero, las auroras boreales, los arenques, los filetitos de reno, el altísimo índice de alcoholismo... Nos compraremos una cabaña en Akureyri y seremos mogollón de felices por las noches, sentados en el porche de maderita, cagándonos de frío con las cabezas metidas dentro de nuestros sendos pasamontañas de oso panda.

Ayer vino tu madre y me trajo caldo de pollo en tres botellas de cocacola de dos litros y luego vino tu hermano y me trajo una bolsita de marihuana. Tu madre me dijo: "¡cuidado no te las bebas en frío pensando que son agua!" y tu hermano añadió: "¡ojo no se te ocurra fumártela estando a cargo de la casa!" Con eso llego a dos conclusiones:
1. Que tu familia me quiere.
2. Que tu familia está más que convencida de mi gilipollez intrínseca.

En fin. Que estoy mimado y contento, pero que lo estaré más si esta noche me enseñas tus ojos de professional killer por skype a la hora que tú quieras y me digas. Siempre y cuando no esté fumándome las botellas de caldo o bebiéndome la marihuana. Que ya sabes. La reputación hay que mantenerla. Que mi trabajo me cuesta.