Para Rafa

No leerás esto, porque no estás para leer nada. Y porque tampoco lo estarás mañana, ni pasado. Ni siquiera en un mes. Probablemente ni en dos. Pero yo te lo escribo. Hoy te escribo para que nunca me leas. Curiosamente es una de las cosas que más fácilmente hago. Escribir para nadie.

Es una tontería decirte que el dolor se pasará. Nunca se pasa. Se te queda agarrado a los huesos como una lesión de guerra. Pero sí puedo decirte, sin mentir, que se volverá más llevadero. Se acomodará a tu cuerpo e irá chillando de vez en cuando, como una mala postura, hasta que ya poco a poco te deje respirar y sonreír como antes. Y ya puedas recordar, sin tener que tomar aire apoyado sobre cada mesa, como un maldito náufrago de mierda. Aunque ahora mismo todo eso parezca que vaya a suceder en una galaxia muy, muy lejana. Aunque parezca que sea algo que nunca llegará, llega. Todo llega. Supongo que esa es la primera jodida lección que aprendemos sin querer hacerlo. Que todo llega. Y que tal y como dicen en las películas cursis de Disney, todos formamos parte de un ciclo que va girando y prolongándose sin parar. Donde caeremos nosotros, se levantarán otros nuevos. Y sobre aquellos, otros más. Pero mientras... no es verdad que no seamos nadie, Rafa. Los cojones. Que nadie se atreva a decírtelo. Somos alguien. Somos mucho. Somos importantes y maravillosos. Lo somos todo. Él era todo. Tú eres todo. Yo lo soy. Con cada día de nuestra vida nos vamos haciendo grandes e inmensos. Hasta el más insulso. Hasta el día más gris y más pequeño que hayas vivido en esa casa, ahora mismo alcanzará en tu corazón su perspectiva real de mágico, importante y grandioso.Y al final el mensaje es ese. Que todo merece la pena. Entre nieblas de dolores punzantes, entre lágrimas, entre ausencias... no hay ni un solo día de lo vivido que no haya merecido la pena. Y supongo que ese es el premio que ya nadie en esta puta vida puede arrebatarte.

Mientras tanto... no tengas miedo. Cierra los puños y pega. Cágate en la puta madre del universo. Grita, llora, rabia, mata, explota. Arrasa. Hasta que ya no quede nada. Y luego respira hondo, cierra los ojos, levántate... y sigue respirando. Carry on.