En tránsito

Estoy peleándome con las plantillas y con la máquina de coser. La máquina me la trajeron los reyes. Concretamente mi suegra, porque me regaló 100€ como 100 soles y se fueron todos a la máquina. Supuso mucha diversión en casa que yo quisiera una máquina de coser, pero tenía su explicación terrenal, porque la quería para poder coser los disfraces de mis chicos de danza, sin tener que pringar a ningún padre. Este año me tocó fastidiar a los del grupo de teatro y viendo como cosía la chica las alas con la máquina pensé "eso puedo hacerlo yo." Me sobreestimé, claro. Como siempre. Porque hemos pasado unas cuantas horas con la máquina nueva y no he sido capaz de enhebrarla. Tres veces he pensado que sí y tres veces ha sido que no. Ahora tengo un ataquito de ira y siete trapos con caminitos de agujeros sin hilo. Mira...qué se yo. Mañana probaré otra vez. O mejor el sábado que viene, con luz de sol. Todo mejor con luz de sol. Feliz saturnalia.