Y hoy... reivindicación

He vuelto al caos vital diario y sin medida y otra vez me vuelvo irregular en contarte cosas. Tengo que replantearme este blog y reconstruirlo. Y te juro que no veo el momento.

Vale. Don't panic. Ya llegará.

Pasado el descanso biopsiador, anoche volvimos al entrenamiento. Esta vez sin equipo de rugby y con un Jon K. para mí solito. En qué hora. Al menos con la gorilada alrededor puedo escaquearme de vez en cuando y pararme en la flexión número 3 mientras los demás acometen hasta la 40. Pero con él encima diciéndome vamos-vamos-vamos, como que viene a ser un pelín difícil. No sé para qué me hago ilusiones cuando me dice "Vamos a empezar con dos semanas de medio ciclo para no machacarte", cuando sé de sobra que lo de "medio ciclo" tengo que traducirlo del espartano al español y empezar a morir cuando solo llevo un cuarto. Y así estoy hoy. Que desde el hombro hasta el codo, prácticamente no tengo brazos. Solo daño extensible.

Ayer tuve reunión con mi director del máster. Fui miedoso y convencido de que me citaba para echarme la charla por mis faltas de asistencia (ay), pero como siempre me preocupé para nada porque me llamó para ofrecerme un trabajo. La empresa: importante y con proyección. El puesto: perfecto si no quieres comer, ni pagar el alquiler. Medio año de prácticas curriculares sin cobrar ni medio céntimo, y otro medio de extracurriculares, cobrando medio sueldo. O sea... el timo de la estampita, a nivel empresarial y actualizado a los nuevos tiempos. Independientemente de que no puedo aceptarlo porque hasta un poco más entrado el año no sabremos si seguiremos en España o no, de haberlo tenido claro, tampoco habría aceptado. El hombre me dijo "Es una gran oportunidad profesional" yo le dije "Yo te lo agradezco, pero no. Es esclavitud. Y lo sabes" Y él se encogió de hombros y me dijo "Hijo, es lo que hay."

¿Y sabes qué es lo peor? que detrás de mi rechazo hay 20 chicos y chicas que sí aceptarán encantados. Y que pasarán un año, dos, tres, y hasta cuatro haciendo un trabajo de alta cualificación, por un sueldo de chiste, para enriquecimiento de un empresario que luego enseñará sus cifras de contratación muertecito de orgullo patrio.

Cada vez estamos más domados. Cada vez más y más dóciles. Cada vez más y más perros.